SE CUMPLEN 51 AÑOS

22 febrero 1965: Walter Bonatti abre su ruta en la norte del Cervino en solitario y abandona el alpinismo

A las tres de la tarde del 22 de febrero de 1965, también lunes, igual que hoy, Walter Bonatti se abrazó a la cruz que hay en la cumbre del Cervino. Como un cantante que se retira después de su mejor concierto, acabada de abrir en solitario una nueva ruta en la cara norte y sabía que nunca más daría otra función. Tenía 35 años.

Autor: DESNIVEL | 9 comentarios | Compartir:
Walter Bonatti al pie de la norte del Cervino que ascendió por un nueva ruta en solitario en el invierno 1965  (©Walter Bonatti)
Walter Bonatti al pie de la norte del Cervino que ascendió por un nueva ruta en solitario en el invierno 1965

22 de febrero de 1965

“Hacia las tres de la tarde, cuando me encuentro tan sólo a cincuenta metros de la cima, de improviso, reluciente, aparece la cruz metálica fijada en la cumbre. El sol que la ilumina por el sur la hace parecer incandescente. Sus contornos luminosos casi me deslumbran.

Los aviones, ahora varios y tan ruidosos que en la última hora me han ensordecido con el estrépito de sus motores, parecen intuir la solemnidad del momento. Quizá por discreción se alejan un poco, dejándome recorrer los últimos metros en silencio. Como hipnotizado, extiendo los brazos hacia la cruz y la aprieto contra mi pecho”.

El que escribe es Walter Bonatti en Montañas de una vida. Son sus últimos momentos como alpinista en activo. Acababa de llegar a la cumbre del Cervino en solitario, abriendo una nueva ruta en la cara norte en invierno, y sabía que al bajar de allí su vida iba a tomar nuevos caminos.

El antes

“Hace meses que no pienso ya en las grandes escaladas. Me he propuesto terminar con el alpinismo extremo […], pero el gusanillo de la montaña extrema, todavía despierto, se vuelve a agitar».

«Así, en el año del centenario de la primera escalada del Cervino, mi viejo proyecto de trazar una vía directa por la pared norte reaparece irresistible. Abriré un paréntesis y lo cerraré inmediatamente después, sin lamentos. Intentaré la nueva vía por la pared norte y será, necesariamente, en invierno».

Primer intento

“La notoriedad es una hoja de dos filos. La prensa continúa aireando en grandes titulares nuestro desafortunado intento. La importancia de la nueva vía invernal en el Cervino, la coincidencia con el año del centenario y, por qué no, el «fracaso de Bonatti», representan tres elementos que son noticia. Se remueve de este modo un problema que ha permanecido aletargado durante cuarenta años, y se instiga una competición capaz de encender incluso al más frío de los escaladores. La operación de embaucamiento da sus primeros frutos: aparece publicado en los periódicos europeos que el francés, o alemán, o suizo de turno se prepara para triunfar allí «donde Bonatti ha fracasado».

La ascensión

“Gigi Panei me telefonea para decirme que no podrá volver al Cervino. “¡Entonces iré solo!”, le grito furioso en tono desafiante, esperando tocar su cuerda sensible e inducirlo a que cambie de opinión. ¿Solo? ¡Eso es absurdo en este caso! Admito que mis palabras no fueron más que una salida enrabietada. Sin embargo, empiezo a considerar de otra manera ese “solo” y a darle un sentido más concreto. Pero si está claro, es lo más lógico del mundo, ¿cómo no se me habría ocurrido antes? Ya no pienso en otra cosa. En cuanto se restablece el tiempo, reemprendo la vía del Cervino. Solo”.

“La partida, el 18 de febrero, se produce en un clima de tensión. Se ha escrito demasiado sobre mi intento precedente y por eso no quiero dar pie a otros comentarios. Haré todo con gran sigilo. He pedido a mis tres amigos que me acompañen hasta un poco más allá del Schwarzsee, aparentando un normal paseo con esquís, precisamente para despistar a los curiosos y a los indiscretos. Cuando llegamos allí, al abrigo de una roca, me pongo la ropa de escalada y preparo la mochila”.

“Sé que me estoy moviendo en los límites de lo posible, soy consciente de encontrarme tan fuera del mundo que si pienso en algo vivo, en la normalidad, me embarga la emoción. La pared está aquí más llena de hielo que nunca, incluso está deforme. Parece el cuenco de una enorme concha marina por cuyo centro trepo yo. Si levanto los ojos no consigo ver la cima, si los bajo no veo Zermatt”.

“Lentamente llega la mañana. Son las seis y media del lunes 22 de febrero. Estoy a punto de concluir el tercer vivac. ¡Tiene que ser el último! […] Yo, hombre de mi tiempo, he sentido todavía la necesidad de vivir la aventura a la medida del hombre, la del enfrentamiento de David y Goliat. Y estoy seguro de que mi pequeña bengala verde de ayer por la noche ha sido acogida abajo como un mensaje que nos hace sentir más humanos.”.

«Después de las grandes montañas, un ancho mundo me espera»

“El 22 de febrero de 1965 concluía un alpinismo vivido durante muchos años al filo de lo imposible. Al despedirme de mis cimas desde lo alto del Cervino me había impuesto condiciones para garantizarme con aquel adiós el recuerdo más intenso. Y tanto fue así que, desde aquel día, más allá de las incomprensiones que han hecho difícil mi vida de alpinista, me acompaña la imagen edificante de aquella escalada.

Después de las grandes montañas, un ancho mundo me espera. Pronto comenzaré a moverme en medio de una naturaleza diferente pero no por ello menos rica en emociones, maravillas y autenticidad; iré a las tierras más remotas, arduas y extrañas de nuestro planeta. En definitiva, estoy a punto de trasladar mi alpinismo extremo, con todas sus componentes psicológicas, fuera de su ambiente vertical y llevarlo a un contexto de aventura igual de intenso y bastante más amplio”.

“Un gran periódico que cree en mí, el semanal Época, me ofrece la posibilidad de llegar a nuevos espacios como enviado especial. Estas son las nuevas metas que deseo más que cualquier otra cosa. Podré ir por selvas, desiertos y mares lejanos, viajaré a islas perdidas, a fondos marinos encantados, a montes y volcanes fabulosos, tocaré latitudes heladas, conoceré gentes primitivas, animales salvajes, restos de antiguas civilizaciones… Y podré hacerlo con el mismo espíritu y con los límites que siempre me acompañaron a las cimas”.

 

*Textos tomados del libro de Walter Bonatti Montañas de una vida.


 

 


 
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Comentarios
9 comentarios
  1. In primer intento de atacar cordada con Gigi Panei y Alberto Tassotti fallaron debido a una tormenta que entre el 14 y 15 de febrero 1965 obligó a los tres escaladores en una atrevida retirada ( cuatrocientos metros de rapel en la tormenta ) después de una dramática vivac de la pared de 24 horas con ráfagas de polvo helado que los barrió , envuelto en sus bolsas acolchadas , a 100 kilómetros por hora . Panei no pudo ir debido a la Matterhorn ocupado con naionale esquí alpino junior, de la que fu

  2. El más grande. Como decían Blanchard, Twight, House y gente de su grupo, «Bonatti is God».

  3. 22 febrero 1965: Walter Bonatti abre la norte Cervino en solitario, su ultimo legado.

  4. Seriedad: tienes razón. La norte del Cervino ya estaba ascendida (hermanos Schmid, 1931), Walter Bonatti abrió su mítica ruta en esta vertiente de la montaña. Respecto a lo que comentas del título: el espacio de que disponemos para el titular de portada nos obligó a sintetizarlo al máximo… el sentido quedaba evidente para los lectores, pero tal y como señalas la construcción de la frase no era correcta. Lo hemos corregido un poco pero no podemos alargar mas el titular…. Gracias.

  5. Por supuesto, las expresiones «abrir la norte», «abrió la norte en solitario», «la cara norte aún virgen» son incorrectas. No así el pié de foto: «al pie de la norte del Cervino que ascendió por un nueva ruta en solitario en el invierno 1965», que es ciertamente lo que realizó.

  6. Por favor, Sres. de DESNIVEL, podrían haber puesto un título con un poco más de corrección lingüistica: 22 DE febrero DEL 1965: Walter Bonatti abre LA norte DEL Cervino en solitario y abandona el alpinismo. Esto de comernos artículos y preposiciones nos situa a la altura de un mediocre titular de pésimo periódico sudamericano… Sobre lo de que «abrió la N del Cervino», ya lo ha dicho Carlos (1): estaba abierta ya la pared desde hacía más de 30 años… Abrió una nueva via, pero no la pared…

  7. El alpinista de los alpinistas, mi ídolo y el de tantos otros de nuestra generación. Quisiera hacer una consideración, y es que la norte ya existía la vía de los hermanos Schmid de 1931. Supongo que habrá sido un lapsus.

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