AL PRIMER TOQUE

Karl Egloff: “Saber que tienes pocas oportunidades te hace correr como un diablo”

Hablamos con Karl Egloff sobre su récord en el Aconcagua con el que mejoró la marca de Kilian Jornet. El atleta suizo-ecuatoriano recuerda cómo preparó este objetivo y explica también los próximos: aunque le llueven las invitaciones, quiere centrarse en los kilómetros verticales y en su siguiente gran reto: el McKinley.

Autor: Dario Rodríguez y Héctor Fernández | 2 comentarios | Compartir:
Karl Egloff  (Facebook)
Karl Egloff

Karl Egloff se ha convertido en el hombre del momento tras mejorar dos récords de Kilian Jornet: el del Kilimanjaro, hace unos meses, y el del Aconcagua, el pasado febrero, cuando marcó un tiempo de 11 horas y 52 minutos y rebajó en 57′ la marca del catalán. (Esta entrevista con Karl Egloff se emitió en la sección sobre montaña y aventura que todas los lunes realiza Darío Rodríguez en el programa de radio Al Pimer Toque, de Onda Cero, que dirige Héctor Fernández. Aquí puedes oírla.

El récord de Kilian parecía inalcanzable y lo has superado en casi una hora.
Tuve mucha suerte y hubo mucha preparación detrás de todo esto. Que Kilian ponga un récord siempre va a ser muy delicado de batir porque sabemos de las capacidades sobrehumanas que tiene. Es un tipo absolutamente talentoso y, si pone un récord, es una referencia muy difícil. Nosotros nos preparamos para marcar la diferencia en el último tramo, tuvimos mucha suerte con el clima a pesar de que a finales de febrero hay un tiempo más agresivo, ventoso y frío.

«Llegamos a los -25 grados el día de la cumbre y los vientos eran fuertes»

Precisamente el frío fue un tema central para la preparación porque en todas las ocasiones que había viajado al Aconcagua, siempre lo había hecho en diciembre o enero, por lo que desconocía los cambios de clima de febrero. Tuvimos mucha suerte con la ventana de buen tiempo que nos permitió hacer todo esto. Llegamos a los -25 grados el día de la cumbre y los vientos eran fuertes, aunque nada que nos obligase a bajar o a cambiar de fecha.

¿Tenías referencias en tiempo real de las marcas tuyas con respecto a las de Kilian?
Yo tuve muchos datos específicos sobre el intento de récord de Kilian. Sabía qué tiempos había marcado, en qué campamento, cuánto tiempo se quedó ahí. También lo recibí por escrito a través de varias personas, como amigos, guías de montaña y la gente involucrada. Me iban dando experiencias vividas de cuando él estuvo ahí. Me decían: “Kilian fue muy veloz hasta Nido de Cóndores; luego empezó a sentir mucho la altura; la última parte le costó por la descompensación y el frío…”.

«Aclimatar bien en la parte superior implica riesgos para la salud»

Mucha gente estuvo presente y esa información es la que teníamos, que nos sirvió para definir la estrategia y prepararnos, sobre todo, para el último tramo de 5.500 metros. Sabíamos que era el único lugar donde podíamos sacar tiempo. No era en la parte inferior de la montaña, sino en la superior. Hacia ahí enfocamos y dedicamos casi 10 días a aclimatar, hacer ascensos de altura…aunque es un arma de doble filo porque aclimatar bien en la parte superior implica riesgos para la salud. Te hablo de estar 5 o 6 noches sobre los 5.000 metros, lo que puede implicar que tengas un edema, una mala gripe, una pulmonía…Es un riesgo que asumimos y yo me cuidé mucho en la comida y la hidratación para no caer. Las cosas salieron bien.

Después del estudio y la preparación arranca el reto. ¿Sale todo según lo previsto o tienes algún momento crítico?
Saber que corres contra un gigante es un trabajo mental. Yo soy David, él es Goliat. Saber que tienes las oportunidades marcadas en la vida y que esa quizá sea la única te hace correr como un diablo, porque sabes que son oportunidades que se van.

«El 80% de lo que se me pasa por la cabeza mientras trato de batir un récord es Kilian»

Uno tiene que tener mucha madurez para no hacer cosas alocadas. Es un reto que no se basa en el ascenso ni en el descenso, sino en el conjunto. Hay que repartir energías porque si vas muy rápido hasta la cumbre, como lo hizo Jorge Egocheaga, puedes quedarte totalmente sin energía para el descenso. Nosotros fuimos muy conscientes de eso. El 80% de lo que se me pasa por la cabeza mientras trato de batir un récord es Kilian. Pienso en qué hizo él en cada momento, qué le costó, por qué hizo pausa…Es un trabajo mental, un fantasma en la cabeza.

Dominas la disciplina del descenso de montaña con bicicleta. ¿Qué te ha enseñado?
El cross country ha sido importantísimo para forjar mi mente. Estar en una carrera de ciclismo liderando un pelotón, tener a ciclistas detrás llanta con llanta y no poder hacer ningún error para despegarte te da una mente muy fuerte. La agresividad en este tipo de récords te obliga a seguir con buen ritmo.

«El deporte te forja la mente fuerte, te pones metas cortas en lugar de pensar en los 23 kilómetros que aún te faltan»

Cuando descendí del Aconcagua y llegué al campo base estaba totalmente agotado, las piernas me empezaron a fallar. Había descendido 3.000 metros en menos de una hora. Son esos los momentos en los que el deporte te forja la mente fuerte, te pones metas cortas en lugar de pensar en los 23 kilómetros que te faltan. Piensas en los primeros cinco, esa es la meta. Dices: “De ahí caminaré 100 metros para recuperar y afrontar el siguiente tramo”. El ciclismo que yo practiqué tantos años era esto: si cometes un error cuando lideras, el pelotón te saca y se acabó la carera. Esa mente de no rendirte te ayuda también en el ciclismo.

De pequeño también jugabas al fútbol. ¿Qué te enseñó?
Me ensenó a tener una disciplina. De pequeño era amante del fútbol…bueno, hasta ahora. No me pierdo ni un partido de la Champions, me encanta ver fútbol porque ya no me dejan jugarlo. El fútbol me ayudó a aprender a levantarme todos los días para entrenar. Jugué 8 años en Suiza en un club y todos los días teníamos un plan de entrenamiento. El fútbol me mostró que no soy un deportista en equipo, que me gustan más los retos personales. Me mostró que el camino iba por otro lado.

«Sería el primero en pedirle un autógrafo a Kilian Jornet”

Mirando al pasado, batiste el récord de Kilian en el Kilimanjaro. ¿Cómo fue?
El Kilimanjaro fue una oportunidad. Si me hubieran preguntado antes, hubiera dicho que me iba allí y ya está. Pero viendo que las cosas se dieron, empiezas a creer en ti mismo. Piensas: “Tuve suerte pero sí puedo”. El hecho de haber conseguido el récord sin equipo, con poco entrenamiento específico, me dio la certeza de que podía plantear un segundo objetivo, que fue en Aconcagua. En este caso me preparé a fondo, estuve cinco meses muy concentrado en hacer mucha altura y entrenamientos largos.

Se cumple el segundo objetivo y lo que queda ahora pendiente son las Siete Cumbres, es decir, la cumbre más emblemática y más alta de cada continente. No sé el orden porque depende de una razón económica. El Everest es un tema impagable. Tenemos que ver cómo fluyen las cosas. La siguiente montaña emblemática será el McKinley, no porque Kilian tenga el récord, no tengo nada personal con él. Más bien sería el primero en pedirle un autógrafo.

«Para ser veloz necesito mucho trabajo anaeróbico y las mejores carreras así son los kilómetros verticales»

Vamos allí porque nos queda más cerca como sudamericanos. Este objetivo tiene una temporada muy determinada, no se puede ir en cualquier momento del año porque en la montaña nunca hace calor, así que hay que ir en la época menos fría. Este año también vamos a hacer algunas cosas interesantes en Ecuador con mi equipo. También estamos planificando algo en Europa cerca del Mont Blanc y, posiblemente, también por Suiza.

¿La fama altera tus planes?
Gracias a Dios, con todo esto se me han abierto muchas puertas internacionales y he tenido la suerte de ser invitado por muchas carreras. Tengo que mantener la cabeza fría porque me gustaría competir en todo, jugar al fútbol, al tenis, pero debo especializarme en lo que realmente creo que va a ser lo mío en los próximos cinco o diez años. Para ser veloz necesito mucho trabajo anaeróbico y las mejores carreras así son los kilómetros verticales.

«Me encanta correr carreras de hasta 50 kilómetros, más de eso me parece un maltrato físico»

Me voy a especializar en esto. Viajaré a España para competir en el Alto Sil, en León, donde Mammut me ha invitado. Quería ir también a Chamonnix…me encantaría correr todas las carreras de trail del mundo pero el trail me hace lento. No es lo mío, me encanta correr carreras de hasta 50 kilómetros, más de eso me parece un maltrato físico. En los récords de montaña o ‘speed’ las distancias no son superiores, por eso para mí es importante decidir qué carreras me van a ayudar en mi disciplina.


 


 
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