El pasado mes de febrero, los rumores sobre dos encadenamientos impresionantes de Aidan Roberts empezaron a dejarse oír por todas partes dentro de la comunidad de bloqueros. Incluso algunos medios se hicieron eco de ellos, apuntando que el escalador británico había resuelto dos proyectos y que ambos podían situarse en el noveno grado.
Durante todo este tiempo, Aidan Roberts ha mantenido silencio en sus redes sociales. Un silencio que se ha prolongado durante más de dos meses, como una larga temporada de reflexión que se ha querido dar para pensar sobre esos dos bloques y emitir una opinión bien argumentada.
La semana pasada, por fin, el perfil de Aidan Roberts en Instagram reflejaba uno de esos encadenamientos. Se trata de Spots of time, en Lake District, “una línea verdaderamente especial para mí”, afirma el británico, quien le da un significado muy profundo a ese problema: “siento que cambia mi relación con mi hogar y calma el inquieto impulso de mirar únicamente hacia fuera en busca de alegría a través de la aventura y el cambio. Ahora más que nunca, me siento arraigado a este paisaje nostálgico y satisfecho con mi compromiso con esta práctica de la escalada y todo lo que ofrece, llevándolo conmigo a medida que avanzo”.
Un compromiso de un año
La cercanía del proyecto respecto a su casa le ha permitido dedicarle mucho más tiempo que a los proyectos extremos que ha realizado en otros países. Spots of time se encuentra en el sector Helvellyn de Lake District, y se asoma con una panorámica bucólica sobre el pantano de Thirlmere.
“Ha sido sin duda mi proyecto más largo hasta la fecha”, insiste Aidan Roberts, quien cifra en diez sesiones el tiempo que necesitó para sacar las secuencias y otras diez sesiones para sentirse seguro con los movimientos y poder empezar a darle pegues. Se puso por primera vez frente al bloque a principios del pasado verano, y a finales de septiembre ya trabajaba en el último movimiento.
Sin embargo, no fue hasta le llegada del invierno y sus frías condiciones que se vio con posibilidades, después de una de las temporadas de entrenamiento más intensas que ha realizado jamás. Finalmente, todo ello confluyó en una jornada perfecta en la que consiguió la ansiada primera ascensión.
Reflexión sobre el grado
Llegar a la conclusión de que Spots of time merecía el 9A no ha sido fácil y le ha llevado bastante tiempo. “Siento que el paisaje de la graduación es un lugar en que resulta fácil perderse en este momento y he preferido tomarme un tiempo para reflexionar y apreciar mi compromiso con esta roca independientemente de la validación de los demás”, dice como introducción.
“Solo puedo compartir mi opinión basándome en mis propias experiencias”, explica, antes de constatar que “voy a proponer un grado de 9A, pues siento que es comparable en dificultad con otros que he intentado y es más duro que la confusa olla borrosa de líneas de 8C+ que he probado”.
¿Otro 9A en cartera?
Una vez resuelto el misterio de Spots of time, Aidan Roberts todavía tiene pendiente compartir en sus redes sociales los detalles de su otro encadenamiento. Se trata del proyecto Midnight, en Chironico (Suiza), que realizó aproximadamente por las mismas fechas y que todos los rumores apuntan a que también podría situarse en el escalón del 9A.









