EXPLORANDO

Tras la pista de Irvine

A través de estudios fotográficos el historiador americano Tom Holzel lograba localizar una figura entre las rocas, por debajo de los 8.400 metros en la arista noroeste del Everest, a 25 metros de donde se halló el piolet de Andrew Irvine.

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Tartan Purry y Andrew Irvine en Nepal (1922).Tartan Purry y Andrew Irvine en Nepal (1922).

En 1986, Tom Holzel, co-autor del libro «First on Everest-The mystery of Mallory and Irvine» y uno de los hombres a los que más ha fascinado el gran misterio del alpinismo, abandonaba la búsqueda de la cámara fotográfica de Mallory para dedicarse por entero a seguir la pista dejada por el escalador chino Wang Hongbao, quien en 1975 declaraba haber visto el cadáver de un inglés muerto cerca de la cumbre. Hongbao fallecía al día siguiente del descubrimiento, tras sorprenderle una avalancha, pero su hallazgo iba a dar un nuevo impulso a los científicos y alpinistas que durante décadas han tratado de encontrar una confirmación de si la cordada llegó o no a la cumbre.

El año pasado, el historiador americano Tom Holzel llegaba a la conclusión de que Mallory e Irvine no habían logrado culminar la ascensión en 1924. «Como historiador uno está obligado a seguir los hechos, no importa a donde le lleven». Centrado en la búsqueda del cuerpo de Irvine y de su cámara fotográfica, dos pruebas que podrían ser definitivas, Holzel ha elaborado un completo dossier analizando cada detalle de la expedición y de las pistas encontradas posteriormente, llegando a ubicar una posible localización para el cuerpo del montañero inglés, fallecido a los 22 años.

Vista de la cara Norte del Everest.- Foto: Expedición Andalucía EverestVista de la cara Norte del Everest.- Foto: Expedición Andalucía Everest

Los restos de Mallory fueron hallados, en 1999, a 8.160 metros en la vertiente norte, lo que arrojaba cierta luz, aunque de ningún modo concluyente, a la historia de la primera ascensión al Everest. No se halló, entre las pertenencias de Mallory, la fotografía de su mujer que este pretendía dejar en la cima, como aseguraba su hija, a pesar del excelente estado de conservación del cuerpo y de los objetos recuperados, como las gafas de sol, guardadas en un bolsillo (lo que indicaba que probablemente hubiese fallecido de noche).

Ninguna de estas pruebas era suficientemente irrebatible como para confirmar una teoría. Por eso el cuerpo de Irvine y la posible localización de su cámara fotográfica se han convertido en el grial del alpinismo en los últimos años, realizándose expediciones enteramente destinadas a la investigación en 2001, 2004 y 2005, por ejemplo… aunque todas ellas se volviesen con las manos vacías. Pero por algo se dice que la esperanza es lo último que se pierde, y ante los intentos de rescate de la película fotográfica de Irvine, los expertos Kodak declaraban que si una de las cámaras era encontrada, es muy probable que se pudieran producir «imágenes impresas», debido a la naturaleza de la película en blanco y negro que fue usada y el hecho de que ha estado en «el congelador» durante más de tres cuartos de siglo.

Una momia entre las rocas

El objeto hallado por Tom Holzel, cerca de los 8.400 metros.El objeto hallado por Tom Holzel, cerca de los 8.400 metros.

Para un historiador la Verdad es una cuestión de responsabilidad, por lo que Tom Holzel ha persistido en su búsqueda, utilizando modernos sistemas ortofotgráficos que le han permitido ofrecer una posible localización del cuerpo de Andrew Irvine, señalando un objeto oscuro entre las rocas. «El objeto anómalo al que nos referimos es exactamente lo que uno espera. Mide cerca de 1,80 centímetros y está en el lugar adecuado, por debajo de donde se halló su piolet…» encontrado en 1933 por Sir Percy Win-Harrys, alrededor de los 8.400 metros, bajo el Primer Escalón de la arista noroeste. «Las pistas son muy positivas, pero, pero, pero…».

Es una teoría fascinante, pero teoría… «Desafortunadamente solo hay un 65% de posibilidades de que estemos en lo cierto. La imagen en blanco y negro ciertamente muestra un cuerpo, y la primera vez que la vi estuve seguro y dije ¡Eureka! Posteriormente, viendo otras imágenes del mismo punto ya no lo veía tan claro (podía tratarse de una grieta oscura y tramposa)».

Llega ahora el momento del trabajo de campo. «Hay que esperar que un nuevo Conrad Anker se ponga en camino», concluye Tom Holzel, haciendo referencia a la expedición de 1999, The Mallory and Irvine Research Expedition, durante la que el alpinista británico halló a George Mallory. Puede que haya una verdad aproximándose o que éste sea solo otro paso para mantener la leyenda, pero lo que está claro es que ciertas historias siempre han ayudado al hombre a conducir su vida.

 

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