EXPLORANDO

Simon Gietl, una cara nueva en el alpinismo de alto nivel

Este sudtirolés de 27 años, de aspecto rocoso y mirada permanentemente divertida, es una de las más firmes promesas. Sólo nueve años de actividad lo han situado entre quienes despiertan admiración, por sus realizaciones, compromiso y estilo.

Simon Gietl  (Claudia Ziegler)
Simon Gietl
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Simon Gietl es un montañero joven, nada preocupado por esconder su aspecto juvenil detrás de complejos discursos filosóficos o espirituales sobre la montaña. Es alguien que un buen día –tampoco hace mucho tiempo, la verdad- descubrió esto de la escalada y el alpinismo y que desde entonces no ha podido dejar de practicar esta pasión para él. En los entresijos de la International Mountain Summit (IMS) se movía con prudencia, consciente de no encontrarse en su ambiente. Su ambiente son las paredes, con dificultades técnicas importantes, largo recorrido por delante y poco material en el petate. De todos modos, accede a realizar una entrevista larga sobre su trayectoria, intensa aunque relativamente corta (de momento). Se expresa en alemán, la primera lengua para la mayoría de habitantes de esta esquina de Italia fronteriza con Austria.

En los últimos dos años, la frenética actividad de Simon Gietl ha saltado a los medios de comunicación, a menudo haciendo equipo con el suizo Roger Schaeli. En invierno de 2010, abrían una nueva vía en la Aguja Poincenot, en una fantástica expedición a Patagonia. En septiembre de ese mismo año, trascendía su ascensión de Eventyr (1.300 m, 7a+) en Groenlandia. Y en noviembre, liberaba la vía Fairplay (230 m, 8a+) que él mismo había abierto en el Piz Boè (Dolomitas).

Ya en este 2011, en febrero, Gietl y Schaeli batían el récord de velocidad de la cara norte del Eiger y, en marzo, se hacían con la primera invernal de Pressknodel (400 m, 7c) en la Cima Ovest de Lavaredo, en Dolomitas. Estas dos últimas ascensiones, formaban parte de la preparación para su gran expedición del año, el intento de liberación de la Arwa Spire, en el Himalaya, que terminó en tragedia a poco de empezar con la dolorosa desaparición del cámara de la expedición al caer en una grieta.

¿Quién es Simon Gietl?
Una persona de familia. Una persona que busca vivir cada día de la manera más intensa posible.

Empezaste tarde en esto del alpinismo, ¿cómo fueron esos inicios?
Iba un día por la carretera haciendo autoestop, entre Dobbiaco y Brunico (Tirol del Sur). Al final, el coche que me recogió lo conducía un tipo que venía de las Tre Cime di Lavaredo y me contó sus aventuras allí, así como la diferencia entre la escalada deportiva y la escalada alpina. Recuerdo que me decía: “la escalada deportiva es sólo para niños, pero los hombres de verdad hacen escalada alpina”. Así que yo ya estaba obligado a empezar con la escalada alpina, y así fue como me inicié.

¿Tú no escalabas entonces?
No. Siempre he sido una persona muy deportista, pero nunca había hecho nada con la cuerda y el arnés. Sí que hacía algo de esquí alpinismo, pero nada de escalada.

¿De qué año estamos hablando?
De eso hace nueve años, cuando tenía 18.

¿Cómo te llegas a apasionar con este deporte a partir de esa conversación?
Primero empecé con la escalada deportiva. En esa época tenía mieda de la altura, pero el hecho de practicar la escalada me dio la posibilidad de traspasar mis límites personales y superarlo. Esa capacidad de superar mis propios límites me daba una satisfacción tan grande que me empujaba a escalar más y más. También veía esas paredes tan difíciles, en las que me decía que nunca iba a ser capaz de escalar, pero que al final también conseguía hacerlas… Todo ello me motivaba a hacer siempre algo más. Así me fascinó tanto que fui mejorando hasta donde estoy ahora.

Ahora, ¿eres profesional del alpinismo?
El 70% de mi tiempo, me dedico profesionalmente al alpinismo, mientras que el 30% restante ejerzo de guía alpino, ya que me saqué el título. Salewa es mi sponsor principal, y tengo otros tres más pequeños.

Al mismo tiempo, sé que la escalada no lo es todo en la vida y para mí es importante buscar el equilibrio entre el tiempo que le dedico a la escalada y la montaña y el tiempo para estar con mis amigos, tomando una cerveza en una terraza… Si pones todo tu tiempo y energía en una cosa, puede ser que en unos pocos años te quedes absolutamente vacío y sin energías para continuar adelante. Es importante conseguir este equilibrio y hacer también otras cosas.

¿Cuáles son tus puntos fuertes como alpinista?
Lo que se me da mejor es escalar en un terreno ligeramente desplomado y presas pequeñas. Además, tengo la capacidad de relajarme completamente en la montaña y no sentir nada de miedo… Ahora, quizás, lo que empiezo a sentir es miedo de mí mismo, porque sé que puedo hacer cosas que podrían llegar a ser demasiado peligrosas.

En estos últimos años, has tenido una actividad muy frenética. ¿Cómo es tu manera de planificar un objetivo y luego realizarlo?
Siempre voy por la vida con los ojos abiertos. De este modo, me fijo en muchas vías y muchas cosas. Cuando veo una cosa que me gusta, soy capaz de concentrarme mucho en ese objetivo y le dedico mucha energía.

Para mí es importante también tener algunos caramelos por el camino en un gran proyecto. Por ejemplo, en el proyecto del Himalaya de este año, mientras nos preparábamos, nos pusimos algunos otros retos intermedios, como el récord de velocidad en la cara norte del Eiger, o la primera invernal a Pressknödl en la Cima Ovest de las Tre Cime di Lavaredo, o las dos rutas de mixto que abrimos… Todas esas actividades me han fueron dando satisfacciones y confirmando que estaba en el camino correcto, en los duros entrenamientos para el proyecto del Himalaya. Creo que es importante no centrarse sólo en objetivos muy lejanos, sino tener algo que te motive más al alcance.

En el alpinismo de alto nivel se habla mucho del estilo. ¿Sientes que el estilo es algo importante para ti? ¿Cómo es el estilo de alpinismo que practicas?
Mi aproximación a la cuestión del estilo en la montaña se basa en que las dificultades están ahí para superarlas, no para modificarlas. Yo no quiero cambiar la montaña, quiero ser lo suficientemente fuerte como para superarla. Por eso nunca voy a la montaña con el taladro. Intento hacer mis vías con sistemas tradicionales. Puede ser que, de esta forme, encuentre dificultades que no sea capaz de superar, pero eso para mí significa una motivación para entrenar más y estar más fuerte la próxima vez. Tengo muchísimo respeto por la montaña.

Hablas de respeto por la montaña, de dificultad y de ausencia de miedo. Aquí entra en juego también la cuestión del compromiso de las vías. ¿Cómo te manejas con la variable del compromiso?
Pienso que los riesgos de una vía, si se tienen todos en cuenta, pueden ser muy grandes. Pero si profundizas y los tienes en cuenta individualizadamente, ya no lo es tanto… Es como cuando hierves pasta y la pones a escurrir: yo pongo los riesgos en el colador y los separo, los filtro y los tengo en cuenta uno a uno. Además, intento minimizarlos al máximo. Por ejemplo, quedándome dos días delante de la pared para ver en qué momentos hay caída de piedras, en qué momentos hay avalanchas, cuándo cae el hielo… estar muy atento y tener los ojos muy abiertos para limitar los riesgos al mínimo posible. Es evidente que siempre va a haber riesgos, pero al final, con mucha cautela, siempre es posible limitarlos a algo controlable y que, en cualquier caso, no sea tan grande como para evitarme hacer la vía.

¿Cuáles son tus ídolos, tus grandes referentes en el mundo de la montaña?
Los primeros que fueron verdaderamente importantes para mí fueron Christoph Hainz, Adam Holzknecht y Mitta Steiner-Roland, que fueron tres alpinistas sudtiroleses que han hecho grandes cosas y muy difíciles. Los proyectos de ellos tres me han fascinado y me han inspirado. Las rutas que abrieron tienen pocas repeticiones y mi motivación ha sido poder hacerlas y conseguir estar tan fuerte como ellos. Por supuesto ha habido otras personas en la historia del alpinismo que han hecho cosas muy importantes, pero estos tres fueron la primera influencia y la más fuerte.

¿Has seguido sus pasos, haciendo sus vías?
 Sí, principalmente he seguido las vías que abrió Christoph Hainz, intentando hacer todas las más difíciles. Al final, he visto que soy capaz de hacerlo, pero hasta ahora siempre he ido siguiendo sus pasos. Ahora ya me siento capaz de hacer mis propios proyectos y desarrollar mi propio estilo de escalada.

¿Cómo es ese estilo propio de escalada de Simon Gietl?
Para empezar, no utilizo spits. Además, siempre he elegido paredes de roca difícil, en las que la roca no es muy segura, y además todos los seguros sean tradicionales.

Formas un equipo muy fuerte con Roger Schaeli, ¿qué aportáis cada uno al equipo y cómo os manejáis conjuntamente?
Roger dijo una vez que para él yo era como su hermano pequeño. Yo podría suscribir exactamente lo mismo. Eso, para mí, lo dice todo de la relación que tengo con Roger, que es verdaderamente una conexión muy fuerte, como familiar.

¿Cómo surgió esa conexión? ¿Cómo empezasteis a formar cordada?
El primer contacto que tuve con Roger fue cuando me telefoneó una noche por si quería ir a hacer la norte de la Cima Grande de Lavaredo el día siguiente. Yo me lo pensé un momento y en seguida le dije que sí. La primera vez que nos vimos fue a los pies de la pared norte de la Cima Grande de Lavaredo y, desde ese mismo momento, ya nos encontramos muy bien juntos y empezamos a hablar de próximos proyectos. Ese fue el inicio.

¿Te llamó sin ni siquiera conocerte?
Sí. En un principio, Roger quería hacer la ruta con Christoph Hainz, que ese día estaba un poco enfermo o no se sentía muy bien. Fue Hainz quien le dio mi teléfono.

Juntos habéis hecho varias buenas actividades, seguramente las mejores que has hecho… ¿Cuáles son los mejores momentos que has tenido en la montaña?
Se me hace difícil decir una cosa que sea mejor que otra. Todas son muy interesantes para mí. Naturalmente que estar en el Fitz Roy o la expedición a Groenlandia son momentos muy intensos, pero todas mis primeras ascensiones son momentos especiales para mí. Así que me resulta imposible elegir una sola cosa y decir “esta es la más importante”.

Y supongo que los peores momentos en el Himalaya, ¿no? ¿Cómo se vivió esa expedición?
Todavía es algo que está muy presente; no ha terminado el proceso de superarlo y cerrar este capítulo. Por eso quiero regresar al Himalaya el año próximo para ver de nuevo ese lugar y poder cerrarlo. Toda la historia es todavía una herida abierta muy reciente en mi memoria.

A nivel deportivo, ¿queréis regresar y hacer lo que teníais pensado?
Sí, porque la verdad es que prácticamente no pudimos ni empezar con el proyecto. Llevábamos sólo dos días en la pared cuando sucedió el incidente, de regreso al campo base. Queremos regresar y terminar el proyecto de la Arwa Spire.

¿En qué consiste exactamente el proyecto?
Se trata de una ruta que Roger ya hizo en 2002. Nuestro objetivo es hacer la primera ascensión en libre.

¿Tienes otros objetivos ya planteados? ¿Otras paredes? ¿Otras ascensiones? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
En dos semanas y media regresamos a Patagonia y ya veremos lo qué pasará, porque la cuestión de la meteorología allí siempre es complicada. La primera vez que estuvimos allí tuvimos mucha suerte con el tiempo y, en seis semanas, pudimos hacer cuatro cimas, que en Patagonia es una cosa muy afortunada. Ayer estuve hablando con el guía Hanspeter Eisendle que me decía que estuvo allí por tres semanas y tuvo sólo tres días de buen tiempo.

 


 

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