TORRES DEL PAINE (PTAGONIA CHILENA)

Seba Pelletti y Pepo Jurado abren ‘Cuarzo menguante’ en La Hoja

Escalaron la cara este de este pico de Torres del Paine, en la Patagonia chilena, superando dificultades de hasta 5.11+ y A2. “Una vía hermosa de escalada en fisura, mucha navegación y siempre vertical… altamente recomendable”, nos dice Pelletti en este entrevista.

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Seba Pelletti y Pepo Jurado en 'Cuarzo menguante' a La Hoja, Patagonia chilena (Foto: S. Pelletti).
Seba Pelletti y Pepo Jurado en ‘Cuarzo menguante’ a La Hoja, Patagonia chilena (Foto: S. Pelletti).

Seba Pelletti y Pepo Jurado han firmado otra apertura en el macizo de Torres del Paine (Patagonia chilena), apenas días después de haber completado junto con Romano Marcotti la primera ascensión del Cuerno Este. En esta ocasión, se trata de una línea en la cara este de La Hoja, justo a la derecha de Andúril, con la que comparte los dos primeros largos.

Cuarzo menguante (700 m, 5.11+, A2) es una ruta directa y casi siempre vertical, que asciende un sistema de fisuras obvio pero bastante esquivo. La bautizaron con ese nombre en referencia a la repisa de cuarzo en la que vivaquearon y desde la que disfrutaron las vistas de una puesta de sol y un amanecer maravillosos.

Los dos alpinistas son aspirantes a guía de alta montaña, tras haber estudiado con la UIAGM en Bolivia. Australiano de familia argentina, Seba Pelletti está afincado en la Patagonia chilena desde hace siete años. Desde su casa en Puerto Natales trabaja como guía de montaña y escalada en el Parque Nacional de Torres del Paine y en los alrededores.

Hablamos con él para que nos amplíe la información de Cuarzo menguante a La Hoja:

¿De dónde sale la idea de esta ruta?
La idea para esta ruta salió cuando fui a escalar la cara este de la Aguja Desconocida. Repetimos la ruta de Siebe Vanhee y Sean Villanueva, y entonces vi la enorme pared este de La Hoja.

Llegar hasta la pared ya es una aventura llena de incertidumbre por sí misma…
La aproximación nos tomó dos días; uno hasta la entrada del Valle Bader, y otro día casi completo para navegar la morrena suelta y glaciar muerto que hay en este valle… ¡Fue más expuesta que la ruta misma! Y nos tomó bastante tiempo.

A la madrugada el tercer día, montamos la pared. El sistema que yo había visto tenía un enorme desplome de lajas descompuestas por debajo, pero justo encontramos una entrada compartiendo la primera parte de la ruta americana, y desviándonos hacia la derecha al sistema que veíamos.

¿Cómo fue el transcurso de esta ascensión?
De aquí, teníamos dos líneas paralelas, pero la más evidente y derecha se veía muy sellada, que es una característica del granito en este valle. Nosotros optamos por un sistema a la izquierda, con la esperanza de poder pasarnos a la derecha y así salir a la arista más arriba. Pepo se punteó los primeros largos sostenidos de esta roca de muy buena calidad, hasta una fisura de dedos que me tocó abrir a mí.

Esta fisura se achicaba y desaparecía en la verticalidad de la pared y, a medida que fui montando, se sellaba. Los últimos metros los resolví en artificial con micro stoppers y eventualmente birdbeaks, para así llegar a una pequeña terraza salvadora al final del largo. De aquí avanzamos un poco más e hicimos una travesía en tensión para por fin meternos en el sistema principal que nos llevaría a la arista.

Seguimos escalando por el sistema que sabíamos que conectaba, y cerca de la arista ya se nos hizo de noche. Teníamos pensado rapelar la ruta americana, ya que es una línea directa desde la cumbre y va por una proa que parecía muy limpia. Así que decidimos vivaquear, empotrados en una chimenea con un asiento para poder descansar algo. La vista del atardecer y del eterno amanecer fue hermosa, y donde dormimos había una veta de cuarzos gigantes atravesando la pared.

En la madrugada, tratamos de agarrar calor y montamos los cuatro largos hasta la arista. Aquí encontramos un torreón cumbrero liso, sin fisuras. Para nuestra salvación, en la cara oeste había un destrepe hasta una terraza, por el que pudimos pasarnos al otro lado y así escalar un largo hermoso por la cara oeste hasta la cumbre.

De aquí rapelamos la vía Anduril, una línea directa, muy linda, que aún está esperando que liberen su largo clave, un techo con una fisura perfecta de manos… muy recomendable.

¿Qué fue lo más difícil?
Lo más difícil, en realidad, fue lo sostenido de la escalada. Bromeábamos que no soltaba mucho, que faltaba poco para la arista pero nunca se aflojó… y, bueno, por algo se llama La Hoja; la arista está tan afilada como una hoja. Esperábamos llegar a un hombro con escalada fácil hasta la cumbre, y la arista no nos dejó avanzar nada, fue como una broma cruel.

¿Cuál es tu impresión general de la ruta?
La ruta está hermosa, netamente escalada en fisura, con algunas terrazas con material suelto, pero altamente recomendable… de mucha navegación y siempre vertical hasta salir. Quiero agradecer a todos los amigos, familia, Tienda Estilo Alpino, Lippi, Petzl en Ecuador y toda la comunidad que apoyan a nuestras aventuras.


 


 

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