SACOS PARA ALPINISMO

Sacos de dormir. Duerme… a pleno plumón

Los sacos de plumas siguen siendo imbatibles –por su relación ligereza/capacidad térmica– para las actividades alpinas, si bien en los últimos años la oferta se ha multiplicado con la introducción de conceptos como pluma hidrorrepelente, trazabilidad, certificado de responsabilidad… Vemos las distintas propuestas de las marcas y las claves para acertar con tu elección si estás pensando adquirir uno de estos fieles compañeros de sueños.

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Sacos para alpinismo
Sacos para alpinismo   Jean François Hagenmuller / Archivo Ensa / Cortesía Ferrino

Como ocurre con el resto del equipo de montaña, lo primero que has de preguntarte si vas a comprar un saco es para qué lo vas a utilizar.

En este artículo partimos con esta cuestión ya respondida: buscamos un saco para alpinismo que nos sirva para hacer actividad en montaña en cualquier estación del año, descartando tanto los sacos muy ligeros (más orientados a salidas en verano, raids, cicloturismo…) como los sacos para expediciones en altitud o condiciones extremas, en los que entrarían unos requisitos más específicos.

Nuestra opción es la pluma porque sigue siendo indudablemente el relleno que ofrece una mejor relación entre el aislamiento que proporciona y su ligereza.

Esto no implica que los sacos de fibra sean peores o menos recomendables, tienen también sus evidentes ventajas (como el mantenimiento de sus propiedades térmicas con humedad) y sus desventajas (como su mayor peso) que influirán en nuestra elección, simplemente hemos querido acotar las opciones para poder profundizar en una de ellas.

Sacos de dormir con pluma de pato o de oca/ganso

Las aves acuáticas tienen un plumaje en la capa interna, muy suave y de filamentos livianos, que crece sin la cánula que tienen las plumas más grandes. Esto es lo que se conoce como plumón o duvet, que es lo que aporta más capacidad de aislamiento.

Para que tenga la necesaria consistencia hay que mezclar el plumón con una pequeña proporción de pluma. Si nos fijamos en las etiquetas y fichas de los sacos, suele aparecer un porcentaje (dos cifras separadas por una barra) como 80/10. El primer número indica la cantidad de plumón que tiene el saco respecto a la segunda cifra, que es pluma y con menos capacidad de retención del calor. Por tanto, cuanto más alta sea la primera cifra, más calidad tendrá el saco.

El pato y la oca (o el ganso, sinónimo) son los animales que se utilizan habitualmente para elaborar los sacos y los edredones de plumas. Las ocas se crían en zonas más frías que los patos, por lo que suelen desarrollar un duvet de mayor volumen y con más poder calorífico (aislante) que los patos, claro que la calidad de la pluma también dependerá del tipo de ganso, de la zona de crianza o de su edad en el momento de la extracción de la pluma (un ave adulta tendrá un plumón de mayor volumen y calidad que una joven). El plumón de mayor calidad procede de países europeos como Francia, Alemania, Hungría o Polonia entre otros, donde además no se realiza extracción de la pluma con el animal vivo, como ocurre en países asiáticos.

La calidad del relleno importa más que la cantidad. Cuanto más grande sea el grano duvet, más cámara de aire genera y por tanto más caliente será.

@meri_pulga en un vivacs a +3000 metros de altura
@meri_pulga en un vivacs a +3000 metros de altura

La pluma también quiere ser impermeable

Los fabricantes han dirigido sus investigaciones a solucionar uno de los principales inconvenientes de la pluma, que es la disminución de sus facultades de retención del calor cuando se moja o hay humedad en el ambiente.

Una de las propuestas es la utilización de un tejido impermeable en la capa exterior del saco, si bien es difícil que su transpirabilidad no se vea comprometida aunque sea mínimamente. Otra propuesta es la impermeabilización del propio plumón por medio de distintos tratamientos.

En este campo destaca la iniciativa de los fabricantes ingleses Rab –referencia internacional en productos de pluma desde hace más de tres décadas– que desde el año 2013 trabajan en colaboración con la empresa de soluciones impermeabilizantes Nikwax basadas en un elastómero que no incluye los dañinos fluorocarbonos. Sorprende ver sus pruebas de un saco de plumas ¡flotando en el agua! Para condiciones de mucha humedad es una alternativa a tener en cuenta.

Existe también la opción del relleno Primaloft Down Blend (en sus versiones Gold y Silver) lanzado por los conocidos fabricantes norteamericanos Primaloft en invierno de 2014. En este caso su propuesta es la mezcla en el mismo tabique de fibras sintéticas con pluma de forma que, aseguran, consiguen unir las ventajas de ambos materiales. Marcas como Salewa o Trangoworld ya lo han introducido en sus colecciones de sacos, si bien la pluma sigue siendo el relleno más utilizado para los modelos cuatro estaciones.

@simongietl_alpinist recorre el Catinaccio en tres días
@simongietl_alpinist en el Catinaccio, que recorrió en tres días

Rango de temperaturas
Actualmente, existe una normativa europea, la EN 13537 (en vigor desde 2005 aunque fue revisada en 2014) que unifica los test para medir la temperatura a la que pueden ser utilizado los sacos, si bien. Como toda norma, es opcional y no de obligado cumplimiento. Los test se realizan en un laboratorio para un cuerpo en condiciones óptimas, sin tener en cuenta aspectos como el estado físico de la persona, su complexión, alimentación o sensibilidad al frío, ni tampoco factores externos como el aislamiento del suelo, la humedad, el viento… Por tanto, estas temperaturas que suelen venir indicadas en las etiquetas nos servirán de orientación a la hora de elegir un saco, pero en ningún caso son determinantes:

Temperatura Confort: es la temperatura más baja en la que puede dormir cómodamente una mujer adulta (por lo general, el cuerpo de las mujeres se enfría más rápidamente al dormir).
Temperatura Límite: es la temperatura más baja en la que puede dormir cómodamente (conservando su equilibrio térmico) un hombre adulto.
Temperatura Extrema: temperatura en la que nadie dormirá cómodo, pero resulta lo suficientemente cálida como para evitar una hipotermia en una mujer adulta durante seis horas.

Distintos tipos de construcción

Sea cual sea el tipo de pluma utilizada, ha de ir siempre alojada en compartimentos que eviten su dispersión irregular por el interior del saco. Este tema lo tratamos en un artículo anterior llamado: Sacos de dormir. Cómo afecta su construcción al rendimiento.

El tejido exterior de un saco de dormir

El tejido que se emplea para envolver la pluma ha de cumplir unos requisitos básicos: que impida que las finas fibras del duvet se escapen (“antiduvet o downproof”), que sea transpirable, ligero y resistente.


 

A partir de ahí, existen valores añadidos, como que tenga propiedades antidesgarro (tejido tipo Ripstop), que tenga un tacto suave en el interior, que ofrezca repelencia al agua (tratamiento DWR) o incluso impermeabilidad… La poliamida 100% es la materia prima base para la mayoría de los tejidos tanto exterior como interior.

Dentro de las opciones exteriores impermeables, el tejido Pertex goza de una elevada reputación por su elevada transpirabilidad y ligereza; en sus distintas versiones (Quantum, Endurance…) se emplea tanto en los sacos como en chaquetas de pluma de alta gama.

Sacos para alpinismo
Distintas condiciones en un vivac en el Todra marroquí. Marc Daviet / Mountain Hardwear

Los detalles cuentan

De poco sirve que el saco esté relleno de la mejor pluma si tiene una cremallera por la que se escapa el calor o que se rompe a los pocos usos. Además de ser de buena calidad, la cremallera ha de incorporar una solapa térmica en todo su recorrido.

Algunas cremalleras llevan también una cinta interior que evita los enganchones. Como valores adicionales están que tenga doble cursor, que sea antiretorno (no se baja sola), que pueda acoplarse con otros sacos, que los tiradores sean manipulables con guantes o sean reflectantes. Otros detalles que suman puntos a un saco son: que tenga bolsillos interiores, colgadores en el exterior, que incluya una buena bolsa de compresión y almacenamiento…

Trazabilidad y bienestar animal

Cada vez es más frecuente que las marcas introduzcan criterios respetuosos con el medio ambiente y con los animales entre sus argumentos de venta, bien por convicción de la empresa o bien por atender a la demanda de unos consumidores cada vez más concienciados con el cuidado del planeta.

@tonimountainlife vivac en el Pirineo
@tonimountainlife en un vivac en el Pirineo

Sí, hay que lavar el saco

Una pluma sucia pierde su capacidad de hinchado. Hay que desterrar esa creencia antigua de que la pluma no se puede lavar. No solo se puede, sino que es muy recomendable hacerlo para que no pierda sus propiedades. Para ello puedes utilizar la misma lavadora de casa, con agua fría y detergente neutro (recomendable usar productos especializados, como los de Nikwax), aclararlo con agua fría abundante y secarlo bien, en un lugar ventilado y a la sombra. Recuerda que la exposición prolongada a los rayos UV puede dañar los materiales. La limpieza en seco industrial que ofrecen las tintorerías tampoco es aconsejable para la pluma. A la hora de almacenarlo en casa, es fundamental que no esté comprimido ni enrollado. Lo más recomendable es guardarlo suelto en una bolsa grande de rejilla o de algodón que permita que la pluma “respire”. Si cuidas bien tu saco puede ser un compañero para toda la vida.

Esas tres palabras fundamentales
Loft: es la capacidad de expansión de la pluma (lo que “sube” el saco).
Fill power: es el término que define el poder de relleno de la pluma.
Cuin: es la unidad de medida del fill power (de cubic inches = pulgadas cúbicas).

El fill power indica el volumen en pulgadas cúbicas (1 pulgada cúbica = 16,38 centímetros cúbicos) ocupado por una onza (28,35 gramos) de plumón cuando alcanza su máxima capacidad de expansión (o loft). Un buen saco tendrá un mínimo de 600 cuin en adelante. Sin embargo, es importante tener en cuenta que se utilizan distintos test para medir el fill power en EE.UU. y en Europa, por lo que la medida que ofrecen unos y otros no es equivalente. El test americano arroja una cifra aproximadamente un 10% inferior a la europea, es decir, 700 cuin americanos pueden equivaler a unos 630 cuin europeos. En cualquier caso, los cuin de un saco aumentarán en la misma proporción en la que disminuye el dinero de tu bolsillo.


 
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