EXPLORANDO

René Desmaison, caballero en la cumbre

El extraordinario alpinista francés fallecía a los 77 años, poniendo fin a cincuenta años de montaña de calidad y originalidad en Alpes, Andes e Himalaya.

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Desmaison, soñador polémico y alpinista enorme.- Foto: Col. René DesmaisonDesmaison, soñador polémico y alpinista enorme.- Foto: Col. René Desmaison

Hay hombres que al fallecer se convierten en mitos. Y hombres que son mitos en vida. René Desmaison falleció a los 77 años, dejando atrás una carrera alpínistica de longevidad excepcional. Cincuenta años en la montaña, protagonizados por un caballero de las cumbres, un escritor y cineasta imperecedero. Acompañado por la sombra de sus compañeros desaparecidos, llegó a alcanzar las mil ascensiones, llenas de incertidumbre y angustia pero también de luz y leyenda.

René, se ganó la celebridad con sus aperturas en Alpes y Andes, ostentando 114 primeras y compartiendo cordada con otros gigantes como Jean Couzy, gran compañero al que rendía homenaje con la Francesa a la Cima Ovest di Lavaredo, o Lionel Terray. La calidad y el estilo de sus actividades en el macizo del Mont Blanc se podría resumir con las tres aperturas en las Jorasses (Espolón Margherita, Le linceul y Gousseault), la primera invernal al Frêney y la segunda invernal a la Walker. Abrazado por el invierno también ascendió la NO del Olan, en el Delfinado (1960), por primera vez en la estación fría.

Couzy marcó sus primeras grandes rutas. La Directa al Olan en el 57, la primera invernal a la Magnone de la oeste del Petit Dru o el espolón Margherita a las Jorasses surgieron de la imaginación y la sed de estos dos franceses. Couzy, quien despuntó como un alpinista clave en su tiempo por la dificultad de las vías elegidas, fallecía en el 58 cuando sufría una caída de piedras en la cara SO de la Crête des Bergers, no sin antes acompañar a Terray en la primera ascensión absoluta al Makalu. Aquella muerte marcó profundamente a Desmaison, convirtiéndose en un hombre más taciturno que cuando dejara sus primeras huellas en la nieve, aunque no sirvió para que la montaña le venciera y prosiguió con sus ascensiones, estrechamente ligadas a la belleza.

El camino del mito

El alpinista francés vivió la luz y sombra de la montaña, pero siempre se mantuvo fiel a su estilo y a su filosofía.- Foto: Col. René DesmaisonEl alpinista francés vivió la luz y sombra de la montaña, pero siempre se mantuvo fiel a su estilo y a su filosofía.- Foto: Col. René Desmaison

Inmediatamente se vuelve a calzar las botas. En 1962, cuatro años después de la desaparición de Jean Couzy, alcanza la cima del Jannu, inscribiendo con letras deslumbrantes su nombre en la historia del alpinismo. Aquella expedición francesa, encabezada por Terray, logra la primera absoluta. Un año más tarde, durante el estío, escala en solitario la Oeste del Petit Dru.

En 1966 llegaría otro punto de inflexión en su carrera. Los alpinistas alemanes Heinz Ramish y Hermann Schriddel quedaban atrapados en las repisas de la cara Oeste del Petit Dru, organizándose inmediatamente un equipo de rescate de la Compañía de Guías francesa. Estos trataron de realizar el salvamento desde arriba, operación de la que se desvinculó René Desmaison, formando una cordada para afrontar desde abajo la clásica Magnone, iniciativa que compartiría el americano Gary Hemming, quien por su parte, y por separado, ascendía por la misma ruta, decisión que salvaría las vidas de Ramish y Schriddel. El intento de rescate por arriba se consideraría más tarde incompatible con la supervivencia de los alemanes, lo que no libraría a René de las críticas, siendo considerado un traidor para sus compañeros. Gary, conocido como el beatnik de las nieves, se llevaba toda la gloria de aquella operación convirtiéndose en un héroe nacional de Francia. René abandonaría la Compañía poco después.

Aquello no minó el caracter conquistador de Desmaison, quien en 1972 firmaba la primera en solitario de la arista de Peutérey. Un año antes, a cien metros de la cumbre de las Jorasses y tratando de abrir una nueva ruta, su compañero Serge Gousseault fallece de agotamiento. En el 73 repetiría aquella ascensión, la completaría acompañado de Giorgio Bertone y Michel Claret y se la dedicaría a Serge. «¿Cómo definir con claridad las razones profundas que pueden un día incitar a un hombre a comprometerse deliberadamente en una aventura en la que las posibilidades de éxito son inferiores al riesgo de jaque?», escribiría Desmaison, pasión, la de las letras, que honraría publicando ocho libros.

René, maestro del alpinismo francés, uno de los grandes impulsores del alpinismo invernal, ha muerto, dejando un poco más huerfanas a las cumbres de los Andes y los Alpes, a las montañas. Un heroe de lo inútil, diría Terray, quien lo definió como uno de los últimos grandes conquistadores modernos.

 

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