Entre los 4000 y 4300 m

¿Qué llevar a una ascensión alpina estival?

Si está en tus planes de verano hacer actividad en Los Alpes, este artículo te interesa. El guía de montaña Josito Fernández aporta sus recomendaciones sobre el material necesario para realizar ascensiones a sus cotizadas cumbres de más de 4000 metros, transitando por sus rutas normales glaciares en época estival.

Autor: Josito FERNÁNDEZ | 1 comentario | Compartir:
Cordada de alpinistas bien equipados haciendo una escalada alpina estival en el macizo del Mont Blanc, Francia.
Cordada de alpinistas bien equipados haciendo una escalada alpina estival en el macizo del Mont Blanc, Francia.   LORENZO BELFROND / GRIVEL

Con la máxima, siempre presente, de que no podremos prescindir de ningún material indispensable en nuestro equipaje, tendremos en cuenta el concepto de que “velocidad es seguridad” y que la ligereza, entre otras cosas, aporta velocidad; pero sin llegar a extremos de minimalismo.

Además, no debemos de olvidar que las condiciones en la montaña son cambiantes, tanto del clima como del terreno donde transcurre nuestra actividad, sobre todo tratándose de progresión sobre nieve y hielo. La última palabra para decidir cómo me equipo y qué llevo en mi mochila la tenemos que basar en nuestra experiencia personal alpina y en nuestro sentido común. Para los neófitos en estos terrenos, aquí van unos consejos.

¿Qué tipo de actividad?

El tipo de actividad al que se dirigen estas recomendaciones son los considerados “cuatromiles bajos” (con una altitud entre los 4000 y 4300 m), en las que progresaremos por terreno glaciar y algún tramo rocoso o mixto de baja dificultad.

Rutas cuya catalogación alpina de dificultad es fácil o poco difícil, donde lo normal (salvo algunas ascensiones que se pueden realizar en el día tomando un remonte mecánico), es que necesitemos realizar una pernocta en un refugio guardado, equipado con mantas/edredones, que nos proveerá la manutención, luz nocturna y calor y donde dispongamos de chanclas o zapatillas para poder acceder al interior de las instalaciones.

Nos tocará madrugar más de lo que nos gustaría, entre las 3 y las 4 de la mañana, para salir en plena noche y poder llegar a cima entorno a las 9 horas; de esta manera las condiciones de nieve dura en el glaciar nos serán favorables para facilitar la progresión y para ofrecer mayor seguridad al pasar sobre los puentes de nieve que cubren las grietas del glaciar.

¿Qué podemos esperar del clima?

En estas latitudes en los meses de julio y agosto lo normal es que la ISO 0º se sitúe entorno a los 3800 a 4000 m. Teniendo en cuenta la variabilidad climática donde en ocasiones entran olas de frío polar y la ISO puede bajar incluso hasta los 1500 m y, por el contrario, puede subir hasta los 4500 m con la canícula.

También podemos afirmar que las tormentas por la tarde son frecuentes, intercalando los anticiclones con el paso de borrascas cada ciclo de 8-10 días, incluso con semanas enteras de meteorología inestable y periodos de 2-3 días de precipitaciones continuas, arriba en forma de nieve.

Otro fenómeno meteorológico importante a tener en cuenta es el viento, a mayor altitud más viento por falta de presión atmosférica, que en numerosas ocasiones en estas cumbres trabaja entre los 20-30 km/hora, por encima de esta velocidad ya es bastante problemático y sobre los 50-60 km/hora imposible de realizar una progresión segura por un terreno escarpado o en arista.

Todo esto se traduce en que podemos salir de un aparcamiento a 1500 – 2000 m con +30ºC y llegar a una cumbre entre los 0º y los -3ºC, con aumento progresivo del viento según nos acercamos a la cima (por lo que bajará la sensación térmica).

En la antecima del Gran Paradiso (4.061 m), una de las montañas de los Alpes que está entre las más frecuentadas en verano. 📷JOSITO FERNÁNDEZ
En la antecima del Gran Paradiso (4.061 m), una de las montañas de los Alpes que está entre las más frecuentadas en verano. 📷JOSITO FERNÁNDEZ

Material técnico para una ascensión alpina

Crampones: Necesitamos unos crampones “de verdad”. Hay que evitar llevar esos mini crampones que están ideados para poder andar sin resbalar cuando el terreno urbano está inundado de hielo y nieve; solamente los alpinistas con experiencia para poder evaluar las condiciones favorables de la montaña y los riesgos reales y sus consecuencias deberían de llevar este material para sus aventuras más veloces y “light”.

Los crampones que mejor se adaptan a este tipo de actividades serán unos semiautomáticos bipuntas horizontales. Los semiautomáticos frente a los de correas tendrán un ajuste más preciso con vuestras botas de alta montaña, serán más rápidos de poner y sacaremos todo su valor si tenemos que enfrentarnos a zonas de hielo vivo y a pendientes de 45º en el paso de alguna rimaya.

Si no tenemos unas botas que acepten crampones semiautomáticos tendremos que optar por unos de ajuste de correas. El antiboot no puede faltar en ningún caso.

Piolet: Recomiendo un piolet semitécnico o mixto sin dragonera que nos resulte útil en algún tramo más técnico de la ruta, que tenga buena pegada y con un poco de curvatura para cuando se empine y aflore el hielo en la ruta.

Absteneros de piolets aligerados por falta de pegada. Si es de homologación T mejor, por si tenemos que utilizarlo como anclaje en una maniobra de autorrescate.

En cuanto al tamaño, para un alpinista de una estatura de 1,70 m, un mango de 57 cm es ideal; es el tamaño perfecto para que trabaje correctamente en posición de piolet bastón en pendientes que sobrepasen 30º y que nos permitan progresar con la técnica de todas las puntas.


 

Arnés: Un arnés ligero de alpinismo es perfecto, con un par de portamateriales tendremos más que suficiente para llevar todo lo necesario, si son de los que se abren las perneras y te los puedes poner con los crampones puestos, mejor.

Casco: Más que recomendable y en ciertas rutas obligatorio, personalmente desde que sacaron los ligeros o ultraligeros de espuma expandida moldeada pienso que ya no hay excusa para no llevarlo.

Cuerda: Mejor de uso simple para afrontar la posible caída de un primero en la zona rocosa, con las modernas cuerdas de triple homologación podremos ahorrar en peso. Los cordinos de randonné solo para travesías glaciares prácticamente llanas, en cuanto el terreno comienza a aumentar de inclinación, y junto con el factor de caída, no estarían recomendados.

Con respecto a la longitud, con 30-35 metros valdría, teniendo en cuenta que en estos glaciares se debería de ir encordados entre 12 y 15 metros de distancia y de que para realizar una maniobra de autorrescate tendríamos que llevar por lo menos el doble de esa distancia más 3 metros de margen. ¡Ojo a la longitud de un posible rápel o largo de escalada en caso de que fueran necesarios! (lo normal es que en estas rutas no haya o sean cortos).

Bastones: Uno por lo menos, con roseta grande de invierno, nos ayuda a mantener el equilibrio en la progresión por nieve con lo que aumentamos la seguridad, telescópicos o plegables de 3 tramos, mejor si se pueden llevar dentro de la mochila.

Material de seguridad en terreno glaciar: El kit de material para realizar maniobras de autorrescate glaciar es imprescindible, además de 2 tornillos de hielo.

Acendiendo la Punta des Chamois
Acendiendo la Punta des Chamois, en el macizo de Les Écrins.

Vestimenta para una ascensión alpina

Primera capa

Camiseta de manga corta, nos servirá para la aproximación y para estar cómodamente en el refugio, en ocasiones para transitar por un glaciar en las horas centrales del día.

Evitar el algodón por lo que tarda en secar. Camiseta térmica de manga larga. Porque no sufriremos temperaturas muy bajas y, en ocasiones, será lo único que llevemos puesto de cintura para arriba, no interesa que sea de mucho grosor. Las camisetas de lana merino están dando muy buenos resultados. No hace falta que sean de cuello alto ya que llevaremos la braga para hacer la función de protegernos el cuello.

Segunda capa

Fibra y/o plumas: pueden usarse también como tercera capa, dependiendo de la situación. La chaqueta de fibra sintética (tipo Primaloft) es una prenda muy versátil, nos servirá como fuente de calor cuando estemos parados, pero si lo necesitamos llevar puesto mientras realizamos actividad, tiene un rendimiento insuperable con respecto al exceso de sudor frente a la pluma, que tiende a apelmazarse.

Por el contrario, la chaqueta de plumas como fuente de calor cuando estamos parados no tiene parangón. Para estas cotas no tan altas ganaremos polivalencia utilizando una chaqueta de fibra fina para cuando estemos en marcha y un plumas de poco gramaje para reforzarlo en caso de frío y para estar en el refugio.

Tercera capa

No podemos olvidarnos de la capa externa que trabaja como cortavientos e impermeable. Una prenda hardshell que presente una membrana impermeable y transpirable es indispensable, si bien existen distintos modelos que aportan más o menos flexibilidad y ligereza.

Pantalón

Teniendo en cuenta que es una prenda que cubre una parte del cuerpo que no necesita estar tan abrigada y que necesita libertad de movimientos con un pantalón fino de softshell (de tres estaciones nos puede servir), si es demasiado fino podemos complementar con una malla fina que nos puede servir para dormir más cómodamente.

Utilizando estas dos prendas ganaremos polivalencia con respecto a las temperaturas. Estas prendas de softshell repelen el agua cuando están nuevas y es poca cantidad, pero no hay que olvidar que habrá que complementar con una tercera capa impermeable, muy ligera, en caso de que den lluvia/nieve.

Este cubre-pantalón deberíamos poder ponérnoslo con las botas puestas.

Guantes

Independientemente de los guantes que utilices, el sistema de doble capa puede ser muy eficiente. Llevar unos guantes finos con los que podamos manipular fácilmente el material e incluso agarrarnos a la roca con ellos puestos, y que nos permitan ponernos otros más gruesos por encima, limitando lo menos posible la movilidad de nuestra mano.

Con los guantes de cuero mejoras la capacidad de manipulación del material pero por contra, cuando se empapan es más difícil el secado. No está de más llevar unos guantes “medios” de reserva en el fondo de nuestra mochila.

Braga

Es una prenda muy recurrida y polivalente para la protección del frío y del calor, tanto como del cuello como de la cabeza.

Gorro

Imprescindible e importantísimo para una buena regulación de la temperatura corporal, el 40% del calor corporal se escapa por nuestra cabeza, y es fácil de “regular” simplemente poniéndonos o quitándonos el gorro.

Gorra

Una prenda muy útil para las tediosas horas del mediodía sobre un soleado glaciar sin viento. Hay una alternativa más minimalista que es la visera pero protege menos del sol. Las hay con tela lateral para protegernos cuello y orejas, en el fondo un glaciar es como un desierto.

Crampones semiautomáticos
Crampones semiautomáticos (preferibles a unos de correas para este tipo de actividad alpina).

Calzado para una ascensión alpina

Al tratarse de cuatromiles con botas de alta montaña de tres estaciones será suficiente, incluso con botas duras de trekking que estén nuevas o seminuevas nos servirá. Dependiendo que horma de pie tengas te puede interesar un modelo u otro.

También llevar un guetre o polaina puede ser muy útil al principio de la temporada y después de nevadas copiosas, a veces cuando hace mucho calor también es un problema con nieve húmeda.

En cuanto a los calcetines, nos sirven si están catalogados como calcetines de alta montaña.

Mochila para una ascensión alpina

Mochila para alpinismo con una capacidad de entre 20-30 litros (su tamaño con respecto al litraje variará dependiendo de la marca). Que sea lo más ligera posible, no podemos pedirle mucha robustez. Pequeños bolsillos exteriores son útiles para tener guantes, gorro, agua a mano.

Josito FERNÁNDEZ


 
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