EXPLORANDO

Nuevas vías en el Fitz Roy y el Cerro Pollone

Los estadounidenses Neil Kauffman y Jim Toman abren Re puesto! (600 m, 65º, 6b, A1), la primera ascensión de la cima este del Cerro Pollone. Los argentinos Luciano Fiorenza y Jimmy Heredia, con el brasileño Sergio Tartari hacen lo propio con Al abordaje! (900 m, 6c, A2+) en el pilar Casarotto del Fitz Roy.

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Los primeros días del año han traído buen tiempo a Patagonia y, con las condiciones, han llegado también las ascensiones. Además de la nueva vía Jardines japoneses de Colin Haley, Jens Holsten y Mikey Schaefer a la Aguja Mermoz, el nuevo 2011 ha traído otras dos interesantes primeras ascensiones: Los estadounidenses Neil Kauffman y Jim Toman han abierto Re puesto! (600 m, 65º, 6b, A1), primera ascensión a la cima este del Cerro Pollone, mientras que una expedición formada por los argentinos Luciano Fiorenza y Jimmy Heredia y el brasileño Sergio Tartari hacen lo propio con Al abordaje! (900 m, 6c, A2+) en el pilar Casarotto del Fitz Roy.

Primera de la cima este del Cerro Pollone

Neil Kauffman y Jim Toman tenían la intención inicial de hacer la Afanasieff al Fitz Roy, pero un parte meteorológico dudoso y los rumores de que otras tres cordadas tenían puesto el ojo en la misma vía les hicieron rectificar y partir del campamento de Piedra Negra hacia el Cerro Pollone. Era una noche estrellada cuando recorrían el batiburrillo de hielo y roca del glaciar norte del Fitz Roy y las primeras luces del amanecer empezaban a desvelar su objetivo.

El primer tramo de la línea serpentea amenazado por seracs colgantes a uno y otro lado. “El primer largo empezó con una fisura sucia de musgo resbaladizo, que me dejó maldiciendo y un poco asustado”, describe Kauffman, quien continúa señalando que “el largo dos conduce a una serie de fisuras de buen granito y una física chimenea que nos pareció mucho más dura con nuestro equipo alpino que incluía un kit completo para hielo, por lo que nos pudiéramos encontrar”.

Después de un tercer largo “¡precioso! De esos que convierten los sueños en realidad”, según el propio escalador estadounidense, llegó el cuarto, “con más roca de calidad y una travesía expuesta de unos 10 metros”. Los siguientes dos tramos de cuerda ya no presentaban una roca tan buena, y conducían hasta el campo de nieve donde cambiaron los pies de gato por botas, crampones y piolets para superar unos 200 metros hasta la arista.

“¡La arista es increíble!”, asegura Kauffman, quien señala que el largo 7 está compuesto por un “declicado terreno mixto”. Hacia mediodía, con el esfuerzo y la deshidratación haciendo mella en sus cuerpos, los dos alpinistas se enfrentaron a los pasos más difíciles de la vía: “después de un bonito tramo y una fisura de dedos, el muro presentaba una placa completamente lisa”, que Toman sorteó con un péndulo hasta otro sistema situado a la izquierda. Tuvieron que tirar de artificial para continuar por la roca mojada (A1, y probablemente 5.11 en libre).

Una expuesta travesía de grado 5.10 y un largo 11 en que tuvieron que volver a hacer uso de técnicas de artificial, “sobre todo debido a la extrema fatiga”, les llevaron a una corta placa, “el último obstáculo hasta la cumbre”, a la que llegaron hacia las ocho de la tarde, “cuando la luz empezaba a ser realmente mágica; las vistas eran surrealistas y el momento más todavía: al oeste, todo el macizo del Fitz Roy en su esplendor; un poco al sur, las Toprres, con el Cerro Torre dominando totalmente la escena; podíamos ver el castillo del Cerro Murallón más al sur sobre el campo de hielo; vastas extensiones de hielo blanco y azul, montañas de oscura roca y tortuosos caminos glaciales girando hasta el infinito; al norte, el verde brillante de los bosques, el azul oscuro de los lagos y el marrón reseco de las pampas de Argentina en fuerte contraste con la fría desolación del Hielo Continental”, según la descripción de Kaufmann.

Después de tres rápeles por la cara este, ambos decidieron vivaquear para seguir descendiendo al día siguiente.

Tomar el Fitz Roy Al abordaje!

Mientras tanto, los argentinos Luciano Fiorenza y Jimmy Heredia y el brasileño Sergio Tartari han abierto una nueva vía en el pilar Casaroto (norte) del Fitz Roy. Bautizada Al abordaje!, está formada por 25 largos nuevos de dificultades 6b y A2 para recorrer 900 metros de excelentes fisuras.

 


 
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