El piramidal nevado Santa Cruz, también llamado Pico de Huaylas, de 6259 metros de altitud (la cumbre sur o principal), cuenta con una nueva línea surcada por el equipo ecuatoriano formado por Nicolás Navarrete, Christian Llivicura y Julian Aguirre, a finales del pasado mes de junio.
Partieron desde Huaraz para realizar la aproximación hasta el campo base, donde durmieron la primera noche. Al día siguiente establecieron el siguiente campamento en la morrena, donde se tomaron una jornada para descansar y planear su línea de ascenso.
Arrancaron la escalada de madrugada, a las 4 a.m y, diecinueve horas después, a las 11 p.m, consiguieron pisar la cumbre. Según relatan: «Las condiciones de la nieve y el hielo en la pared fueron espectaculares, a excepción de uno que otro largo con nieve polvo que es algo característico aquí en la cordillera, sobre todo en los aspectos que son totalmente de orientación sur».
El descenso se les complicó, pues les costó encontrar buenos emplazamientos para montar rápeles consistentes: «El descenso fue épico porque tuvimos que montar todos los rápeles, en especial encontrar buena nieve en la cumbre para empezar a bajar fue un gran desafío. Regresamos al campo morrena el día siguiente al medio día».



En total, 31 horas de actividad tras las que dejaron detrás su nueva vía, a la que han bautizado Los sobrinos y el tío locuaz, con 1200 metros de recorrido y dificultad de WI5, con varios largos de progresión en hielo de 90º.
«Mucha gratitud al cerrito que nos mostró el camino y a los sobrinos que siempre se mantuvieron firmes en cada largo de subida y bajada. Que nunca pare la real aventura», escribe Nico en sus redes.

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