EXPLORANDO

Nueva ruta y salto para el equipo de Álex Txikon en Groenlandia

La expedición ‘Next Stop: Greenland’ está ya de regreso de su viaje a Groenlandia, con los deberes hechos. álex Txikon, Iñaki Ituarte y Darío Barrio abren Aupa Txabaleria (1.100 m, D+) en el Ulamertorssuaq. Sus compañeros del proyecto Alas realizan el salto BASE desde la cumbre.

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La expedición Next Stop: Greenland ha llevado a cabo con éxito su objetivo de ascender el Ulamertorssuaq (1.880 m) y realizar un salto BASE desde su cumbre. Los escaladores Álex Txikon e Iñaki Ituarte, los paracaidistas Santi Corella, Toni López, Álvaro Bultó y Armando del Rey, así como el cocinero y aventurero Darío Barrio han retomado ya el camino a casa.

Según cuenta Iñaki Ituarte en el blog de la expedición, llegaron a Groenlandia sin más contratiempos que la conocida baja de Carlos Suárez el 18 de agosto. “Desde nuestra llegada al pueblo de Narsarssuaq, nuestra principal preocupación era la de encontrar croquis o al menos fotos del Ulamertorssuaq con el objetivo de encontrar una vía de acceso a su cumbre que posibilitara una zona de salto”, señala. Una tarea que no fue tan sencilla como se podría pensar y que, de hecho, no dio sus frutos: “Sólo encontramos vías de escalada de alta dificultad por las que iba a resultar imposible que ascendieran los cuatro miembros del equipo del Proyecto Alas, dado que su experiencia en escalada es mínima. Sólo nos quedó una opción, abrir una nueva vía”.

Y a ello se dedicaron. Después de dos días de viaje en lancha hasta el campo base que situaron en el fiordo de Tasermiut, Álex Txikon, Darío Barrio e Iñaki Ituarte se lanzaron directamente hacia la cara suroeste del Ulamertorssuaq, la que preveían que podía ser la más accesible para acceder a la cumbre. Unas cuatro horas de aproximación (con 1.000 metros de desnivel) les llevaron hasta los pies de una prometedora canal. Sin embargo, “después de ascendidos unos 200 metros por una roca totalmente descompuesta imposible de proteger y algún que otro susto, destrepamos y damos descanso a nuestro consumido cerebro”, explica Ituarte.

Segundo intento

Tras un breve descanso, valorando incluso la posibilidad de abandonar la empresa ante la mala calidad de la roca, se decidieron a intentarlo de nuevo por la siguiente canal, “y por fin empezamos a escalar sobre roca aceptable, tratándose de una escalada sencilla sobre placa tumbada en torno al IV-V grado pero difícil de proteger. Llegamos hasta 1.300 metros y, viendo la verdadera dimensión de la montaña, decidimos descender al base y guardar fuerzas para el día siguiente, que parece va a ser largo”.

Efectivamente, el día del ataque a cumbre fue decididamente largo. Todo el equipo salió conjuntamente hasta el pie de vía, donde los tres escaladores retoman su tarea. Ascienden hasta el punto alcanzado el día anterior fijando cuerda “hasta el comienzo de una canal encajonada de fácil trepada pero con varios pasajes que hay que asegurar”, describe Iturrieta.

Alcanzan sin novedades un collado en la cota 1.600 m, “y a nuestra izquierda queda un último muro de unos 80 metros que da acceso a la meseta que nos llevará a la cumbre. Son casi las siete de la tarde y el olor a vivac empieza a hacerse más intenso, pero las ganas de encontrar un acceso a la cumbre vence a la incertidumbre de cómo será un vivac a pelo por estas latitudes”.

Así pues, continuaron apretando para arriba hasta alcanzar la inmensa meseta, donde cambian pies de gato por botas para seguir progresando, ahora corriendo, y llegar a la cumbre a las ocho y media de la noche. “Con el sol escondiéndose, montamos un par de rápeles y bajo la luz del frontal y alguna pequeña aurora boreal destrepamos hasta las cuerdas fijas. A la una y media de la madrugada, después de 16 horas de actividad, llegamos al campo base, donde todo el equipo nos espera incrédulo por nuestro fugaz descenso”, constata Iturrieta.

Salto BASE

La vía abierta, de 1.100 metros de recorrido, fue bautizada como Aupa Txabaleria y cotada con un grado global de D+. Por largos, la máxima dificultad se sitúa en el muro previo a la meseta somital, donde los aperturistas sugieren 6b+ para un largo de 60 m.

Posteriormente, los miembros del Proyecto Alas Santi Corella, Toni López, Álvaro Bultó y Armando del Rey realizaron la ascensión al Ulamertorssuaq por la vía recién abierta. Una vez en la cumbre, localizaron un punto adecuado desde el que saltar y cumplieron así el segundo objetivo de la expedición con el salto BASE desde la cima de esta pared groenlandesa.

 


 

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