CORDILLERA VILCABAMBA, PERÚ

Nathan Heald, Thomas Ryan y Luis Crispín escalan la arista noreste del Salkantay 27 años después

Luis Crispín se convierte en el primer andinista peruano en alcanzar la cumbre de esta montaña sagrada para los antiguos pobladores incas. El nevado Salkantay (6.279 m) es una cumbre con una historia marcada por nombres como Lionel Terray o Fritz Kasparek.


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El nevado Salkantay (6.279 m) es una montaña con doble cumbre (este y oeste) situada en la cordillera Vilcabamba del departamente peruano del Cusco. A menudo se le llama Apu Salkantay, reconociendo su significación sagrada para el pueblo inca, que lo tenía por una inmensa presencia superior en el camino del cercano Machu Picchu. Según algunas fuentes, su nombre proviene de una contracción de las palabras quechua sallqa (salvaje) y antay (que produce aludes); una definición más que precisa para hacerse una idea de las características y peligrosidad de este pico, que recibe la influencia meteorológica de la región del Amazonas en forma de abundantes y frecuentes precipitaciones de nieve.

La historia del Salkantay a nivel alpinístico está protagonizada por algunos grandes nombres. La primera ascensión, en 1952, se la disputan por un lado los suizos Bronimann y Marx, y por el otro una expedición franco-americana. Por lo visto, los suizos subieron entre la niebla y alcanzaron la cumbre este, mientras que seis integrantes de la segunda expedición llegaron a la cima de la cumbre oeste unos días más tarde. En aquellos tiempos, la cumbre oeste era ligeramente más elevada que la este, debido a un serac que posteriormente se derrumbó, presentando hoy en día ambas cumbres prácticamente la misma altura.

El año siguiente, en 1953, el mítico montañero francés Lionel Terray lograba la cumbre a través del espolón norte (conocido desde entonces como espolón Terray), haciendo cordada con el holandés T. de Booy y el suizo Raymond Jenny. En 1954, otro alpinista de renombre fijó su atención en el nevado Salkantay. Se trataba del suizo Fritz Kasparek, quien 16 años antes había participado en la primera ascensión de la cara norte del Eiger con Anderl Heckmair, Ludwig Vörg y Heinrich Harrer. Kasparek, que intentaba la peligrosa arista noreste (de cualquier modo, la vía más asequible a la cumbre) acompañado por Tony Mazenauer, falleció al precipitarse al vacío cuando una cornisa se desplomó bajo sus pies.

La primera española llegó en 1978, a cargo de los donostiarras Íñigo y Jesús María Barandiarán, José Luis Conde y Jesús María Rodríguez, después de que el intento de un grupo catalán en 1975 con Manuel Punsola y Antoni Sors se tuviera que retirar ante la falta de material para negociar la arista y la peligrosidad de las rutas alternativas.

“El último registro de cumbre data de hace 27 años, un 7 de agosto de 1986, por los ingleses Mark Lowe y Pete Leeming”, según apunta Nathan Heald a nuestramontana.com, donde apunta que “la mayoría de intentos posteriores tuvieron que desistir por las dificultades técnicas que les retrasan y sobre todo por el mal tiempo, muy común en este montaña”.

Primera ascensión en 3 décadas y primera peruana

Así pues, ese era el contexto de la montaña que se encontró Nathan Heald cuando se fijó por primera vez en el nevado Salkantay, allá por 2011. Ese año, el estadounidense afincado en Cusco exploró las aristas oeste, noreste y este con diferentes compañeros de cordada y logró ascender hasta los 5.900 metros en su intento más serio, junto al peruano Edwin Espinoza. En 2012, Nathan Heald realizó un ataque en solitario al ser aquejados sus dos compañeros por mal de altura, aunque el compromiso de la empresa le obligó a darse la vuelta.

Habiendo ganado en experiencia y estrategia, Nathan Heald decidió insistir este año otra vez, en compañía de su compatriota Thomas Ryan y los peruanos Luis Crispín y Edwin Espinoza. El 16 de junio comenzaron la ascensión los cuatro, aunque el último de ellos tuvo que darse la vuelta por problemas con sus botas. Esa jornada terminó en el campo 1 (5.521 m) después de haber ascendido por la arista noreste, superando unas inclinaciones máximas de 65º y terreno mixto (nieve blanda, dura y tramos de roca).

Tras unas horas de descanso, retomaron la ascensión con el asalto a cumbre a la una de la madrugada. Una pared de hielo de 200 m y 65º les condujo a una afilada arista, donde empieza el tramo más complicado y clave de la ruta: “seis largos de escalada técnica con diferentes tipos de nieve y hielo, con además tres pasos muy verticales de 3 o 4 metros (a unos 5.800 m)”.

A partir de la cota 5.900 m, la arista se ensancha, aunque la profunda nieve blanca ralentiza sensiblemente el avance. Hacia las diez de la mañana del 17 de junio, se posaban sobre la cumbre este (6.279 m). Unas semanas más tarde, Nathan Heald regresaba de nuevo al Salkantay, esta vez acompañado de su compatriota James Lissy y de Edwin Espinoza, repitiendo la ascensión por la misma ruta. De este modo, “Espinoza y Crispín se convierten en los primeros montañistas peruanos en ascender esta importante montaña en los Andes cusqueños”, señalan.

Para Nathan Heald, la ruta por la arista noreste tendría en resumen una dificultad cotada en D, con las dificultades de hielo situadas en AI2 o AI3, dependiendo las condiciones del año. También advierte que se trata de una ruta bastante expuesta. El alpinista estadounidense afincado en Cusco afirma que tiene intención de intentar el próximo año abrir la cara oeste de la montaña, que todavía se mantiene inescalada.

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