‘LA VÍA DE LOS SERACS’ AL CERRO HAMA

Marco Poblete y Harry Brito abren ruta a un cerro virgen de la Patagonia chilena

El andinista chileno Marco Poblete pone de manifiesto el gran potencial de cerros vírgenes que hay en Patagonia. Lleva años abriendo rutas y subiendo montañas inescaladas. La última La vía de los seracs a un cerro sin nombre al que él llama Hama.

Marco Poblete y Harry Brito abren en un cerro sin nombre de la Patagonia chilena  (Marco Poblete)
Marco Poblete y Harry Brito abren en un cerro sin nombre de la Patagonia chilena
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Los Andes chilenos tienen un enorme potencial de alpinismo de exploración en su tramo patagónico. Montañas de alturas discretas pero de belleza incuestionable se mantienen todavía inescaladas para el hombre. Un puñado de andinistas chilenos disfruta de esa vastedad de opciones y dedican su actividad a abrir nuevas rutas en esas vertientes vírgenes. Es el caso de Marco Poblete, afincado en la población de Coyhaique, desde donde se lanza a explorar el infinito entorno de montañas que tiene a su alrededor.

Su última aventura, acompañado de Harry Brito, les llevó a un monte sin nombre de unos 2.400 metros de altura situado “al fondo de un valle subsidiario del río Miller, al interior de Puerto Sánchez”. Su trabajo en la montaña comienza con horas de ordenador, tirando de Google Earth y Panoramio para identificar posibles objetivos. Como hay tantos cerros sin nombre, optan por llamarlos de algún modo y así pueden diferenciarlos. A este lo llaman Hama (acrónimo con las dos primeras letras de los nombres de cada uno de ellos), aunque el propio Marco Poblete recalca que “le pusimos ese nombre sólo para efectos de saber de qué cerro estábamos hablando; para efectos de publicación, yo lo dejaría como una montaña innominada de Patagonia, que acá muy pocos cerros tienen nombre conocido”.

18 horas de actividad, sin cima

El 26 de octubre, Marco Poblete y Harry Brito conducían cinco horas desde Coyhaique, a las que seguían otras cuatro horas de trekking hasta los pies de la montaña, donde montaron su campamento (1.400 m). A las cinco y media de la mañana del día siguiente, 27 de octubre, iniciaron el camino hasta el inicio de “una hermosa línea de seracs”. “Motivados, escalamos seis largos con pendientes de hasta 60º sobre hielo cristal y nieve dura, hasta una zona donde cedió la pendiente y la exposición; habían sido metros hermosos sobre terreno virgen, progresando en una mañana fría pero absolutamente despejada. Descansamos unos  minutos y disfrutamos del paisaje dominado por el lago General Carrera hacia el sur”, añade el montañero chileno.

Un tramo de progresión en ensamble sobre el glaciar les llevó hasta una banda rocosa en la que tuvieron que superar 40 metros de escalada con una dificultad de 5.9 sobre roca helada, con una salida “corta pero infinitamente expuesta y vertical”. “Más tarde vinieron tres largos de unos 50º, donde fue necesario proteger por el gélido viento reinante y la exposición que nunca nos soltó, ofreciéndonos caídas al infinito y más allá”, prosigue la narración de la ascensión de Marco Poblete.

El largo 11 de la ruta les condujo a un pequeño collado situado a escasos 30 metros lineales (a unos 10 metros de desnivel) de la cima. Allí, se enfrentaron a una decisión que tomaron sin remordimientos: “en la base del filo cumbrero que lucía podrido y expuesto, de nieve y hielo improtegible, y cuya silueta un tanto absurda se desplomaba de manera suicida y  hacia el oeste. Optamos por la vida”.

Así pues, sin haber hecho cumbre después de once horas de escalada, se dieron la vuelta e iniciaron el descenso. “La cumbre no es más que una excusa para recorrer un bello camino, pensaba, y el camino ya estaba hecho”, señala. Casi a medianoche y completamente exhaustos, alcanzaban de nuevo la seguridad de su campamento.

Breve entrevista con Marco Poblete

Cuéntanos un poco más sobre ti, a nivel de experiencia montañera.
Soy periodista, pero llevo 10 años haciendo montaña en los Andes sudamericanos, y desde hace un tiempo me asenté en Coyhaique, donde trato de hacerme el tiempo para explorar los Andes patagónicos, ya sea subiendo montañas inescaladas, inaugurando rutas o ascendiendo cerros clásicos como El Castillo y San Lorenzo.

¿Qué zonas acostumbras a explorar para tus ascensiones? ¿Qué potencial tiene de picos sin escalar?
Toda la región de Aysen (Chile) tiene zonas montañosas para explorar, sin embargo, el mayor inconveniente es el tupido bosque que las rodea. Acá, lo más conocido es Campos de Hielo Norte, la Cordillera Castillo, San Lorenzo y otros. Hay mucho potencial de cerros sin escalar… hay que tener las ganas, clima decente y no aflojar.

¿Qué sensaciones tienes al hacer primeras ascensiones como esta?
Es muy grato escalar en tu tierra y abrir rutas tan linda como este, muy accesibles pero al mismo tiempo muy desconocidas. Un lujo.

¿Hubo algún momento en el que pensasteis que no lo conseguiríais?
Si bien no alcanzamos la altura máxima del cerro, sabíamos que teníamos muchas posibilidades  de dibujar una linda ruta desde el comienzo. El clima nos estaba acompañando y con mi compañero de cordada estábamos en buenas condiciones físicas.

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