LAS MEJORES ACTIVIDADES DEL AÑO

Lo mejor del alpinismo de 2019

El año en que el alpinismo ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad, Nirmal Purja ha copado portadas con sus 14×8000 exprés. Aunque probablemente Denis Urubko en el G-II encarna mejor los valores del alpinismo, junto a las aperturas a picos como el Chamlang, Rakaposhi, Link Sar, Bhagirathi IV, Kyajo Ri o Pangpoche.

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Denis Urubko en la meseta situada a 7.500 metros durante la apertura de su nueva ruta «Honey Moon», al Gasherbrum 2, 2019.   ©Denis Urubko

El año 2019 estará marcado para siempre en términos alpinísticos como aquel en que se produjo la declaración del alpinismo como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sin duda una gran noticia, que lo sitúa en una posición más allá del deporte, como una práctica o estilo de vida cuajado de valores que están muy por encima de las marcas y los récords.

Los ochomiles, comerciales y mediáticos

Sin embargo, lo cierto es que la actividad de alpinismo más mediática de este 2019 se fundamenta en un récord, obtenido sin reparar demasiado en valores estilísticos ni apelar a la pureza o a la visión exploratoria. Se trata de la ascensión de los catorce ochomiles en menos de siete meses protagonizada por Nirmal Purja.

El británico-nepalí ha utilizado oxígeno embotellado, cuerdas fijas, un potente equipo de sherpas, helicópteros para trasladarse entre montañas y siempre ha ido por rutas normales. En el otro plato de la balanza, cuentan los rescates en los que ha participado y su capacidad para resolver todo tipo de problemas y situaciones adversas de lo más variadas. Al final, ha logrado su objetivo personal y también un desafío difícil de repetir por los muchos detalles que se pueden torcer en cualquiera de los catorce picos que ha escalado. Sin desmerecer un puñado de ascensiones con un fuerte contenido de alpinismo del bueno, como el K2, el Dhaulagiri, el Gasherbrum I o el Nanga Parbat.

Como resultado secundario, varios récords de velocidad increíbles (como el Everest-Lhotse en el día) y su inclusión en la histórica lista de catorceochomilistas, en la que este año se han inscrito además su compañero Mingma ‘David’ Sherpa y el también nepalí Sanu Sherpa.

El ochomilismo, por Denis Urubko

Una forma diferente de hacer ochomilismo, mucho más acorde con los valores del alpinismo Patrimonio de la Humanidad, es la que encarna Denis Urubko. El alpinista ruso lo ha demostrado una vez más con la apertura de otra vía nueva –y ya van siete–, esta vez al Gasherbrum 2, en 24 horas non stop en solitario.

También relevante durante este 2019 ha sido la trayectoria de Sergi Mingote en los ochomiles. Con sus ascensiones del Lhotse en primavera y del Nanga Parbat y el Gasherbrum 2 en verano completó su proyecto 2x3x8000, y con el Dhaulagiri que ascendió en otoño inició un nuevo desafío que dará mucho que hablar en 2020 y 2021: ascender los catorce ochomiles sin oxígeno en menos de 1.000 días. Le quedan siete.

Enormes aperturas en cimas menores

Mientras los ochomiles se teñían básicamente de ascensiones sin originalidad, el alpinismo más puro se daba cita en las mismas regiones pero en montañas de menor altura, donde cordadas de altísimo nivel registraban meritorias aperturas y nuevas ascensiones. Es el caso del Chamlang (7.319 m) de Marek Holecek y Zdenek Hák, probablemente la apertura más destacada de la primavera en las montañas asiáticas, sin desmerecer el Sharphu II (6.328 m) de Aivaras Sajus y Spencer Gray o los 18 días de aventura sin cima de Dmitry Golovchenko y Sergey Nilov en el Jannu (7.710 m).

La acción veraniega se trasladó a India, Kirguistán y sobre todo Pakistán. Los japoneses Kazuya Hiraide y Kenro Nakajima despertaron la admiración por su nueva ruta en el Rakaposhi (7.788 m), a la par que los estadounidenses Steve Swenson, Chris Wright, Graham Zimmerman y Mark Richey conseguían la ansiada primera ascensión del Link Sar (7.041 m). Igualmente destacables, la apertura de la cara oeste del Bhagirathi IV (6.193 m) por Matteo della Bordella, Matteo de Zaiacomo y Luca Schiera, así como la de la norte del Chon-Turasu (5.729 m) realizada por Kirill Belotserkovskiy y Маx Ten. También vale la pena destacar las cimas vírgenes ascendidas en el valle del Khane por Cati Lladó, Pep Roig, Tomeu Rubí y Derek Watson.

Aunque el otoño se ha convertido en los últimos años en la estación de los alpinistas por antonomasia. Es la época del año con mayor número de aperturas y primeras ascensiones en seismiles y sietemiles. Resulta difícil seleccionar de entre tanta actividad reseñable. Algunas de las más remarcables sería la apertura de la cara oeste del Kyajo Ri (6.186 m) por una expedición rusa y las primeras del Pangpoche I (6.620 m) y Pangpoche II (6.504 m) por los georgianos Archil Badriashvili, Giorgi Tepnadze y Baqar Gelashvili.

Aunque también habría que tener muy en cuenta todo lo sucedido en el Tengi Ragi Tau (6.938 m), con la apertura de su cara oeste de Alan Rousseau y Tino Villanueva, la nueva ruta de Silvan Schüpbach y Symon Welfringer, y la repetición de la cima este (6.675 m) por parte de Marc Toralles, Roger Cararach y Alberto Fernández Santiago. O la épica apertura con rescate de Tom Livingstone y Alastair Swinton en el Koyo Zom (6.877 m). O la apertura de la cara oeste del Mt. Grosvenor (6.376 m) protagonizada por los franceses Pierrick Fine, Étienne Journet y Jordi Noguere. Por no hablar de la primera ascensión del Amotsang (6.393 m) realizada por Jost Kobusch en solitario.

Las Américas, de norte a sur

El continente americano ha vivido también algunas ascensiones muy interesantes a lo largo de este 2019. En el Sur, Oriol Baró ascendió hasta siete nevados abriendo nuevas rutas durante dos meses en Perú, donde Marek Holecek y Radoslav Groh abrían ruta al Huandoy Norte (6.360 m).

También vale la pena mencionar la apertura de José María Andrés y Samuel Gómez en el Jurau A (5.640 m) y, en otro orden de cosas, la Directa Ecuador firmada por Karl Egloff y Nico Miranda a la cara sur del Aconcagua en unas exiguas 24:50 horas.

Mientras tanto, en el Norte, Jackson Marvell y Alan Rousseau trazaban una nueva línea perfecta al Mt. Dickey; y Bru Busom y Marc Toralles repetían la difícil Slovak direct al Denali. En este mismo pico, Karl Egloff estableció un nuevo récord de velocidad.

Apuntes españoles en Europa

Para terminar, dos notas sobre sendas actividades del alpinismo español en Europa. Por un lado, Mikel Zabalza abría con Ekaitz Maiz una de las rutas más duras de los Pirineos con Koliseum. Por el otro, Carlos Soria hacía cumbre en el pico Lenin (7.134 m) con 80 años de edad.


 
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