Lo mejor del alpinismo de 2018

Los primeros descensos en esquís del K2 por Andrzej Bargiel y del Lhotse por Hilaree O’Neil i Jim Morrison, o la apertura invernal de Elisabeth Revol al Nanga Parbat fueron lo más destacado en los ochomiles. Numerosas actividades sobresalen en montañas menores, con David Lama o Hansjörg Auer como algunos de sus protagonistas principales.

Autor: | 1 comentario | Compartir:
Hansjörg Auer en el Lupghar Sar West. Desde a tienda de campaña a unos 6.000 m durante la aclimatación en la cara suroeste de La Rochele.
Hansjörg Auer en el Lupghar Sar West. Desde a tienda de campaña a unos 6.000 m durante la aclimatación en la cara suroeste de La Rochele.   Hansjörg Auer

El año 2018 en términos de alpinismo del máximo nivel ha dejado un curioso sabor de boca, en el que destacan más los primeros descensos en esquís de ochomiles como el K2 y el Lhotse que las ascensiones a otros picos. Como viene siendo habitual en los últimos años, las montañas más altas han registrado menos actividad original que las cumbres de menor altura, donde se concentran los alpinistas con mayor talento. Hacemos un breve repaso de lo mejor que han dejado tras de sí los últimos 12 meses.

Andrzej Bargiel desciende esquiando el K2
Andrzej Bargiel desciende esquiando el K2

Ochomiles, descensos en esquís y apertura invernal al Nanga Parbat

No deja de ser curioso a la par que significativo que las dos mejores actividades del año en las montañas más altas del planeta sean descensos en esquís en lugar de ascensiones. El primer descenso en esquís del K2 (8.611 m), realizado por el polaco Andrzej Bargiel, fue una noticia que causó verdadero impacto en el mes de julio, coincidiendo con el récord histórico de cimas a la segunda montaña más alta del mundo.

En otoño, fue el Lhotse (8.516 m) el pico que registró otro descenso sonado, el primero desde su cima en esquís, a cargo de los estadounidenses Jim Morrison y Hilaree Nelson O’Neill. La expectación mediática que generaron ambas actividades se amplió también a otros intentos que hubo, en el Annapurna y Dhaulagiri.

En cuanto a las ascensiones a los ochomiles, probablemente la más destacada sea la trágica cumbre de Elisabeth Revol y Tomek Mackiewicz al Nanga Parbat invernal. El dúo franco-polaco consiguió llegar hasta la cima a través de un nuevo itinerario que habían dejado incompleto otros montañeros antes que ellos. Además, se convirtió en la histórica segunda cumbre invernal femenina a un ochomil para Revol. Por supuesto todas estas buenas nuevas quedan absolutamente empañadas por el triste fallecimiento de Tomek Mackiewicz durante el descenso, a pesar de los esfuerzos rescatadores de Denis Urubko y Adam Bielecki.

Y eso que la temporada invernal había generado muchísimo interés mediático tanto en el K2 como en el Everest… Al final, no hubo cima en ninguna de las dos montañas, aunque Álex Txikon, Ali Sadpara, Nuri Sherpa y Temba Bhote pudieron celebrar la cima del Pumori invernal sin oxígeno, la segunda de la historia.

Antes de concluir el capítulo de los ochomiles, vale la pena mencionar a Sergi Mingote. El catalán sumó tres ochomiles sin oxígeno a lo largo de 2018. En verano se convirtió en la novena persona en hacer el doblete K2-Broad Peak en una temporada, mientras en otoño subía el Manaslu.

David Lama en la cima del Lunag Ri.
David Lama en la cima del Lunag Ri.

Seismiles y sietemiles, solitarias extremas de David Lama y Hansjörg Auer

En picos himaláyicos de menor altura, destacaron este año poderosamente las ascensiones en solitario de los austriacos David Lama y Hansjörg Auer al Lunag Ri y el Lupghar Sar Oeste, respectivamente. Ambos trazaron rutas nuevas en parajes inexplorados. Hansjörg Auer añadió también a su dilatado currículum la primera ascensión a un seismil virgen del Himalaya indio, con Much Mayr, Guido Unterwurzacher y Max Berger.

Otra aventura muy interesante tuvo lugar en el Latok I, donde dos cordadas coincidieron en intentar resolver su mítica arista norte. Luka Strazar, Ales Cesen y Tom Livingstone hicieron cima tras escalar dos tercios de la arista, mientras Alexander Gukov y Sergey Glazunov podrían haber completado la arista aunque sin cima. La muerte de este último durante el descenso, el épico rescate de Gukov y el cruce de reproches entre ambos equipos ensombrecieron todo lo ocurrido en la montaña.

Otras notables ascensiones de este año que han pasado algo más desapercibidas pero que vale la pena destacar son: la nueva ruta rumana al Pumori de Zsolt Torok, Romeo Popa y Teofil Vlad; la apertura en el Cerro Kishtwar de los japoneses Yusuke Sato, Hiroki Yamamoto y Genki Narumi; la Lapse of reason de Marek Holecek y Zdenek Hak en el Kyajo Ri; o las líneas de Jess Roskelley, Kurt Ross y Nelson Neirinck en Chhota Bhai y la Changi Tower 2.

Desde la perspectiva española, vale la pena fijarse también en el valle del Rolwaling. Allí, Mikel Zabalza, Alberto Fernández, Joseba Larrañaga e Iñaki Arakistain abrieron una nueva ruta en el Drangnag-Ri, mientras Jesús Ibarz, Pablo Ruiz ‘Blín’ y Edu Recio hicieron lo propio en el Langdung.

Colin O'Brady durante su travesía antártica
Colin O’Brady durante su travesía antártica

Patagonia, Urales, Siberia, Antártida…

La vertiente exploratoria del alpinismo lleva a un puñado de montañeros a los lugares más inhóspitos del planeta, en busca de paredes, montañas y aventuras inéditas. En este sentido, a finales de año, Colin O’Brady primero y Louis Ruud un día más tarde, completaron la primera travesía en solitario y sin asistencia de la Antártida tras recorrer 1.500 km a pie sobre esquís y tirando ellos mismos de trineos cargados con todo su equipo y provisiones.

Hablando de lugares extremadamente fríos, Serguey Seliverstov, Semion Dvornichenko, Roman Abildaev y Alexey Usatykh abrieron una nueva ruta al pico Korzhenevskaya en pleno mes de enero, inmersos en su proyecto de subir todos los picos del Leopardo de las Nieves en invierno. Y tampoco se quedan atrás en temperaturas gélidas Simone Moro y Tamara Lunger, en su ascensión del Pobeda siberiano en febrero.

En el Cáucaso, Denis Urubko y Pipi Cardell abrieron en verano Matsoni, una nueva ruta a la cara noroeste del Ushba. Mientras que en Patagonia, Martín Elías, Jérome Sullivan y François Poncet trazaban La Milagrosa en el Cerro San Lorenzo.

Roger Schaeli en 'Aiplane mode'
Roger Schaeli en ‘Aiplane mode’ a la cara norte del Eiger

Lo más destacado de los Alpes

Por supuesto, los Alpes siguen siendo un terreno de juego prolífico para el alpinismo. De entre la ingente cantidad de actividades potentes realizadas en la zona en el año en que se ha anunciado la limitación a las ascensiones al Mont Blanc con cuota y permiso, vale la pena recordar a Roger Schaeli y su apertura de la durísima Airplane mode en la cara norte del Eiger; y la escalada del Corredor de los Japoneses a las Grandes Jorasses en el día que realizaron Marc Toralles, Roger Cararach y Bru Busom.


 
Lecturas relacionadas
Revista Desnivel nº 391. Enero 2018

Desnivel nº 391

En este número: Escaladas en el Sahara: Hoggar. El Rey Pirenaico: Pic …

1 comentario

  1. No son comparables los descensos del K2 y del Lhotse. Mientras que en el K2 se bajó de cima hasta el CB, en el Lhotse, por lo que sea, solo llegaron al C2 esquiando, el resto caminando y destrepando. Por lo que el descenso integral está por hacer.

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.