HISTORIAS DE LA HISTORIA

Las seis caras norte clásicas de los Alpes

Grandes Jorasses, Cervino, Eiger, Cima Grande di Lavaredo, Petit Dru y Piz Badile conforman la nómina de caras norte más emblemáticas de los Alpes. Un desafío alpinístico asociado a nombres como Gaston Rébuffat o Alison Hargreaves.

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Imagen del Cervino  (© Thomas Senf)
Imagen del Cervino

Las tres grandes paredes de los Alpes por antonomasia son las Grandes Jorasses del Mont Blanc, el Eiger y el Cervino. A ellas, se suman el Piz Badile, el Petit Dru y la Cima Grande di Lavaredo. Históricamente consideradas las más difíciles, fueron también de las últimas en ser escaladas, ya entrada la década de 1930. Escalar la Trilogía fue a partir de entonces un trofeo de enorme valor para todo alpinista en busca de la máxima dificultad.

Ya en los años cincuenta, recién regresado como uno de los héroes de la expedición al Annapurna que se hizo con la primera ascensión del primer ochomil de la historia, el guía marsellés Gaston Rébuffat se marcó como objetivo ser la primera persona en escalar las seis. Y así lo hizo, como describe en su maravillosa obra de 1954 Estrellas y borrascas (Ediciones Desnivel, 3ª edición 2017).

El desafío de esas seis majestuosas paredes alpinas ha seducido desde entonces a muchos montañeros, algunos de los cuales han firmado capítulos de gran valor humano y alpinístico. Es el caso de la británica Alison Hargreaves quien, en 1993, se convirtió en la primera persona en ascenderlas en solitario en una única temporada. Años después, en 2015, su hijo Tom Ballard reeditaba la actividad de su madre, pero en un único invierno, celebrando así los 20 años de su fallecimiento en el K2.

Repasamos a continuación esas seis caras norte, en el orden cronológico de la primera ascensión a cada una de ellas:

Cervino (4.478 m)

Ruta Schmid (1.100 m, MD+, 5c, M5)

La primera ascensión de la cara norte del Cervino (conocido también como Matterhorn en alemán) tuvo un desenlace completamente sorprendente. De hecho, todo se ejecutó en secreto y ciertamente nadie se enteró hasta que fue anunciado con posterioridad. Los hermanos Franz y Toni Schmid partieron de su casa en Múnich en bicicleta en verano de 1931. El 31 de julio se metían en la pared y, después de un vivac, alcanzaban la cima del Cervino el 1 de agosto. Tras bajarse de la montaña, volvieron a subirse a la bici y pedalearon de regreso a la capital de Baviera.

Cima Grande di Lavaredo (2.999 m)

Ruta Comici-Dimai (550 m, MD, 5c, A0)

Croquis de la vía 'Comici-Dimai' a Cima Grande di Lavaredo en septiembre de 2019
Croquis de la vía ‘Comici-Dimai’ a Cima Grande di Lavaredo en septiembre de 2019

La cara norte de la Cima Grande di Lavaredo había sido intentada varias veces antes de que Emilio Comici y los hermanos Angelo y Giuseppe Dimai completaran su primera ascensión entre los días 13 y 14 de agosto de 1933. La suya fue la primera ascensión en la cara norte de cualquiera de las Tre Cime y la Comici-Dimai se ha convertido en todo un símbolo en Dolomitas y la escalada italiana. Sin embargo, la ascensión no estuvo exenta de polémica entre montañeros por la ética en la técnica aplicada por Emilio Comici, debido principalmente a su extensivo uso de pitones (un total de 80 en 400 metros). El propio Emilio Comici llevó a cabo la primera ascensión en solitario de esta vía en tres horas y media, en septiembre de 1937.

Petit Dru (3.733 m)

Ruta Allain-Leninger (850 m, MD+, 5c)

Cara norte del Petit Dru
Cara norte del Petit Dru

Aunque las vertientes más duras y expuestas de los Drus se hallan en su lado oeste y suroeste, la cara norte del Petit Dru tampoco es nada fácil. La dificultad técnica de la ascensión motivó que fueran verdaderos especialistas de la gestualidad quienes resolvieran esa anhelada escalada. Se trata de la cordada formada por Pierre Allain y Raymond Leininger, dos pioneros del búlder en Fontainebleau. Pierre Allain fue inventor de varios artículos de montaña, entre ellos la primera suela a base de caucho que aumentaba la adherencia del calzado de escalada. En verano de 1935, esa cordada cosechó un buen número de ascensiones remarcables (travesía de las Grandes Jorasses, Directísima a la cara sur de La Meije…), entre las que destacó la primera de la cara norte del Petit Dru, llevada a cabo el 1 de agosto.

Piz Badile (3.308 m)

Ruta Cassin (700 m, MD, 6a, A1)

Piz Badile
Piz Badile

Desde el norte, el Piz Badile –situado en la frontera italo-suiza– ofrece una estampa impresionante, con su prominente arista norte y su descomunal cara noreste. Y allí es donde Riccardo Cassin trazó una de sus innumerables obras maestras, en una emocionante ascensión cargada de épica. Cuando Cassin se metió en la pared el 14 de julio de 1937, acompañado por Vittorio Ratti y Gino Esposito, ya estaban allí a media escalada Mario Molteni y Giuseppe Valsecchi. Las dos cordadas decidieron unir sus fuerzas en una ascensión de tres días que luchó contra condiciones meteorológicas adversas, culminó con el éxito de la cumbre el 16 de julio pero acabó en tragedia: Mario Molteni murió de agotamiento en la cima y Giuseppe Valsecchi falleció durante el descenso por la arista sur, cuando estaban a punto de llegar al refugio.

Eiger (3.967 m)

Ruta Heckmair (1.700 m, MD+, 60º, 5c, A0)

Cara norte del Eiger  (Col. Robert Jasper)
Cara norte del Eiger

Probablemente no exista en los Alpes una pared más legendaria que la mítica Nordwand. La cara norte del Eiger ha sido elevada a una especie de test de referencia para alpinistas de verdad y todas y cada una de sus ascensiones se contaron y celebraron durante décadas. Su primera ascensión, después de un buen número de intentos y tragedias, fue uno de los éxitos de la política montañera de la Alemania nazi. Dos cordadas inicialmente independientes formadas por los austríacos Heinrich Harrer y Fritz Kasparek (empezaron a escalar un día antes) y por los alemanes Anderl Heckmair y Ludwig Vörg respectivamente, decidieron unir sus fuerzas en plena pared bajo el liderazgo de Heckmair. Sobrevivieron por los pelos a una tormenta desencadenada en su tercer y último día de escalada (24 de julio de 1938), a un alud que los alcanzó sin llegar a barrerlos de la pared en la zona de la Araña y a un descenso agónico por la ruta normal en plena ventisca.

Grandes Jorasses (4.208 m)

Ruta Espolón Walker (1.200 m, ED, 5c/6a, A1)


 
Cara norte de las Grandes Jorasses
Cara norte de las Grandes Jorasses

El largo perfil aserrado de las Grandes Jorasses sobre el glaciar Leschaux fue la última de las grandes caras norte de los Alpes en ser escalada. Su pared granítica de 1.200 metros de altura había sido ascendida por primera vez en 1935 por Martin Meier y Rudolf Peters a través del Espolón Croz, que conduce hasta la Punta Croz y, por tanto, no llega a su punto más alto. Esa es la Punta Walker, que no fue escalada desde el norte hasta que Riccardo Cassin, Gino Esposito y Ugo Tizzoni resolvieron el Espolón Walker en agosto de 1938. Según cuenta la historia, el terceto italiano preguntó el 3 de agosto al guarda del refugio dónde quedaban las Grandes Jorasses; el día 4 se metieron en la pared y el 6 de agosto coronaron.

La Heckmair a la cara norte del Eiger y el Espolón Walker a la norte de las Grandes Jorasses, abiertas el mismo verano justo el año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, rivalizaron históricamente como las rutas más exigentes de los Alpes.


 

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