El viernes 25 de agosto escalaba la vía Tissi en la Torre Trieste, en el corazón de las Dolomitas, patrimonio de la UNESCO. La ruta, sin tener dificultades extremas, recorre por terreno clásico casi 700 metros y asciende una cumbre icónica del grupo del Civetta, pero…
Ya a las 6:30 a.m, con las primeras luces, oímos el helicóptero acercarse hacia nosotros, mis peores pensamientos fueron que iba hacia un rescate, debido a la tormenta de la tarde anterior, pero por suerte no fue así. El helicóptero tampoco llevaba carga colgando o un cable para abastecer el refugio Torrani o realizar trabajos por la zona… ¿dónde iría?
De nuevo el helicóptero desciende hasta el refugio Capanna Trieste, situado prácticamente en la base de nuestra escalada, mientras intentaba oír lo que decía mi compañera de cordada al escalar; eran las 6:45 a.m. Al cabo de poco, escuchamos un ruido como si se cayera algo… Eran tres saltadores con traje de alas que acababan de saltar desde la cumbre de la Torre Trieste. Impresionante ver al ser humano volar de esa forma, ¡wow, somos una especie fantástica que conseguimos hacer cosas increíbles! Al cabo de poco saltaron otros dos, más otros tres, adrenalina pura en el aire, sí… No eran ni las 7:00 a.m.

El grupo internacional, con franceses y austriacos (al menos de ahí eran las matrículas de sus vehículos), se divirtió con 5 saltos desde puntos diferentes, como la Busazza, la Cima de le Nevere y la misma Torre Trieste. Muy bonito ver practicar este “deporte” alimentado por un helicóptero que no quiero imaginar cuántas leyes se ha saltado (ese no es mi trabajo).
En cualquier caso, a las 17:00 h, cuando llegamos con mi compañera a Capanna Alpina, coincidimos con el grupo internacional con el que intercambiamos unas palabras. De forma muy educada y respetuosa se disculparon con nosotros; de hecho, personalmente no les culpo directamente a ellos, sino más bien al punto donde hemos llevado la realidad de los deportes outdoor.
Este verano estoy sufriendo mucho la masificación y la industrialización del outdoor, y yo soy uno de los culpables de que esto este sucediendo. Ya hace unos días que he empezado a pensar en un camino más limpio en mi alpinismo, profesión y forma de vida.

Y digo basta a esta falsa sostenibilidad turística, basta al Heli-Sport, basta a los remontes mecánicos, basta al marketing industrial del outdoor.
Los profesionales del outdoor tenemos un deber siempre más difícil, gestionar nuestras actividades con el máximo respeto a la naturaleza y al medio ambiente, ¡y no hablo solo de los guías de montaña! Pero el ser humano es perezoso de nacimiento…
Yo soy tan culpable como muchos de vosotros en esta situación, por lo que pido perdón a la naturaleza.
Santi Padrós.








