EXPLORANDO

La expedición de Ramón Larramendi alcanza el Polo Sur

Tras unas jornadas de escaso avance por la falta de viento, los expedicionarios alcanzaron el Polo Sur tras completar una «jornada maratoniana» de 310 kilómetros en formato non stop. Llegaron en las primeras horas del nuevo año.

| 4 comentarios |

Apenas llevábamos unas horas del recién estrenado 2012 cuando la expedición al Polo Sur liderada por el explorador Ramón Larramendi alcanzaba su destino tras una jornada de intenso trabajo en la que fueron capaces de recorrer más de 300 kilómetros en su trineo polar.

Tras varias jornadas en las que la ausencia o la dirección del viento no les permitían avanzar apenas, los expedicionarios aprovechaban unas “condiciones excepcionalmente venas de viento”, tal y como comentaba  Larramendi.

El propio Ramón Larramendi cuenta la consecución de la gesta en el blog oficial de la expedición: “Llevamos 50 horas frenéticas para aprovechar las condiciones excepcionalmente buenas de viento y de terreno y alcanzar el Polo Sur a donde al fin llegamos tras 2.200 km. de travesía recorridos en 19 días y 12 horas. La más rápida expedición no mecanizada en alcanzar el Polo Sur.

Nuestra Nochevieja, una maratoniana jornada record de 310 km. non stop. Somos el primer vehículo movido por el viento que alcanza el Polo Sur, nuestro trineo, un autentico velero de los desiertos polares, ha vuelto a demostrar que es capaz de todo. Un sueño se cumple. Casi sin dormir, sin comer ni beber, tras navegar durante toda la Nochevieja, mientras  millones de personas celebraban la fiesta, nosotros navegamos sin descanso por alcanzar nuestro objetivo, por cumplir un sueño.

Numerosas sensaciones se agolpan en mi cabeza; emoción, cansancio, satisfacción, alegría, tristeza, nostalgia, admiración, gratitud, esperanza. Emoción por el reto conseguido, por la sensación del trabajo bien hecho. Cansancio por el ritmo agotador, no solo de las últimas horas, sino de los últimos meses. Satisfacción y alegría por culminar un sueño que empezó hace ya muchos años. Tristeza y preocupación por mi madre, que está en el hospital y siempre me animó a creer en mí mismo y a quien especialmente dedico este momento. Nostalgia por no estar con mi mujer Getse ni con mi hijo Inuk de cuatro años. Admiración al recordar a Amundsen y Scott que hace justo 100 años luchaban como nosotros en la meseta Antártica con un coraje y determinación sin límite.

Gratitud a mis compañeros de expedición Javier Selva, Ignacio Oficialdegui y Juan Pablo Albar que forman un equipo excepcional,  y gratitud a aquellas personas que han creído en este proyecto y que forman el gran equipo de ACCIONA. Esperanza y convicción en el potencial de este vehículo para desarrollar un programa científico en la Antártida y como auténtico transporte del futuro en esta zona de forma limpia y cero emisiones.

Todas estas son sensaciones que se agolpan en mi cabeza cuando navegamos casi a 20 km/h hacia el Polo Sur, y aparecen los primeros banderines que señalan la proximidad de las instalaciones de la base americana que está dentro de una nube oscura que impide que podamos verla. Llevamos la cometa de 82 m y la línea de 300 m. Tan solo cuando estamos muy cerca del Polo Sur empiezan a aparecer algunos de los edificios de la base americana Amundsen-Scott. El aspecto es bastante fantasmal y no se ve a ningún ser humano.

Paramos a tomar un café en una tienda de ALE, los responsables logísticos de la expedición.  Allí está Scott, un americano simpático y hospitalario, la primera persona ajena al equipo que vemos en varias semanas.  Después  continuamos  con la cometa hasta el mismísimo punto que señala el Polo Sur que se encuentra 1 km. Más adelante. Abrazos, fotos, unos trabajadores de la base bajan a ver qué diablos es ese extraño vehículo movido por una cometa y sin dar crédito a que haya podido navegar hasta aquí. El día 30 queda ya lejano pero es la verdadera crónica de cómo hemos llegado hasta aquí.

Ese día comenzamos con un terreno bastante malo y lleno de sastrugis, pero con un viento favorable del norte. Decidimos usar la cometa de 16 m para no coger demasiada velocidad, intentamos derivar hacia el este con la esperanza de que el terreno fuera mejor que el de los días anteriores. Y en efecto, parece acertada la estrategia porque poco a poco, y ligeramente, el terreno fue a mejor y, contra todo pronóstico, los kilómetros fluyeron de modo que conseguimos hacer 165 km. en la jornada.

Por la noche los ánimos se encendieron cuando recibimos el parte meteorológico que nos enviaba Juanma Viu, nuestro quinto expedicionario, y en el que se hablaba de vientos favorables para las siguientes 36 horas. Las reparaciones del trineo y la pequeña intervención que hubo que hacer para atajar una infección en un dedo de Juanpa nos obligaron a salir muy tarde casi a las 6 de la mañana del día 31. Íbamos a intentar llegar al Polo, para ello necesitábamos que se mantuviese el viento, y que se confirmase que íbamos a encontrar el mejor terreno. Y así se cumplió, el terreno súbitamente se hizo impecable y pudimos ir a buena velocidad. Los kilómetros fueron cayendo mientras hacíamos nuestras rotaciones de turnos. Los que iban dentro de la tienda pudieron dormitar y descansar bastante bien.

 Cambios de cometa de 16 a 30, 60 y 82 m conforme el viento iba cayendo poco a poco. Debido a la proximidad del Polo debíamos ganar grados al Este para que el viento fuera favorable, o si no, no llegaríamos. Estábamos ajenos a la Nochevieja, cuando se cambiaba de año a Javi y a mí nos tocó descansar en el saco de dormir. Entre dormitada y dormitada oímos a Ignacio y Juanpa que celebraban mientras navegaban la Nochevieja, estábamos tan cansados que no tuvimos celebración.

A las 2 de la mañana cambiamos el turno y nuestra Nochevieja consistió en navegar sin descanso, sin haber comido más que cuatro lonchas de jamón serrano cada uno, unas almendras, y algo de chocolate mientras cabalgábamos hacia el Polo Sur y vimos los primeros banderines que indicaban la proximidad de la base. Así completamos una larga jornada y nuestro auténtico récord de distancia: 310 km. de navegación continuada”.

Fuente: Blog oficial Expedición Acciona Antártica

 


 

Últimas noticias


 

 

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.