EXPLORANDO

Jason Stuckey y John Frieh, segunda invernal al Mt. Huntington

Los dos alpinistas estadounidenses realizaron una ascensión rápida y en condiciones óptimas a esta impresionante cumbre de la Cordillera de Alaska. Subieron y bajaron en 23 horas, haciendo parecer fácil una actividad que sólo habían hecho antes Colin Haley y Jed Brown.

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Que las condiciones meteorológicas son decisivas en las grandes montañas es un hecho incuestionable. Y mejor que nadie lo debía saber John Frieh, quien llevaba años con la mirada puesta en el Monte Huntington (3.730 m). Durante las últimas temporadas, a finales de la estación invernal, se dedicaba a consultar exhaustivamente partes y previsiones meteorológicas para hallar el momento clave. Un momento clave que llegó entre el 18 y 20 de marzo de este año y en el que consiguió completar la segunda ascensión invernal de la montaña.

Situado en la Cordillera de Alaska, este pico había sido ascendido en invierno por primera vez por los fenomenales Colin Haley y Jed Brown en marzo de 2007. Una actividad que se contó entre las más destacadas de ese año y que con toda probabilidad hubiera contado entre las nominadas al Piolet d’Or 2008 si no se hubiera cancelado esa edición de los premios. La ruta elegida, tanto por Haley y Brown como por Frieh y Stuckey es la Nettle-Quirk (V, 85º, 1.100 m), que recorre el couloir de la cara oeste de la montaña, abierta en 1989 por Dave Nettle y James Quirk.

Dos desconocidos

Los planes de John Frieh pasaban por delimitar el mejor momento para la ascensión contando con las puntuales previsiones meteorológicas de Paul Roderick y Mark Westman –a quienes agradece enormemente la parte del éxito que les atribuye- y partir rápidamente a por el objetivo cuando se dieran las mejores circunstancias, reclutando por el camino al primer amigo dispuesto que encontrara. Y el primer amigo dispuesto fue Jason Stuckey, a quien había conocido escasamente un mes atrás por casualidad en el aeropuerto de Anchorage (Alaska). De hecho, Stuckey reside en Fairbanks (Alaska), mientras que Frieh lo hace algo más al sur, en Portland (Oregon).

De este modo, el 18 de marzo se subían a la avioneta que les llevaría hasta el glaciar de Tokositna, justo bajo la pared del Mt. Huntington. Al día siguiente, se lanzaban hacia arriba sin pensárselo demasiado, alcanzando la cima y descendiendo en rápel por la misma línea en 23 horas. El día 20 de marzo hacia las 5 de la mañana ya volvían a estar en su campamento, donde eran recogidos de nuevo por la avioneta a las 9.30h.

Piolets bien afilados

En cuanto a los detalles de la ascensión, John Frieh señala que la progresión fue incluso más lenta de lo que les habría gustado, debido principalmente al hecho de que casi toda la ruta estaba cubierta por un durísimo hielo glacial. Unas condiciones del terreno principalmente desfavorables en las placas de aproximación, habitualmente cubiertas de nieve y que en este final de invierno presentaban un grosor muy inferior al normal, exponiendo el duro hielo a los crampones y piolets.

De hecho, la principal recomendación de Frieh para siguientes repetidores es que tengan la precaución de llevar los piolets bien afilados, ya que los suyos terminaron “con un filo como el de un cuchillo para la mantequilla”. Otra sugerencia, que él reconoce haber incorporado de la ascensión de Hely y Brown es la de realizar una expedición rápida, evitando las largas e incómodas permanencias en el glaciar de Tokositna.

 

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