EXPLORANDO

Glairon Rappaz y Périllat-Merceroz, dos duras invernales en Alpes

Los franceses Patrice Glairon Rappaz y Cédric Perillat-Merceroz completan dos destacadas rutas alpinas en un par de semanas. Por un lado, se llevan la Rolling stones a las Grandes Jorasses, y por la escalan la cara Norte del Eiger a través de la John Harlin direttissima.

| No hay comentarios |

Patrice Glairon Rappaz es uno de los alpinistas franceses más activos de los últimos años, junto a su habitual compañero de cordada Stéphane Benoist. Juntos fueron nominados a los Piolets d’Or de 2003, por su nuevo itinerario de 1.200 metros en la cara noroeste del Thalay Sagar (India); y repitieron nominación en los Piolets d’Or 2009, en esa ocasión por otra apertura en la cara sur del Nuptse (Nepal). En 2005, ambos también abrieron una goulotte de 1.100 m en el Chomo Lonzo. Y hace poco, volvieron a ser noticia al ser repetida la Super-Integral de Peuterey, de la que ellos (junto a Patrick Pessi) se anotaron la primera repetición (2003).

Pues bien, este invierno se ha encordado con el joven talento Cédric Perillat-Merceroz para realizar un par de destacadas ascensiones invernales a dos de los picos más célebres de los Alpes: la Rolling stones a las Grandes Jorasses y la John Harlin direttissima a la Norte del Eiger (saliendo por la Heckmair). De hecho, ya en febrero de 2010 habían hecho equipo para llevarse la primera invernal de Aux amis disparus (ED, 6b, A3) en el Matterhorn.

Rolling stones a las Grandes Jorasses

Según informa Jon Griffith para UKClimbing, su primer destino fue la vía Rolling stones (A3, 80º mixto, 6a) en las Grandes Jorasses. La línea, abierta a finales de los años setenta por los checos Rutil, Prochaska, Schlechtra y Svejda, asciende el conocido espolón Walker. Glairon Rappaz y Périllat-Merceroz necesitaron cuatro días y medio para completar la ascensión y alcanzar la cima.

Después de una difícil aproximación por la cantidad de nieve acumulada, la pareja de alpinistas se enfrentaron a una escalada sostenida y comprometida, con vivacs poco confortables y largas sesiones de escalada nocturna para alcanzar dichos vivacs. Las principales dificultades, según comentó Glairon Rappaz a Griffith, se encuentran en la primera parte de la vía, con numerosos largos de roca y mixto desplomado en roca compacta y, un poco más arriba, un peligroso largo de A2/A3.

John Harlin direttissima a la Norte del Eiger

Un par de semanas después, Patrice Glairon Rappaz y Cédric Perillat-Merceroz volvían a encordarse, esta vez en la base de la cara Norte del Eiger y con la compañía añadida de Paulo Robach. La idea era conseguir la primera ascensión invernal en estilo alpino de la clásica John Harlin direttissima, abierta en los años sesenta.

Después de una nueva difícil aproximación, Robach lideró el primero, hasta que se encontró bloqueado por numerosos hongos de nieve que le obligaron a exprimir su técnica de mixto, así como sus dotes de limpieza, según informa Jon Griffith. No fue más fácil para los dos que venían detrás, acarreando enormes petates de 30 kg. Sin más novedades alcanzaron el primer vivac.

El día siguiente se encontraron con las peores dificultades de la ascensión, con una pared en unas condiciones tan exigentes que les obligaron a progresar muy despacio y en artificial la mayor parte de la línea. Al final del día: 10 horas de esfuerzos para superar unos escasos 80 metros y fijar cuerdas para regresar al vivac.

El tercer día superaron secciones de roca mala y placas de nieve hasta un nuevo buen vivac, y el cuarto ascendieron por un terreno menos vertical. Con la vetaja de encontrar al final de la jornada dos grandes repisas talladas por una cordada que el día antes había escalado la vía de 1938. Una comodidad que decidieron minimizar aprovechando para abrir unos largos más antes de acostarse, en una jornada de intenso frío y viento.

El frío y la dificultad de la ruta pusieron a prueba la resistencia de los alpinistas en las dos jornadas siguientes. Al llegar al punto en que se bifurcan la John Harlin direttissima y la Heckmair, y ante las previsiones de un empeoramiento del tiempo, decidieron desistir de su idea original para salir por la vía clásica de 1938. El viento del norte de hasta 70 km/h se lo puso lo suficientemente difícil sin tener que enfrentarse a los desplomes con roca muy mala de la otra alternativa.

En el séptimo día de su aventura, consiguieron alcanzar la cima.

Lecturas relacionadas

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.