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Falleció Ignazio Piussi

Una de las grandes figuras del alpinismo italiano de los 60, Ignazio Piussi, protagonista de algunas de las más importantes ascensiones en los Alpes de su época, como la «segunda/primera» al Frêney, ha fallecido a los 73 años de edad en Gemona (Italia).

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Ignazio Piussi.- Foto: Into the RocksIgnazio Piussi.- Foto: Into the Rocks

Cuando en 1951, Ignazio Piussi recibió su primera cuerda, difícilmente podría calcular que se convertiría en el emblema del «sextogradismo» dolomítico, apenas una década después. El italiano ha fallecido a los 73 años de edad, en Gemona, tras dedicar más de cincuenta años a la pasión que descubrió con tan solo 16.

A Ignazio le bastaron ocho años de escaladas para emprender su primera gran incursión en roca, en la Torre Trieste, donde junto a Giorgio Redaelli abría la Superdirettisima, que quedaría como símbolo del artificial extremo de la época y como línea muy codiciada para su repetición. Era 1959. «Ignazio nunca hablaba de montaña ni de sus escaladas. Durante los 50 años que fuimos compañeros solo mencionó la Superdirettisima para avisarme de sus riesgos», afirma Roberto Sorgato, uno de los compañeros de cordada más longevos de Piussi.

Solo fue el principio. Marcado por unas condiciones físicas portentosas, Ignazio, participaría en algunas de las grandes empresas alpinas de la década de los 60. Acompañaría a René Desmaison, Pierre Julián e Yves Pollet-Villard en la ascensión del Frêney del 61, uno de los bastiones «imposibles» del Mont Blanc que ya había resistido tentativas de algunos de los grandes alpinistas del momento, como Walter Bonatti, cuyo intento acabaría en una de las tragedias más relevantes del macizo solo unos meses antes. Robert Guillaume, Pierre Kohlman, Andrea Oggioni y Antoine Vieille fallecían tras varios días atrapados por la tormenta en La Chandelle en lo que debió haber sido una «hermosa» primera; sobreviviendo Walter Bonatti, Roberto Gallieni y el fortísimo Pierre Mazeaud. Esa primera (700 m, ED) finalmente sería para los británicos Chris Bonnington, Ian Clough, Don Whillans y el polaco Jan Duglosz, quienes coincidirían con el equipo de Piussi y llegarían a la cumbre casi al unísono, aunque Bonnington y Whillans proclamarían al instante su «victoria», iniciando una de esas polémicas que se han tragado los años.

Vida después del Frêney

Sábado 8 de julio de 1961: los cuatro alpinistas franceses en el refugio de la Fourche, fotografiados con el autodisparador antes de su intento al Frêney. Desde arriba: Antoine Vieille (a la izquierda), Pierre Kohlmann, Robert Guillaume (en el centro) y Pierre Mazeaud.- Foto: desnivelpress.comSábado 8 de julio de 1961: los cuatro alpinistas franceses en el refugio de la Fourche, fotografiados con el autodisparador antes de su intento al Frêney. Desde arriba: Antoine Vieille (a la izquierda), Pierre Kohlmann, Robert Guillaume (en el centro) y Pierre Mazeaud.- Foto: desnivelpress.com

Tras aquella segunda/primera en el Mont Blanc, y en el mismo año, se probaría con el intento invernal de otra de las paredes codiciadas, a pesar de no ser una Cara Norte, de los Alpes: la Solleder a la Civetta. Habría de esperar dos años y convencer a Toni Hiebeler y Sergio Radaelli para lograr superar los 7 intensos vivacs de la Solleder-Lettenbauer.

«Piussi era alguien completamente diferente, en todo, al resto», ha dicho Roberto Sorgato, con quien Ignazio acometería hasta 17 veces la Norte del Eiger sin éxito, entre 1963 y 1964. «Era tremendamente humano y eso era lo que más destacaba de él, por encima de su habilidad en las montañas». Destreza que volvería a demostrar en 1965 con Mazeaud y Sorgato para completar su vía a la Punta Tissi, en el 67, o con Alzio Molin en el espolón nororiental a la Cima Su Alto, ambas en el grupo de la Civetta. «Nunca vi a nadie como él», concluye Sorgato.

Su capacidad de bregar contra las contingencias, quizá consecuencia de ser el menor de diez hermanos, le llevó a ser elegido para participar en algunas grandes actividades fuera de los Alpes. Marchó a la Antártida en 1968 (con Manzini, Mauri, Ollier, Segre y Stocchino) formando parte de la primera expedición italiana que exploró aquel paisaje salvaje, regresando, además, con ocho cimas vírgenes en su haber. Forma parte del equipo que intenta, en 1986, el Churen Himal (Nepal) y del de 1975 que intentó la sur del Lhotse, dirigido por Cassin, en lo que sería su última aventura como alpinista de vanguardia, retirándose de las grandes actividades aquejado de una luxación de espalda.

Ignazio nacía el 22 de abril de 1935 en Pezzeit (Val Raccolana, Italia) y se crió con la vista puesta en un horizonte de montañas. Su bisabuelo, Giuseppe Piussi, más conocido como Pucich, se convirtió en el primer guía de montaña del valle, iniciando una tradición familiar que seguirían su abuelo, su tío y su hijo.

 

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