El Grand Capucin, una de las grandes referencias de la escalada en el macizo del Mont Blanc, volvió a ser escenario este verano de un ambicioso desafío. Los franceses Esteban Daligault y Hugo Parmentier intentaron el pasado 21 de junio encadenar en libre, en menos de 24 horas, las tres vías más difíciles de la vertiente: Voie Petit (450 m, 8a+), Trésor de Romain (450 m, 8a) y L’Or du Temps (450 m, 7c+). En total, el objetivo sumaba 1.350 metros y 39 largos de escalada alpina.
La elección de la fecha no fue casual. El 21 de junio, solsticio de verano, ofrecía la jornada con más horas de luz del año. La idea era completar las tres rutas íntegramente en libre y sin necesidad de utilizar el frontal.
Ambos escaladores ya habían realizado anteriormente las tres vías por separado, de modo que el desafío consistía en encadenarlas dentro de una única jornada, afrontando no solo las dificultades técnicas sino también el cansancio acumulado, los descensos y las condiciones cambiantes de la montaña.
900 metros en once horas
Esteban Daligault y Hugo Parmentier comenzaron a las 5:10 de la mañana con Voie Petit, la más difícil de las tres. Sus 450 metros, con dificultades máximas de 8a+, fueron resueltos en 4 horas y 10 minutos. Después de realizar doce rápeles, estaban de nuevo al pie de la pared y pudieron iniciar la segunda parte del desafío a las 11:15.
El siguiente objetivo era Trésor de Romain, otros 450 metros y dificultades de hasta 8a. El calor se convirtió en un factor importante durante esta segunda ascensión, pero la cordada consiguió mantenerse dentro de los tiempos previstos y alcanzó nuevamente la cumbre a las 16:30. Para entonces habían completado ya 900 metros de escalada y dos de las tres vías.
Quedaba L’Or du Temps. Con sus 450 metros y dificultades de hasta 7c+, era la ruta de menor grado del tridente, pero llegaba después de una jornada ya muy exigente. A las seis de la tarde, los dos franceses estaban preparados para afrontar el último itinerario.
La tormenta pone fin al intento
El problema se presentó en el momento menos oportuno. Comenzaron a caer algunas gotas y, en cuestión de minutos, la precipitación se transformó en una intensa tormenta de granizo. La pared quedó completamente mojada y la cordada tuvo que renunciar al intento antes de comenzar a escalar L’Or du Temps.
Sobre el papel, por tanto, la Triple Crown quedó incompleta. Pero Esteban Daligault y Hugo Parmentier regresaron con 900 metros de escalada libre en una sola jornada y, sobre todo, con la sensación de haber llegado muy cerca de un proyecto que todavía consideran pendiente.
“Ese día nos dio exactamente lo que íbamos a buscar: fluidez, compartir, compromiso, dificultades, adaptación… y 900 metros de escalada magnífica”, explicaron los dos escaladores. La conclusión fue inequívoca: “Nos vamos sin la Triple Crown. Pero el proyecto no ha terminado. El encadenamiento queda por completar; el desafío sigue abierto”.












y a más de 3500m… vaya nivelón!!!
me voy a entrenar