Después de varios años esperando la oportunidad, finalmente emprendimos una expedición al remoto y mítico Monte Burney, ubicado aproximadamente 100 km al suroeste de Puerto Natales. Una ventana de estabilidad y altas presiones permitía pensar en un intento a la cumbre.
Tras investigar los antecedentes existentes, elegimos acceder por la cara norte desde Ancon Sin Salida, una de las aproximaciones marítimas más rápidas, pero también complejas debido a las fuertes rompientes que dificultan el desembarco. La expedición fue realizada junto a Tomás Marusic y Felipe Bishara, con el apoyo de Chino Díaz, capitán de la embarcación, y su tripulación.
El 9 de agosto zarpamos desde Puerto Natales y, después de unas tres horas de navegación y de superar el paso del Quirque, desembarcamos en la costa. La mala visibilidad y las precipitaciones nos obligaron a establecer rápidamente un campamento en el bosque.
Al día siguiente avanzamos durante aproximadamente cinco horas por extensas turberas y cruzando varios ríos hasta alcanzar el fondo del valle. La visibilidad continuaba siendo prácticamente nula, por lo que gran parte de la navegación se realizó utilizando cartas y GPS.
El 11 de agosto ascendimos por una arista que nos permitió alcanzar el hombro superior de la montaña, donde establecimos un campamento alto a 740 m. Durante la tarde, la presión comenzó a subir y lentamente el Burney empezó a aparecer entre las nubes.
El 12 de agosto iniciamos el ataque a la cumbre. Desde las faldas de la cumbre norte rodeamos la montaña hacia el sureste, buscando acceso al glaciar superior. Después de superar grietas, rimayas y algunos sectores técnicos, alcanzamos el glaciar y continuamos hacia la parte superior de la montaña.
Aproximadamente a las 15:00h alcanzamos la cumbre principal o central, registrando 1.525 m con GPS. Desde allí obtuvimos una impresionante panorámica hacia el Pacífico, los fiordos y las cuatro cumbres secundarias del Monte Burney, además de numerosas agujas y montañas aún poco exploradas.
El descenso tuvo un objetivo adicional: intentar realizar el primer descenso en parapente desde el Monte Burney. En el glaciar superior de la cara norte encontramos una pendiente adecuada y una dirección de viento favorable. Después de esperar varias horas, a las 18:00 logramos despegar junto a Tomás Marusic en una vela biplaza. Felipe Bishara realizó posteriormente su propio despegue.
El 12 de agosto también tuvo un significado personal especial: coincidió con el cumpleaños número 39 de mi hermano Juan, quien falleció años atrás en un accidente de montaña. La cumbre se convirtió así en un momento especialmente significativo dentro de una aventura excepcional en uno de los rincones más salvajes de la Patagonia.
La expedición contó con el apoyo deportivo de Patagonian Fjords, empresa encargada de la navegación marítima de nuestra expedición.
— Cristóbal Señoret
Tercer ascenso absoluto, 53 años después de la primera de Shipton
El Monte Burney es un estratovolcán activo que se encuentra en el extremo sur de Chile, en la península Muñoz Gamero, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Se incluye en la sección occidental de la Patagonia, donde el mal tiempo es una constante.
Las primeras incursiones a la zona datan de los años 60, a cargo del alpinsta y explorador británico Eric E. Shipton. Fue el mismo Shipton quien, en su tercera tentativa, realizó la primera ascensión al Burney el 10 de marzo de 1973, junto a sus compañeros Roger Perry y Peter Radcliffe, que estuvieron esperando más de diez días una ventana de buen tiempo.
Ascendieron por la cara oeste y describieron así la parte final: «La cresta cimera, de forma semicircular, está coronada por una serie de espectaculares pináculos de hielo asentados sobre un aglomerado de toba y bloques de lava que conforman el borde del cráter».
Aunque hubo otros intentos (como uno a cargo de John Shipton, hijo de Eric, en 2001), la montaña no volvió a ser ascendida hasta 30 años después, en 2003, a cargo de un equipo de la escuela NOLS, compuesto por 4 instructores y 15 alumnos, que soportaron 18 días de mal tiempo. Finalmente el 21 de marzo se abrió una ventana y pudieron hacer un ataque y alcanzar la cumbre tras 8 horas y media de ascensión. El equipo de instructores estuvo formado por Ignacio Grez y Christian Steidle (Chile), Kat Rudert (Canadá) y Chris Manges (EEUU).
Hace solo dos años, en 2024, los andinistas Camilo Hornauer, Harry Brito y Tobías Hellwig realizaron una expedición de exploración al volcán, en la que apenas tuvieron una ventana de buen tiempo de solo unas horas para poder ver la cumbre, que no pudieron ascender.
La reciente ascensión de los chilenos Cristóbal Señoret, Felipe Bishara y Tomas Marusic es por tanto la tercera absoluta a la montaña, la primera invernal y la primera por la cara norte, además de ser los primeros en descenderlo en parapente. Invirtieron cuatro días de actividad, incluyendo la navegación desde y hacia Puerto Natales.
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