La Cordillera Blanca es uno de los destinos mundiales más destacados desde la perspectiva del alpinismo. Las noticias acerca de actividades punteras desarrolladas en esta zona de los Andes de Perú suelen inundar los medios especializados de forma regular.
Los hermanos Pou anunciaban haber alcanzado las 20 vías en la Cordillera Blanca el pasado mes de julio, mientras Álex Úbeda y Manolo López abrían una vía en memoria de Carlos Suárez en el Cashan Oeste, el Grup de Tecnificació d’Alpinisme de les Illes Balears trazaban la Directíssima mallorquina al nevado Santa Cruz Chico, Alex Gruber, Iñaki Herrasti, Vicente Urzúa, Maximiliano Arias y Eduardo Tapia abrían dos rutas en la cara sur del Urus Oeste y Diomedes Mojica y Wilder Alva Chinchay establecían Sudor peruano en el Huandoy Este. Todas ellas actividades remarcables de 2025.
Sin embargo, la región está acusando gravemente los efectos del cambio climático, hasta el punto de que las autoridades del Parque Nacional Huascarán han decidido suspender toda actividad turística de alta montaña en la Cordillera Blanca hasta el próximo 31 de marzo. Una medida drástica que afecta tanto a operadores turísticos como a visitantes individuales.
En un comunicado oficial, se explica que la decisión se ha tomado como respuesta a los informes del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), alertando sobre el acelerado retroceso de los glaciares, que provocan la aparición de grietas, cuevas en el hielo y la formación de lagunas. El añadido de unas condiciones climáticas cada día más variables conlleva que el riesgo para las personas que realicen actividades en altura se incremente considerablemente.
El Inaigem también ha lanzado la advertencia acerca del impacto que están teniendo las actividades de escalada en la conservación del entorno.








