'DENALI DIAMOND'

Chantel Astorga y Jewell Lund, primera femenina de una de las rutas más difíciles de Alaska

La cordada de las dos alpinistas estadounidenses es la primera femenina en ascender una ruta de grado 6 en Alaska. Vivieron una intensa aventura de cinco días escalando la Denali diamond (5.9, A3, M6, A1, WI5+) al McKinley.

Chantel Astorga y Jewell Lund en la cumbre del Denali (Alaska)  (Col. J. Lund)
Chantel Astorga y Jewell Lund en la cumbre del Denali (Alaska)
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Chantel Astorga sonará a los aficionados a la roca por sus récords de velocidad en The nose. En la nariz del Capitán, batió el mejor registro en 2011 junto a Libby Sauter (10 horas y 40 minutos), y lo volvió a rebajar en 2012 junto a Mayan Smith-Gobat (10 horas y 10 minutos), aunque el récord actual lo tienen su dos compañeras Libby Sauter y Matan Smith-Gobat (5 horas y 2 minutos desde el pasado octubre de 2014).

No suena internacionalmente, sin embargo, la faceta alpinística de esta especialista en previsión de avalanchas de Idaho. Como tampoco suena la de Jewell Lund, originaria de Utah. Al menos hasta ahora. De hecho, esta última ya se había hecho acreedora este año de una de las prestigiosas becas Mugs Stump Awards 2015 por su proyecto de aperturas de nuevas rutas en el Svarog y el Main Parus (cincomiles de Kirguistán) junto a Angela Van Wiemeersch.

Seguramente su última realización va a dar mucho más que hablar. Pues ambas han realizado la que probablemente sea la ascensión más dura completada jamás por una cordada femenina en Alaska, con su repetición de la clásica Denali diamond (5.9, A3, M6, A1, WI5+) al McKinley. Una aventura con todas las letras, que las llevó a aguantar cinco días en la montaña a pesar de haber previsto sólo tres, y a llegar hasta la cumbre del techo de América del Norte.

La Denali Diamond es una de las rutas más célebres y exigentes del McKinley (6.194 m). Sus más de 2.000 metros de recorrido fueron ascendidos por primera vez en 1983, por Bryan Becker y Rolf Graage. Desde entonces, ha recibido contadas repeticiones a cargo de alpinistas renombrados, como Kenton Cool e Ian Parnell, los japoneses Fumitaka Ichimura y Katsutaka Yokoyama, los canadienses Chris Brazeau e Ian Welsted, los estadounidenses Colin Haley y Mark Westman o los Giri Giri Boys Kazuaki Amano, Ryo Masumoto y Takaai Nagato, que hicieron la primera en libre en 2010.

Cinco días de aventura

La aventura de Chantel Astorga y Jewell Lund las mantuvo cinco días en la montaña, dos jornadas más de lo que habían previsto en provisiones. Así que a todas las dificultades técnicas, meteorológicas y de condiciones se sumaron el hambre y el cansancio por acumulación de días de esfuerzos.

Las dos alpinistas dedicaron un par de semanas a aclimatar por encima de los 4.000 metros en el West Buttress, mientras esperaban a que el tiempo se estabilizase. Con la llegada del buen tiempo, hicieron una punta de casi 5.000 metros y descendieron hasta la base de su objetivo, en la cara suroeste del Denali.

El dúo inició su ascensión la noche del 15 de junio, en ensamble los primeros siete largos. Después, fueron turnándose como primeras de cordada. La primera jornada las tuvo despiertas 30 horas seguidas, con seis horas de interrupción debido a las altas temperaturas: «corría agua por todas partes», explica Chantel Astorga. Sin embargo, no encontraron la más mínima repisa para montar un vivac hasta las seis de la madrugada siguiente, cuando pudieron tallar un rectángulo de 30 por 90 centímetros donde sentarse a dormir un par de horas. Siguieron un poco más adelante hasta encontrar un lugar más apropiado, donde pudieron adecentar una tienda y dormir la tarde y noche siguientes.

A las diez de la mañana se pusieron en marcha para otra jornada de 30 horas, en la que enfrentaron los tramos más duros de la ruta. Hielo delgadísimo y roca precaria dieron paso al largo clave, una tirada de roca desplomada de M6 y A1 (M7+ si se escala en libre). «Los largos que conducen hasta allí y los siguientes nos parecieron tan duros si no más que este», apunta Astorga. En la parte alta de la ruta, en lugar de encontrarse los esperados tramos de hielo grueso, tuvieron que negociar más hielo fino y roca, que les obligaron a mantener la atención en todo momento.

El 19 de junio alcanzaron la arista Cassin, extremadamente hambrientas. Por casualidad, encontraron un paquete de comida liofilizada asomando en la nieve, que les dio el último empujón de energía para poder alcanzar la cumbre del Denali y culminar con éxito su aventura. «Es la mejor aventura en la que hemos estado, sin duda», concluye Chantel Astorga.

Comentarios
1 comentario
  1. que maravilla, que envidia, que suerte, que merecido, puffff algún día llegara

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