Carlos Soria cumple hoy 81 años. Y sigue tan lleno de vitalidad, energía, sueños, proyectos, ilusiones como siempre. Viviendo el sueño que tuvo cuando siendo un adolescente descubrió la montaña: ser alpinista.
Para Carlos ser alpinista es algo a lo que está dedicado en cuerpo y alma porque para él significa disfrutar de la montaña, vivirla como a él siempre le ha gustado hacerlo: dándolo todo.
Disfruta siempre en la montaña, incluso cuando tiene que estar largas temporadas en un campo base esperando la llegada del buen tiempo. Porque está donde quiere estar.
Pero no es fácil. Para estar como él quiere estar: siendo autónomo, sin depender de otros, llevando el ritmo que le permite la edad (que no es lento precisamente) hay muchas horas de preparación, entrenamiento y, sobre todo, mucho trabajo.
Un dato increíble: a sus 81 años, sigue cotizando como autónomo (teniendo en cuenta que comenzó a trabajar a los 11 años, debe ser una de las personas de nuestro país que más años lleva dado alta).
En otro país que no fuera España, un personaje como Carlos Soria no sólo no se vería obligado a seguir cotizando, sino que contaría con todo el apoyo institucional, también, de empresas privadas para llevar a cabo su proyecto, un reto único a nivel mundial: completar los Catorce con más de ¡81 años!
Lo que quiere hacer Carlos Soria no es fútbol, tampoco un deporte olímpico, pero es un reto único que tardará muchos años en ser repetido a nivel mundial por otra persona.
Carlos nos enseña que la edad no es el límite para vivir con plenitud. Que la vida sólo se acaba el día que se acaba y que, mientras tanto, nuestra obligación es vivir nuestros sueños aunque estos sean tan locos e imposibles como completar los Catorce con más de 81 años.
Si tuviera apoyo, tampoco sería un sueño tan loco e imposible pues sólo le faltan dos -Dhaulagiri y Shisha Pangma- y está sobradamente preparado física y psicológicamente para afrontarlos.
Ahora sólo le falta apoyo económico para poder partir esta primavera al Dhaulagiri. Por ahora, parece increíble pero es así, no tiene nada.
Pero él sigue entrenando, preparándose y cotizando a la seguridad social. Un ejemplo para todos. Y una reflexión para quienes desde puestos públicos y privados deberían estar apoyándole. En pocas cosas tan importantes se podría invertir dinero como en apoyar este proyecto, que formará parte de la leyenda del deporte y, sobre todo, nos motivará a todos a vivir nuestros sueños independientemente de la edad.
¡Féliz cumpleaños Carlos! Esperamos que pronto estés en la cima del Dhaulagiri.
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El día de la marmota…..
Totalmente acertado el artículo. Es una verguenza que un reto de este calibre, que va a ser irrepetible, no tenga financiación. No existe ningún alpinista en el mundo (y no se si ha existido) que a esta edad mantenga unas condiciones físicas tan increíbles para hacer ochomiles. Cualquier otro país estaría encantado de tener un alpinista así.Ánimo Carlos! y a quien corresponda que tome nota…
Admiro y respeto mucho a Carlos (tanto así que fue mi inspiración para volver al Aconcagua después de 18 años de mi primer intento y en el segundo lograrlo), y sin faltar el respeto, pienso, no sería bien que le diera un respiro al Dhaulaguiri y se fuera por el Shisha Pangma.
¿Pero en primavera no se iba a ir al Everest para batir el récord de edad? ¿Ha cambiado de opinión?