PUNA DE ATACAMA

Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo abren la arista este del Cerro Tres Cruces Central

El terceto realizó varias ascensiones en seismiles de la Puna de Atacama, entre las que destaca esta nueva línea de 1.400 metros de desnivel y dificultades asequibles de II/III grado a un pico de 6.629 metros.


| No hay comentarios |

Los guías de montaña Carlos Fouilloux, Diego Molina y el fotógrafo y montañista Facundo Carrizo llevaron a cabo a finales de febrero una expedición de una semana a la zona de la Puna de Atacama, en los Andes de Chile.

Ante ellos se abría un crisol de seismiles, en los alrededores del Ojos del Salado. En esta ocasión, el objetivo era ascender picos que ninguno de ellos hubiera subido antes. Al final, más allá de las varias cimas que hollaron, abrieron una nueva ruta en el Nevado Tres Cruces Central (6.629 m).

Se trata de la arista este de esta montaña, una línea de 1.400 metros de desnivel, con dificultades asequibles de II/III grado que recorrieron en una jornada de 13 horas desde Laguna Verde.

Esta es la crónica de la aventura, escrita por Carlos Fouilloux:

Día 1: Plan improvisado

Es 21 de febrero y me dirijo en avión rumbo a Copiapó, ciudad del norte de Chile y parada obligada para quienes desean aventurarse en las alturas de la Puna de Atacama.

El plan inicial era aprovechar la aclimatación que dejó la temporada de guiados en altura y realizar un ascenso exprés al Mercedario (6.720 m). A última hora me quedo sin vehículo y el plan se posterga. En eso, hablo con Diego Molina, quien venía terminando la segunda expedición al Ojos del Salado y debía bajar a Copiapó a dejar pasajeros. Sin pensarlo dos veces compré un ticket rumbo a las alturas del desierto de Atacama. Me reúno con Diego en la ciudad, realizamos compras de última hora y salimos rumbo a Laguna Verde (4.350 m), paraíso enclavado en el corazón de la cordillera y campamento base para montañas como el Ojos del Salado.

No hay un plan definido, solo las ganas de subir seismiles que ninguno haya subido antes. En el campamento nos espera Facundo Carrizo, amigo y compañero de aventuras de Diego. Facu es camarógrafo y piloto de drone.

Llegamos a Laguna Verde a eso de las 23:00, cansados y hambrientos. Y con la única certeza de que al día siguiente partiríamos hacia la primera montaña.

Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).
Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).

Día 2: Peña Blanca y Ermitaño

Nos despertamos tarde y partimos en la 4×4 hacia la zona noroeste de Laguna Verde. En el punto de estacionamiento nos separamos de Diego, quien se dirige al Peña Blanca (6.030 m), aunque en el camino se desvía y asciende también el Boris Kraisel Loy (6.019 m).

Facu y yo, por nuestra parte, decidimos ascender el Ermitaño (6.140 m). El ascenso es tranquilo y al llegar a la cumbre se nos viene encima una tormenta que no nos permite estar allí de pie. Dejamos nuestro testimonio y comenzamos el descenso; el plan es buscar la camioneta y dirigirnos a la base del Peña Blanca donde nos espera Diego.

Una vez juntos, nos dirigimos de regreso al campamento, a descansar y decidir qué montaña sería la siguiente. Luego de que nuestro amigo y colega Sebastián García nos diera algunos consejos para el acceso, finalmente nos decidimos por el Solo (6.200 m), una estética y alejada montaña ubicada entre el Ojos del Salado y el macizo del Tres Cruces.

Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).
Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).

Día 3: Volcán Solo

Luego de un potente desayuno, nos dirigimos en vehículo hacia un amplio valle al este del Tres Cruces, con rumbo a lo que se conoce como Llanos de Rivera, una amplia zona de altas y estéticas dunas y quebradas que son la antesala del volcán Solo. Después de equivocar la huella un par de veces, logramos dar con el acceso del que nos habló Seba, un filo de duna por el cual se podía acceder hasta la misma base del cono del Solo. Gracias a la destreza en la conducción de Diego logramos acceder hasta los 5.480 metros en nuestra 4×4, a los pies de la cara noroeste del Solo.

La ruta comenzaba por una zona de acarreos firmes rumbo hacia un gran canal que terminaba casi en la cumbre. A poco andar y a eso de los 5.900 metros decido montarme en uno de los contrafuertes rocosos que cierra el canal por la izquierda, lo que resultó ser una cómoda, estética y rápida vía de ascenso, que nos permitió llegar a su cumbre en 3:30 horas.

Una vez en la zona de cumbre, Diego, quien es un experto radio aficionado, montó su antena, su radio y batería y transmitió desde la cima, lo que se le conoce como activación SOTA (Summits on the air). Diego ya había transmitido desde la cumbre del Aconcagua la temporada anterior.

Luego de 2 horas en la cumbre realizando la transmisión comenzamos el descenso por el gran canal oeste y en 40 minutos estamos de regreso en el vehículo, felices con nuestra actividad.

Durante el ascenso al Solo, logramos apreciar en plenitud la cara este del macizo del Tres Cruces, donde destaca su glaciar este y donde nos llamó enormemente la atención la arista este del Tres Cruces Central; una línea estética y directa que termina en el filo cumbrero de la montaña. Sacamos muchas fotos y fantaseamos con un ascenso por esa línea. Era una línea tan evidente que jamás pensamos que no tenía ascensos; simplemente se veía atractiva, directa e interesante, razones suficientes para intentarla. Por ahora quedaba como proyecto, no estaba en los planes. Al día siguiente sería el turno del Incahuasi (6.640 m).

Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).
Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).

Día 4: Incahuasi

Para esta aventura se sumó nuestro amigo Seba, que venía terminando una expedición al Ojos y tenía en mente un despegue en parapente desde el Incahuasi.

El día comenzó más temprano que los anteriores y nos dirigimos al portezuelo entre el Incahuasi y el Fraile, ubicado a unos 5.100 m. Desde este punto nos dirigimos hacia el Incahuasi hasta los 5.800 m, donde dejamos nuestro vehículo.

El ascenso fue tranquilo y con un día espectacular. Una vez en la cumbre comenzaron los preparativos para el vuelo. Después de varios intentos, finalmente quedó descartado debido a la falta de condiciones para realizarlo de manera segura. Luego Diego inicio el ritual de activación SOTA, montaje de antena, claves, radio y a transmitir. Tras estar cerca de 4 horas en la cumbre, comenzamos el descenso. Sabíamos que al día siguiente la méteo empeoraba, se venía viento y nieve, por lo que decidimos descansar.

Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).
Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).

Día 5: Descanso

Día de descanso en Laguna Verde, disfrutar de las termas, los amigos y la hermosa vista.

Día 6: Tres Cruces Central

La noche anterior charlamos sobre qué montaña subir. Por un lado, teníamos El Muerto, considerado por gran parte de la comunidad montañera como un +6.500 (6.488 m o 6.505 m, dependiendo de la fuente), cumbre que también se encuentra en el catálogo SOTA y ninguno de los tres lo había subido. Por otro lado, el Tres Cruces Central y esa atractiva cara que nos había mostrado el día que ascendimos el Solo. Argumentos para allá, argumentos para acá y finalmente nos vamos al Tres Cruces Central. La tormenta del día anterior se había encargado de vestir la montaña de blanco y maravillarnos con un paisaje de ensueño. Nuestra montaña estaba nevada desde la base y hacia bastante frío.

El primer desafío era poder acceder a su base. Por eso decidimos salir con luz de día y así poder visualizar mejor la ruta. Sabíamos que era un gran laberinto de dunas y quebradas sin salida, con lo que la mejor opción era transitar la misma ruta hacia el Solo y al final intentar desviarnos lo que más pudiésemos en dirección a nuestro objetivo. Finalmente logramos acceder hasta los 5.350 metros de altitud y a una distancia de 3 kilómetros del inicio de la pendiente.

Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).
Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).

La primera parte consistió en atravesar una gran planicie de arena compacta y luego transitar una quebrada seca para finalmente llegar al inicio de lo que sería la ruta de ascenso. Los acarreos iniciales los encontramos bastante firmes gracias a la nevada y al frío de la mañana. La línea elegida era la arista este, que se veía franca, directa y con roca firme. Luego de los primeros acarreos nos dirigimos hacia el filo donde comienza la roca. Una especie de montura característica a 6.000 metros nos dejó bajo enormes bloques, que fuimos transitando entre trepas y rodeos. Si bien es sencilla técnicamente, la ruta requiere muy buen sentido de navegación, ya que es muy fácil enriscarse y tomar líneas que no te permitan el paso. Decidimos ir siempre bien hacia la izquierda con el objetivo de no dejar la arista en ningún momento, lo que nos llevó a transitar sectores de II/III grado de roca. Es posible transitar por la derecha de la arista por acarreos más sencillos pero seguramente más agotadores (ruta que utilizamos para descender). Los 600 metros de arista de roca son muy aéreos y atractivos en términos de paisaje; los grandes bloques generan algunos grandes balcones desde donde maravillarse con los colores de la puna mientras descansas.

Nos movíamos con buen ritmo, pero el cansancio acumulado de los últimos días –sobre todo la suma de metros de la temporada de guiados– ya estaba manifestándose, aunque nunca era más fuerte que la motivación y el sentimiento de estar en un rincón tan salvaje y desconocido. Nos llamaba la atención la ausencia de monolitos, huellas o cualquier rastro de paso previo de algún ser humano, lo que nos hacía pensar que quizás la ruta no estaba ascendida. Por otro lado, nos parecía muy extraño, debido a lo evidente y atractiva de la arista.

Metro tras metro y escalón tras escalón, nos fuimos acercando hacia lo que parecía el final de la arista, aunque, oculto entre nubes, no nos permitía determinar cuánto faltaba. Luego vino el viento y la nieve, navegábamos esta arista con poca visibilidad, siguiendo el curso de nuestra intuición, hasta que finalmente la pendiente cedió, el horizonte pasó a ser parte del paisaje y apareció el filo cumbrero del Tres Cruces Central y su glaciar oeste. Luego de 8 horas de ascenso desde el vehículo, la línea seguida nos dejó cerca de un primer monolito que invitaba a ser la cumbre. Luego nos percatamos de que el filo era largo y en él había varios puntos más altos, por lo que decidimos recorrerlo completo en dirección noroeste, midiendo con nuestros GPS todos aquellos puntos sobresalientes. En al menos tres de ellos encontramos testimonios.

Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).
Carlos Fouilloux, Diego Molina y Facundo Carrizo en la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).

Según nuestros GPS el punto más alto estaba al centro del filo, por lo que regresamos a él, nos abrazamos felices por nuestro ascenso y dejamos nuestro testimonio. Mientras esto ocurría, nuestro amigo Facu casi pierde sus dedos manejando el drone a esa altitud y con ese frío; todo por tener un registro hermoso de una actividad soñada. Nos reunimos los tres en el punto más alto, nos hicimos una selfie y emprendimos el descenso por la misma ruta de subida, esta vez esquivando los escalones y buscando la línea de bajada más directa. Luego de 13 horas de actividad, al fin llegamos al vehículo y regresamos al campamento, donde brindamos por este hermoso regalo que nos dio la puna.

Día 7: Fin de la aventura

Todo llega a su fin. Yo bajé a Copiapó y cogí un vuelo a Santiago esa misma tarde, mientras Facu y Diego partieron rumbo a Argentina, Diego a Cordoba y Facu a Vinchina. Ya con internet e investigando un poco, pudimos confirmar que la ruta no tenía ascensos y que habíamos realizado el primer ascenso de la cara este del Tres Cruces Central (6.629 m).

Sin duda, fue una experiencia maravillosa, intensa y muy enriquecedora, que nos mostró que en los Andes aún existen rincones por descubrir. Solo se trata de dejarse maravillar y entregarse a la creatividad de trazar un recorrido en un lienzo en blanco, independiente de si alguien ya lo subió, simplemente por el hecho de sentir que por ahí es posible.

Línea de la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).
Línea de la arista este del nevado Tres Cruces Central (Foto: Facundo Carrizo).

Lecturas relacionadas

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Sabemos que estás ocupado y que hay demasiada información ahí fuera. Déjanos simplificarte la vida. Suscríbete gratis a "Desnivel al Día" y cada mañana recibirás en tu correo una selección cuidada de las historias más inspiradoras, los artículos más útiles y todo lo que necesitas saber sobre montaña, escalada y cultura montañera. Es gratis, es rápido y es para ti. ¡Únete ahora!

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.