¿LA MÁS DIFÍCIL DE LA MONTAÑA?

Bru Busom y Marc Toralles repiten la difícil ‘Slovak direct’ al Denali

La cordada escaló esta exigente ruta de la cara sur de la montaña en cuatro jornadas de ascensión. Son 2.700 metros con dificultades situadas en el grado Alaska VI y tramos de hasta WI6+ y M8.

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Marc Toralles y Bru Busom son dos alpinistas en busca de líneas de la mayor dificultad. Rutas históricas con un componente mítico que pocos sean capaces de repetir. Fueron noticia el pasado otoño cuando, con Roger Cararach, escalaron el Corredor de los Japoneses a las Grandes Jorasses en el día. Y ahora vuelven a serlo por otro logro de ese nivel si no más: han completado la décima ascensión de la ruta conocida como Slovak direct al Denali.

Se trata de una de las líneas más exigentes de la montaña más alta de Norteamérica. Asciende su cara sur a través de 2.700 metros de desnivel, que supera con un itinerario resumido en un grado Alaska VI (el máximo en la zona) y aderezado con tramos de hasta WI6+ y M8. Alcanzaron la cumbre a las 19 horas de la tarde de la cuarta jornada.

La Slovak route, más popularmente conocida como Slovak direct, fue abierta en 1984 por los eslovacos Tono Krizo, Frantisek Korl y Blazej Adam. A lo largo de los años ha sido repetida muy pocas veces, debido a su altísima dificultad. Sin embargo, ha sido escenario de varias ascensiones remarcables: en el año 2000, Scott Backes, Steve House y Mark Twight completaron una repetición exprés en 60 horas; en 2008, los Giri-Giri Boys Katsutaka Yokoyama, Yusuke Sato y Fumitaka Ichimura enlazaron la ascensión de tres rutas del Denali incluyendo esta; en 2012, Nick Bullock y Andy Houseman completaban la quinta ascensión; mientras que el año pasado 2018 Chantel Astorga y Anne Gilbert Chase lograban la primera femenina.

A continuación, el relato de la aventura de Bru Busom y Marc Toralles, explicado por ellos mismos:

Nos encontramos en Talkeetna desolados esperando a un petate… Llevamos cuatro días esperando, si mañana no llega nos vamos.


 

Así empezó nuestra expedición.

El petate llegó y, con él, toda la motivación que nos faltaba. Sabíamos que teníamos posibilidades y por pequeña que fuera la ventana de buen tiempo la aprovecharíamos. Nuestro objetivo era escalar la Slovak Direct, en la cara sur del Denali.

Empezamos a aclimatar y en una semana hicimos la cumbre del Denali por la via Orient Express. Nos sentíamos fuertes y motivados, y creíamos en nuestras posibilidades. Dos días de mal tiempo nos ayudaron a descansar y preparar la logística para la escalada de la cara sur.  La méteo a tres días vista es poco fiable. Nos la jugamos a cara o cruz, y salió cara.

El día siguiente, de madrugada, partimos, con mochilas y comida para 5 días.

La aproximación por la Seattle Ramp fue compleja debido a las recientes nevadas que tapaban por completo las grietas. Tuvimos que abrir huella durante toda la jornada, lo que hizo que llegáramos a pie de pared más fatigados de lo que esperábamos. Una última consulta a la compañía aérea nos confirmó la llegada de fuertes vientos de más de 40 millas para el tercer día. Asumimos el compromiso. Tardamos 9 horas en escalar hasta el primer nevero. Encontramos la vía con poco hielo y con 20 cm de nieve reciente, lo que resultó en una escalada muy laboriosa y de difícil protección. Llegando al vivac, empezó a nevar, acumulando 15 cm de nieve fresca. Por suerte, el vivac en la rimaya nos protegió de las continuas avalanchas que cayeron durante toda la noche.

El segundo día afrontamos la parte más compleja de la vía. Nos tocó abrir huella hasta la cintura y aguantar las constantes purgas, largo tras largo. Aun así, fue uno de los mejores días de escalada de nuestras vidas, nos encontramos largos de nieve, mixto y hielo que nos conmovieron por su belleza y su exigencia. La jornada finalizó en uno de los vivacs más espectaculares que hemos realizado jamás.

La tercera jornada empezó con el largo clave de la ruta. Al llevar poco material hizo que la escalada en libre por el primero de cordada fuera demasiada expuesta, lo que nos obligó a escalar tramos exigentes en medios artificiales. El segundo de cordada pudo liberar el largo confirmando el grado M8. Los siguientes largos fueron de gran calidad y pedían una escalada muy técnica y de cabeza fría, lo que sumado a la nieve reciente y las grandes purgas, fueron los momentos más tensos de la escalada.

Saliendo de los largos de mixto volvió a nevar con fuerza. Tuvimos un momento de mucha tensión por las avalanchas que caían sin cesar. Ante la imposibilidad de una retirada, continuamos escalando aguantando las fuertes purgas hasta llegar al último muro, que debido a la mala visibilidad y al no encontrar la ruta, abrimos una variante de M6 expuesta. Al final de la jornada llegamos a las campas comunes con el espolón Cassin donde nos desencordamos, y encontramos un buen vivac.

Las gélidas temperaturas y la altitud, sumadas a los sacos mojados, hicieron que pasáramos una noche muy dura. Por la mañana nos levantamos con el sol. Teníamos por delante 1.000 metros de terreno fácil hasta la cumbre. El cansancio y la gran cantidad de nieve acumulada hicieron que la jornada fuera más dura de la esperada. A las 7 de la tarde hicimos cumbre.

Exhaustos, pero contentos de haber realizado este gran itinerario.

Ya solo nos separaban los 1.800 m de descenso conocido hasta los soñados espaguetis con bacon.


 

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