Según informó la oficina del sheriff del condado de Grand, Andy Lewis participaba en un salto BASE en tándem en la remota zona de Mineral Bottom, cerca de los parques nacionales de Canyonlands y Arches, cuando se produjo el accidente.
Junto a él falleció también su cliente, identificado posteriormente como Danny Joe Kregle, de 68 años. Los equipos de rescate movilizados hasta el lugar no pudieron hacer nada por salvar sus vidas.
La noticia ha causado una profunda conmoción en la comunidad internacional de los deportes de aventura. Aunque en los últimos años estaba especialmente vinculado al salto BASE a través de su empresa BASE Jump Moab, Andy Lewis alcanzó notoriedad mundial como uno de los pioneros del trickline y el highline modernos.
Entre 2008 y 2011 se proclamó varias veces campeón mundial de slackline y participó en algunos de los proyectos más mediáticos de esta disciplina. Su popularidad trascendió el ámbito de la montaña en 2012, cuando actuó junto a Madonna durante el espectáculo del descanso de la Super Bowl.
Más de 4.000 saltos BASE
Nacido en California y afincado desde hace años en Moab, Lewis destacó por una trayectoria marcada por la búsqueda constante de nuevos límites. Fue protagonista de récords de highline y slackline, realizó numerosos proyectos audiovisuales relacionados con los deportes extremos y se convirtió en una de las figuras más reconocibles del salto BASE estadounidense.
Sus compañeros lo consideraban además uno de los especialistas con más experiencia del mundo en saltos BASE en tándem, con más de 4.000 saltos acumulados a lo largo de su carrera.
Fue noticia en 2024 por un espectacular salto BASE triple en Moab, en el que saltó desde el Dragon’s Back para aterrizar en la cima de la King Fisher Tower; volvió saltar desde allí hasta la cumbre del Ancient Arts; y de ahí realizó un último salto que lo llevó a aterrizar en el fondo del angosto valle.
Su muerte vuelve a poner de relieve los riesgos inherentes al salto BASE, una de las actividades más peligrosas de los deportes de aventura. El propio Andy Lewis hablaba con frecuencia de esa realidad y nunca ocultó que la exposición al riesgo formaba parte inseparable de la actividad que había elegido para vivir. Con su desaparición, el mundo del slackline, el highline y el salto BASE pierde a una de sus figuras más influyentes y carismáticas de las últimas dos décadas.










En respuesta a Jorge. Respeto esa visión romántica del riesgo, pero me cuesta ver la muerte como parte de la filosofía de ningún deporte. Los practicantes de salto BASE, supongo que buscan vivir una experiencia límite de libertad y control, no flirtear con el fin de sus días. Decir que el riesgo de morir es lo que le da atractivo es despojar al deporte de su verdadera esencia, que es la destreza humana y la sensación de volar. El peligro es algo que se asume y se gestiona con mucho respeto, pero nunca es el objetivo ni la filosofía de la actividad.
En respuesta a Xabier:
Cuando alguien se sube a un coche o a una moto, o se da un baño en una playa, que pueda morir haciendo eso no le da sentido a esa actividad. Por lo general, uno se sube a un coche para viajar del punto A al punto B.
Sin embargo, el riesgo de muerte forma parte de la filosofía del salto base. Me atrevería a decir, incluso, que si gracias a alguna tecnología revolucionaria ese riesgo se redujera a cero, el salto base perdería gran parte de su atractivo.
Es un deporte peligroso, sin más. No sé qué se te ocurre para evitar esos accidentes.
Como es que nos obligan a llevar casco en la moto, cinturón en el coche, prohibido baño con bandera roja…. Y este "deporte" sigue sumando muertos sin control.