La peor noticia que podíamos imaginar tener que transmitir: la muerte de un gran amigo, de una gran persona que aportó mucho al mundo del alpinismo, la escalada, la aventura, el conocimiento de los límites personales. La desaparición de una persona que nos deja una huella indeleble. Hay noticias que no quieres ser el primero en transmitir. Lo que te gustaría es no tener que transmitirlas nunca. Lo que más me gustaría es no tener que escribir estas pocas líneas.
Aún no me creo que Carlos Suárez ya no esté con nosotros. Era una persona que tenía tales cualidades deportivas, inteligencia, visión, capacidad de superar situaciones límite, ganas de vivir… que estás (casi) seguro no puede morir. Por eso aún no doy crédito aún a la realidad de su muerte.
Ha sido esta mañana en La Villa de Don Fadrique (Toledo), al no abrírsele el paracaídas en un salto que había hecho junto a otros dos compañeros desde un globo. Saltó con traje de alas y, no se sabe el motivo, no abrió el paracaídas principal. El paracaídas de emergencia, que abre automáticamente al llegar a una altura determinada, no abrió. Es algo que no debería haber ocurrido y muy rara vez ocurre. Por el momento no se conocen los motivos por los que no abrió el paracaídas de emergencia.
Carlos llevaba tiempo sin saltar en paracaídas y había vuelto estos días a hacerlo para doblar a los actores principales de la película «La Fiera», que cuenta su historia y la de sus compañeros que iniciaron el salto BASE y vuelo con traje de alas en nuestro país (Alvaro Bultó, Darío Barrio, Chana, Armando del Rey…)
Un golpe terrible para nuestra comunidad, no solo por lo que Carlos representó a nivel deportivo, sino, sobre todo, porque era una persona muy querida por todos los que le conocimos. Y es mucha la gente que conoció, conversó y se inspiró en Carlos, porque era abierto, extrovertido, un gran comunicador.
Carlos no solo afrontó retos deportivos excepcionales, también reflexionó profundamente sobre ellos: el porqué afrontar riesgos tan al límite como la escalada o el alpinismo en solitario sin cuerda o el salto BASE.
Además de gran deportista, fue un auténtico filósofo del alpinismo, la escalada y la aventura. A Carlos le gustaba leer. Y le gustaba escribir, transmitir. Y últimamente se había motivado (y mucho) con la fotografía y, gracias a ese don tan especial que tenía en todo lo que hacía, estaba realizando fotos realmente interesantes, muy creativas…. Carlos tenía una varita mágica, un don, para hacerlo todo bien. Era un artista como deportista y también como comunicador. Un personaje único, irrepetible.
También uno de los mejores «embajadores» de nuestro país. Su don de gentes le hizo entablar relaciones muy cercanas y personales con personajes como Dean Potter, Leo Houlding, Tomaž Humar, Kurt Albert…
Carlos nos deja un gran legado: por sus escaladas en solitario (tanto en deportiva como en alpinismo), también por haber sido uno de los precursores del salto BASE en nuestro país. Y, sobre todo, por su capacidad de transmitir su pasión por la escalada, el alpinismo y la aventura. Era una persona siempre cercana, dispuesta a conversar, compartir con quien se le acercara sus experiencias y su forma de ver el alpinismo, la escalada, la aventura.
Conocí a Carlos Suárez en una competición de escalada celebrada en Madrid a principios de la década de los noventa cuando se me acercó un chaval muy joven de los que participaban en la competición para pedirme le guardara, para cuando tuviera dinero, una colección de la revista Desnivel. Cuando le pregunté el motivo me explicó que, como su madre le encontraba siempre leyendo Desnivel en vez de estudiar, le había tirado todas las revistas a la basura. (Lógicamente, inmediatamente, le envié una nueva colección de la revista Desnivel, para desesperación de su madre).
A partir de aquel encuentro nació una gran amistad que perduró siempre. Carlos era una persona extrovertida, divertida, apasionado por el alpinismo y la escalada. Compartimos casa, trabajó en Desnivel (en una época muy divertida y loca), le acompañé y fotografié en muchas de sus escaladas en solitario (en el Naranjo, Patones, Cuenca…). Viajamos juntos por Australia, Mali…
Y, sobre todo, compartimos muchísimas horas de conversación sobre los temas más diversos. Muchos momentos de alegría, otros de gran emoción (como sus escaladas en solitario o saltos BASE), también momentos de profunda tristeza como la desaparición de amigos comunes como Darío Barrio, Kurt Albert...
Carlos era una persona inteligente, conocedora de los riesgos que entrañaba el paracaidismo y salto BASE y, por eso, estaba prácticamente retirado de esta actividad en la que había visto desaparecer a gente muy cercana. Tenía 52 años, una mujer extraordinaria -Miriam-, una hija de dos años y mucha vida por delante. Recientemente había dejado un buen puesto de trabajo en una multinacional para disponer de tiempo para centrarse en vivir sus sueños.
Su historial deportivo es tan amplio, diverso, interesante, inspirador que lo trataremos en una noticia independiente. Sus cualidades deportivas eran excepcionales y esto le permitió destacar al más alto nivel en escalada deportiva, clásica, alpinismo, escalada en hielo, salto BASE… mostrando también un gran nivel en esquí de montaña, carreras por montaña…También realizó expediciones (incluso invernales) y ascensiones a ochomiles en el Himalaya.
Pero lo más importante no es lo que representó a nivel deportivo sino a nivel humano. Pocas desapariciones dejan un vacío tan grande entre tanta gente que practica actividades deportivas, humanas y profesionales tan distintas.
















































Salto base, sigue llevandose personas maravillosas. Excesivo el riesgo de practicarlo.
Con luz propia, personalidad arrollante, filósofo, alpinista excepcional y buen tipo…todo eso transmitía. Mi más sentido pésame a la familia y a sus amigos.
Tuve la suerte de que la vida nos hiciera coincidir en varios momentos y siempre me alucinó su humildad y su cercanía, siendo taaaan bueno. Una gran persona que inspiró a muchos. Zarpazos como este nos recuerdan lo frágiles que somos y lo importante de vivir y ser felices. Un abrazo enorme para su compañera, su pequeña y el resto de su familia.
Me acabo de enterar y me destrozó la noticia. Mucho ánimo para todos sus allegados.
Decía Maquiavelo en "El Príncipe" que la fortuna sonríe siempre a los valientes. Está claro que no siempre es así.
Conocía a Carlos sólo de haber leído sobre él en esta revista, cuando yo era joven y la compraba en el kiosko. Y sin embargo, la noticia de su muerte me ha dejado tocado.
DEP. Sin conocerle creo que ha sido una de mis mayores inspiraciones n el mundo de la montaña. Gracias por todo 🤗
Una auténtica pena.
You sometimes meet people, and you look at what shit they get up to in one life, and you’re like, “You greedy bastard”. Carlos was one of those people, and although it is sad that he finally got nailed (death must have had several written warnings for his failure to snag Carlos at his allotted time), it’s nice to remember him as the man at life’s all you can eat buffet who finally got thrown out. Better than, than, a life of bread and water.
Lo conoci en los 90 en el Urriellu,despues,en los 2000 nos encontramos en Riglos y un par de veces mas despues.. no eramos ni amigos,ni tan solo conocidos,pero estoy tan jodido como si lo fuera…
Hasta luego Carlos , tu vida ha sido ultra plena!
Cuando se va alguien que ha inspirado tanto y a tantas personas, nunca se va del todo.
Un abrazo muy fuerte a amigos y familiares.