EL RETO DE LOS CATORCE NO SE DETENDRÁ

Carlos Soria volverá al Dhaulagiri, con o sin patrocinador

A punto de cumplir los 79, Carlos Soria está decidido a continuar adelante con su reto de completar los Catorce a pesar de no contar (de momento) con el respaldo de ningún patrocinador que le ayude a costear las expediciones a los dos últimos ochomiles que le faltan. “No lo quiero dejar para los ochenta años porque el asunto corre prisa, cada vez soy más mayor”, nos explica con una sonrisa.

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Carlos Soria, diciembre 2017
Carlos Soria, diciembre 2017   ©Darío Rodríguez/DESNIVEL

El Shisha Pangma y el Dhalagiri son las dos montañas que le quedan a Carlos Soria para cerrar la lista de los Catorce Ochomiles. Está decidido a intentarlas, aunque de momento no cuenta con el respaldo de ningún patrocinador que le ayude a costear las expediciones. “No lo quiero dejar para los ochenta años porque el asunto corre prisa, cada vez soy más mayor”, nos explica con una sonrisa.

Parece increíble que un proyecto tan bonito y único a nivel mundial no cuente con apoyo económico.

Aún hay margen para que consiga apoyo. Hablamos con el sobre cómo plantea las cosas en este momento. También, para ver si alguna empresa se anima a patrocinarle pues es una lástima que un proyecto tan bonito y único a nivel mundial como el que está llevando a cabo Carlos Soria, completar los catorce ochomiles rondando los ochenta años, no cuente con apoyo económico.

El próximo 5 de febrero Carlos cumplirá 79 años. Atrás deja nada menos que 65 años dedicados al alpinismo en los que ha sido siempre un ejemplo de cómo compatibilizar el deporte de alto nivel con las obligaciones de un padre de familia (nada menos que 4 hijas). Un deportista que, con un oficio humilde como el de tapicero, consiguió optimizar su tiempo al máximo para, además de trabajar, tener tiempo para entrenar, escalar, hacer expediciones y, también, muchos viajes y escaladas en familia. Y, además, tener muchos amigos.

Muy cerca y muy lejos (sin patrocinio) de completar su sueño.

Lo que Carlos está haciendo con casi 80 años, completar los catorce ochomiles, es la guinda del pastel de una vida dedicada al alpinismo. Es casi una anécdota para un gran alpinista que ha realizado muchas escaladas de dificultad. Y también algo muy importante, no solo para él, sino para todos nosotros, pues nos muestra que no hay edad para dejar de vivir tu sueño aunque este sea tan complicado, difícil y peligroso como acabar de ascender los catorce ochomiles. En todos ha conseguido estar por encima de los ochomil metros. En el Shisha Pangma, aunque le falta la cima principal, ha ascendido la Central. En el Dhaulagiri se quedó el año pasado muy muy próximo a la cima…

Está cerca de completar su sueño, pues sólo le faltan dos cimas (Dhaulagiri y Shisha Pangma) por ascender. Y también muy lejos. Pues aunque él tiene claro que aún sin apoyo económico partirá a intentar el Dhaulagiri, es evidente que al contar con menos recursos sus posibilidades disminuyen. Por eso es tan importante que Carlos consiga apoyo para conseguir completar este récord que ningún otro alpinista del mundo ha conseguido a su edad. Un récord que, con seguridad, tardará mucho tiempo en repetirse.

«En marzo voy al Dhaulagiri, aunque no tenga patrocinador»

¿Tienes fecha para tu próxima expedición?
En marzo voy al Dhaulagiri, si mi salud me lo sigue permitiendo. Si no tengo patrocinador iré solo o con algún amigo: de hecho, hay un médico español que se llama Eduardo Villamor, que lleva muchos años trabajando en Holanda, al que le gustaría desarrollar un proyecto muy bonito con Carlos Martínez [el médico que le ha acompañado en las últimas expediciones]. A Eduardo le paga el viaje la universidad donde trabaja, el problema es que yo no sé si voy a poder pagar el de Carlos…

De momento estamos buscando patrocinio. Ofrecemos lo que hay a la vista: el estilo que hemos demostrado siempre y mandar continuamente vídeos y material. Además de subir a la montaña, trabajamos para mostrarle a la gente lo que de verdad hacemos y cómo son las cosas reales en el Himalaya. Tenemos esperanzas de que de aquí a marzo alguna empresa quiera colaborar con nosotros. Tengo muy buenos amigos entre los patrocinadores que he tenido y me preguntan por mis planes con cariño. Son muchas las personas que han dejado una huella en mí y yo en ellos. Comprendo las decisiones que toman las empresas, no pasa nada

«Estoy encantado de mi edad y del privilegio que tengo»

¿Cuándo tienes previsto marcharte?
Si tengo patrocinio, preferiría salir un poco antes de marzo para aclimatar en otro sitio y llegar al campo base del Dhaulagiri preparado. Si no, viajaré para llegar al campamento base hacia el 10 de abril.

¿Cómo sería la logística si fueras sin patrocinio?
Iría como hace cuatro o cinco años en el Lhotse [último ochomil que ascendió sin patrocinador] y en la mayoría de montañas en las que he estado: formando parte de una expedición en la que solo comparto permiso con otros alpinistas. Puedes encontrar algún amigo o estar solo, y en cuanto a sherpas, vendrían conmigo uno o dos.

¿Y alpinistas?
Estoy casi seguro de que Sito Carcavilla hará todo lo posible para venirse conmigo. Luis Miguel López Soriano es cámara de profesión y no puede prescindir del trabajo dos meses. Pero me encantaría que viniese para seguir enviando imágenes y fotos de lo que hacemos. Me da rabia porque he estado muy cerca de acabar, he llegado a superar los ocho mil metros en todos los Catorce, y me gustaría mucho acabarlos. Estoy en condiciones de hacerlo.

En febrero cumples 79…
Asusta un poco la cifra, sí, pero es una maravilla haber vivido tantos años y haciendo las cosas que más disfruto. Estoy encantado de mi edad y del privilegio que tengo.

«El alpinismo requiere suerte. Esa es su gracia y su dificultad»

Tras el Dhaulagiri espera el Shisha Pangma. ¿Irás también por tu cuenta?
Si hacemos el Dhaulagiri en primavera y es posible ir en otoño, iré. No lo quiero dejar para los ochenta años porque el asunto corre prisa, cada vez soy más mayor y nunca se sabe. Aunque si me lo tengo que pagar yo no sé si iría por mi cuenta o esperaría al año que viene…

¿Volver al Dhaulagiri -después de tantas expediciones que has hecho para intentarlo- todavía te motiva?
Tengo unas ganas locas de volver, no me da nada de pereza. El Dhaula es un gran amigo muy visitado por mí.

Conoces perfectamente la ruta…
Ya lo creo. He dormido muchas veces en el campo 3, que es fatal, incluso dos noches en otro más alto, casi a 7.600 metros. Sé todos los pros y los contras de la montaña. Se necesita un poco de suerte para llegar a la cima y el pasado otoño estuvimos a punto. Pero el alpinismo es así. Esa es su gracia y su dificultad.

¿Cómo es el Dhaulagiri?
Precioso, tiene varios problemas: el campo 2 puede ser peligroso y el 3 es muy incómodo, menos mal que hay que pasar poco tiempo en él. El año pasado hice por primera vez toda la travesía, que es larguísima, por eso es bueno salir muy pronto el día de antes.


 

¿La travesía es más larga de lo que imaginabas?
Es muy larga y muy incómoda de bajar debido a mis problemas en la pierna izquierda. La ladera me pilla en ese lado y hay que bajar en diagonal, con la pierna izquierda más baja. Eso será duro, por eso estoy entrenando para fortalecer las piernas.

«Gracias a mi afición de subir montañas he tenido la oportunidad de comer en el Palacio Real»

¿La travesía es peligrosa?
Allí murió mi querido amigo Pepe Garcés y sí, tiene algo de peligro porque está muy alta.

Has pasado las Navidades esquiando…
Antes de Navidad estuve una semana en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, que es uno de los sitios que más me gusta para entrenar, y luego estuve diez días con la familia haciendo esquí de fondo y de montaña.

Hace poco tuviste la oportunidad de comer en el Palacio Real.
A una comida que hacían en honor del presidente de Ecuador, que es un país que tiene muchas montañas. La Casa Real tuvo la amabilidad de invitarme y pude saludar al Presidente de Ecuador, al de nuestro Gobierno y al Rey. Cuando estaba en aquel salón comiendo me acordé de mi madre y de mi humilde infancia, y me emocioné mucho. Pensé que gracias a mi afición de subir montañas tenía la oportunidad de estar en un lugar así.
Creo que soy de las pocas personas que siempre ha llevado la bandera de España a las cimas, no por temas políticos, sino porque vivo en este país y me encanta. Y porque es el mío. He llevado la bandera de España, la de Madrid y, últimamente, la de Moralzarzal, que es el pueblo donde vivo.


 

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