


Godoffe resuelve Secret spot 7c+ (Bleau) |
Comenzó su vida deportiva consagrado a la gimnasia, pero pronto dejó las anillas y las barras paralelas por la roca, convirtiéndose en uno de los escaladores franceses más activos y conocidos de la década de los 80 junto a Marc y Antoine Le Menestrel, Robert Cortijo, Didier Rabotou o J. B. Tribout, entre otros. Compitió en las primeras pruebas que se celebraron en el mundo cuando los “grandes” firmaban un manifiesto en contra de ella, y se dedicó al búlder en una época en que primaban las vías de chapas, la continuidad y el ambiente de pared. El tiempo ha acabado por dar la razón a este escalador de 42 años que se considera un “apasionado de la música, la literatura y los viajes“. Ahora se ha retirado al bosque, el de Fontainebleau, dedicando su tranquila vida a la familia, su trabajo en el Ministerio de Deportes de Francia como encargado del Equipo Francés Junior, y, cómo no, a la escalada de bloques.
¿Siempre has vivido cerca del bosque de Fontainebleau?
No, cuando me dedicaba a escalar vías viví durante dos años en el sur de Francia, pasé un año en Buoux y otro cerca de Montpellier. Ahora mi residencia está en Melun (cerca de París), en general prefiero el norte para vivir. Es cierto que no siempre hace buen tiempo, pero he nacido aquí y me gusta la región, aunque la causa principal que me hace estar en Melun son los bloques; si éstos se hallaran en el sur, seguro que me trasladaría allí.
¿Una persona que siempre ha hecho búlder, incluso cuando en todas las revistas y catálogos lo que predominaba era la escalada de vías, qué piensa del auge que la escalada de bloques está teniendo durante los últimos años?
Es la auténtica locura. En un principio el bloque era un juego, la verdadera escalada era la que se hacía en pared. Ahora hay escaladores como Frederic Nicole, Jerry Moffat o Ben Moon que han venido a Francia sólo para hacer bloques, han hecho fotos y vídeos, y han enseñado a la gente que se trata de una verdadera actividad deportiva muy interesante.
¿Crees que sólo será una moda?
Estoy seguro de que esto va ir en aumento; es mucho más fácil empezar a escalar en los bloques que en las vías con chapas: no necesitas a nadie, el entrenamiento de fuerza para progresar en búlder es siempre más sencillo que el que se necesita para escalar una pared y, además, no hace falta desplazarse mucho porque es normal tener unas piedras cerca de casa y no una escuela con vías.
¿Haces algún entrenamiento, aparte de escalar en el bosque?
En el trabajo escalo mucho en el plafón, y me aburre bastante. No digo que no esté contento, yo hago mi trabajo con mucho gusto y sé que es un entrenamiento muy bueno e indispensable para competir, pero mi pasión es el bloque y el bosque de Fontainebleau. De todas formas, si hace mal tiempo, me entreno de forma general: abdominales, correr, etcétera, más que nada por sentirme activo, no para ponerme más fuerte.
¿Es útil para hacer escalada en Fontainebleau?
No, no. El plástico no sirve para nada si luego quieres hacer bloques en Fontainebleau. La manera de coger las presas de plástico, la dificultad, incluso la motivación es totalmente diferente. En Fontainebleau influye mucho la sensación de coger las presas; un agarre artificial tiene un tornillo y, si no te gusta el canto, la cambias o le das la vuelta. Fontainebleau es muy diferente.
¿Qué piensas de las otras presas artificiales: los picados?
En Fontainebleau se hicieron muchos tallados; durante los años 50 y 60 prácticamente sólo se escalaba sobre presas picadas. Me resulta difícil dar una opinión, yo mismo tallé en otros tiempos. Ahora creo que la roca es un problema que debemos resolver adaptando nuestro cuerpo a la roca; ésta es una buena filosofía para el bloque, pero también para la escalada en general. Hay gente muy fuerte, como por ejemplo Fred Nicole, que comparten esta idea, también ocurre que muchos no van a sus vías y bloques porque no son capaces de agarrarse a ningún lado del daño que les hace la roca, pero él nunca tocaría una presa por este hecho. Ahora en Fontainebleau hace años que nadie talla.
Me gusta contar una historia que concentra toda la historia y evolución de la escalada en Fontainebleau: a la izquierda de un bloque muy conocido de Bas Cuvier (uno de los sectores más famosos del bosque) se abrió L'abboiture, un 7a completamente tallado, ya que en su momento se pensó que se trataba del búlder más difícil que se podía hacer. Diez años después se inauguró a su derecha Carnage, 7b+, con alguna presa tallada, y otros diez años después y un poco más a la derecha se descubrió L'abe rezina, un 7c que ya sólo tenía un agarre un poco tallado. Lo cierto es que el paso más difícil de esa piedra es uno relativamente reciente, más a la derecha aún, que se llama L'apoteosis, 7c+, y que es completamente natural. Podemos pensar que lo mejor es esperar, esperar y darle tiempo, porque lo más difícil saldrá sin tallar. También es positivo que los otros bloques con cantos retocados nos hayan hecho progresar durante muchos años. Es difícil saber exactamente qué es lo mejor.
¿Crees que escalar en Fontainebleau puede llegar a convertirse en una actividad mística; el entorno, las formas de las piedras, el tipo de escalada...?
De hecho, cualquier persona que tenga una aproximación a la roca de dificultad se dará cuenta de que siempre tiene un toque místico.
En Fontainebleau hay una dirección mística distinta a la de otros lugares en los que predomina la fuerza, los arqueos..., aquí entran en juego la dulzura y la suavidad necesarias para tirar de presas redondas y romas y poner los pies en apoyos muy malos. Hace falta sensación para agarrarse.
No sé si se trata de una escalada más mística que la de otros sitios, pero sí que es verdad que uno puede ser muy malo en algunas escuelas y hacer aquí cosas muy interesantes, aunque también suele ocurrir todo lo contrario y no se sepa ni cómo coger una presa.