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VIAJAR LIGERO
El equipo para un trekking

¿Hacer un trekking para ver o fotografiar? El acto fotográfico, en cualquier caso, exige la utilización de un equipo que se ha de transportar y con el cual hay que estar familiarizados.

Por   Actualizado 19.07.2002 11:17  Enviar a un amigo  Versión para imprimir

Foto: Archivo Desnivel


Foto: Archivo Desnivel

Dos maneras de viajar diferentes para dos tipos de público que comparten habitualmente el deseo de hacer partícipes a su entorno de las emociones, visiones y las anécdotas de viaje mediante la exhibición de imágenes. El acto fotográfico, en cualquier caso, exige la utilización de un equipo que se ha de transportar y con el cual hay que estar familiarizados.

La época de los grandes descubrimientos geográficos finalizó hace dos siglos, pero cada persona tiene la impresión de descubrir un lugar cuando viaja a él por primera vez. Y cada foto tomada parece querer documentar ese descubrimiento. El caso es que la mayoría de los participantes de un trekking hacen fotografías. No faltan alicientes en uno de estos viajes: los paisajes, por supuesto, los mercados, las anécdotas, la tienda de campaña y la gente, tan diferente de nosotros. Dicho esto, el trekking no sólo aporta soluciones al fotógrafo, sino que también le plantea algunos problemas.

Foto: Archivo Desnivel


Foto: Archivo Desnivel

Volumen, peso y acceso

Dos de ellos son el peso y el volumen del equipo, pero a pesar de los inconvenientes que representan, los aficionados siguen pensando que ambos dan garantía de éxito. No debemos perder de vista que vamos, en primer lugar, a hacer un trekking y, en segundo, a sacar fotografías: cuanto más ligeros vayamos, más a gusto haremos fotos. Si nos cargamos con dos cuerpos, un teleobjetivo, dos zoom, un flash, tres tipos de película y un trípode es probable que nos dé pereza hasta pensar en los gestos necesarios para sacar una foto y que, a fin de cuentas, hagamos menos fotos que si sólo hubiésemos cargado con una cámara con su correspondiente zoom.

Cuanto más completo sea el equipo, más pesará, mejor tendremos que guardarlo... y peor accederemos a él. Los profesionales de la fotografía dicen que un equipo voluminoso no es sinónimo de buenas fotos, pero la realidad es que cada uno tiene un estilo de fotografiar y una persona con una cámara de telémetro y un par de objetivos fijos obtendrá tan buenos resultados como otra con una cámara réflex autofocus y un zoom.

Si llevamos nuestro equipo en una mochila, mientras nos la quitamos, la dejamos en el suelo, abrimos la cremallera, sacamos el objetivo, lo cambiamos por el otro, encuadramos, disparamos y volvemos a guardarlo, el grupo de caminantes habrá avanzado 100 metros. No es mucho pero si se repite este ejercicio veinte veces al día, la fotografía se convierte en un entrenamiento para una carrera de montaña.

El último inconveniente, contra el cual no se puede hacer gran cosa, es la posición del sol respecto del fotógrafo. En un trekking es imposible esperar a que el sol modifique su ángulo para dejar de iluminar a contraluz el paisaje que queremos capturar. Como no debemos abandonar el grupo y cambiar de vertiente, habrá que renunciar a sacar la foto o hacerla de mala manera, pues siempre será un recuerdo. Si tenemos en cuenta que la ligereza y la disponibilidad del equipo son los factores más importantes, habrá quienes se decidan por una cámara compacta con un zoom. Es la solución adoptada por los viajeros a quienes no les preocupa demasiado la fotografía.

Otra cámara más grande
Una cámara compacta es ligera, el flash y el zoom están incorporados y no necesita ningún otro complemento para funcionar; además puede colgarse del cuello, sujetarse en el cinturón o meterse en un bolsillo. La calidad óptica es suficiente si se tiene en cuenta que las imágenes van a ser proyectadas, en el caso de diapositivas, o miradas en copias de papel de 10 x 15 cm.

Pero habrá quienes no se sientan satisfechos con esta opción y prefieran una réflex, que quizá posea un zoom de misma longitud focal que la compacta y esté cargada con la misma película que la compacta, pero el aficionado está convencido de que va a conseguir mejores fotos. El zoom propuesto por muchas marcas con la compra de una réflex (28-80 mm o similar) cubre la mayoría de necesidades, desde el retrato hasta el paisaje. Como complemento, puede añadirse al equipo otro zoom de longitud focal 70-210 mm para aislar detalles aislados del paisaje o excluirlos de su contexto.

Las cámaras réflex fabricadas en los últimos años poseen un flash incorporado, suficiente para hacer retratos en interiores a corta distancia y atenuar los contrastes entre luces y sombras cuando las fotos están hechas a plena luz del día en exteriores.

Foto: Archivo Desnivel


Foto: Archivo Desnivel

Enfundar y desenfundar

A menos que se lleve la cámara colgando del cuello todo el día expuesta al sol, el polvo, la lluvia y los golpes, es necesario que el equipo sea fácil de transportar y de acceso cómodo. La opción más adecuada es una bolsa tipo riñonera (hay quienes sienten predilección por el modelo Photo Runner de Lowepro) que se ata a la cintura. La característica más apreciada de este tipo de bolsas es que, una vez que se ha adquirido cierta práctica, se puede elegir un filtro y cambiar de objetivo o de película sin dejar de andar; sólo es necesario detenerse para hacer la foto.

Tendremos que asegurarnos de que la bolsa es impermeable y si no fuera así, en caso de lluvia tendremos que meterla en la mochila o llevar, en algún rincón del equipaje, una bolsa de plástico para guardar el equipo dentro cuando llueve.

Cuando se va de trekking o cuando se va de vacaciones no es necesario modificar los hábitos fotográficos personales. Es decir, que no conviene estrenar una cámara (¡unas botas tampoco!) ni pasarse a hacer fotos en blanco y negro, si no se habían hecho nunca, ni comprar diapositivas si no se disponía ya de un proyector, ni probar otra marca de película que la utilizada habitualmente. Una película de 100 ISO para diapositivas o fotos en papel representa actualmente el mejor compromiso entre sensibilidad y la resolución, aunque las películas de 200 ISO para fotos en papel ofrecen unas características muy semejantes a algunas de 100 y son más versátiles. En cuanto a las marcas, mejor decidirse por alguna de las conocidas como Agfa, Fuji o Kodak.

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