


Primer plano de Juan Carlos Cirera leyendo su discurso. Foto: Plataforma en Defensa de las Montañas |
Buenos días, Señorías:
Permítanme saludar también a los ciudadanos y ciudadanas que están presentes en la sala, y dar los buenos días a todos y a todas.
Hemos venido a esta tribuna para hablarles de las montañas.
Las montañas son los últimos santuarios de la naturaleza en su estado más puro.
Milenios de naturaleza y siglos de historia se acumulan en el paisaje de las montañas. Son el refugio de valores geográficos mayores. Allí está lo que tantas veces ya no puede sobrevivir fuera de ellas: grandeza, agua pura, bosques, fauna libre, pueblos arraigados, personalidad territorial...
Las montañas cautivan y, a pesar de su realidad fría y peligrosa, han atraído a alpinistas y viajeros que se han visto llamados por ese encanto tan especial de las cumbres, los collados, y las alturas de roca y nieve.
El Pirineo Aragonés, con su variedad de aspectos, riqueza y matices, ocupa en estos espacios un lugar destacado.
¿Les gustan a ustedes las montañas, Señorías? A nosotros, sí, también. Pero no olvidamos que en ellas hay algo más que belleza y atractivo turístico.
En el 2002, muchas naciones se sumaron a la celebración del Año Internacional de las Montañas. España contribuyó decididamente. Y fue Aragón una de las regiones más implicadas en la reflexión, el debate y la conservación de estos ecosistemas frágiles y valiosos. El Presidente del Gobierno de Aragón, D. Marcelino Iglesias, declaró entonces: “Nadie puede negar la extraordinaria importancia de los ecosistemas de montaña. Son auténticos tesoros. Cada uno de nosotros debemos esforzarnos en la consecución de su conservación, pues es una tarea de todos”. Repito, palabras textuales de D. Marcelino Iglesias.
Hasta aquí, en la teoría, todos de acuerdo. Luego nos toca pasar a la práctica.
En noviembre de 2002 el vicepresidente D. José Ángel Biel, acompañado del Sr. Franco -de la entidad financiera Ibercaja-, del Sr. Bandrés –como consejero de Economía- y del Sr. Boné –como aún entonces presidente de la empresa Aramón– presentaba los planes de ese holding de la nieve en Aragón que forman el Ejecutivo aragonés e Ibercaja. Los titulares de los periódicos rezan: “Aramón invertirá 216 millones de euros en cinco estaciones y otros proyectos”. Se habla de nuevas pistas supeditadas al respeto al medio natural, del proyecto olímpico Jaca 2014 y de ampliar dominios esquiables en Cerler, Formigal, Valdelinares y Javalambre. Algo que, desde luego, en la teoría ya no parece concordar con la celebración del 2002.
Un año después empezamos a comprobar que las palabras del Gobierno de Aragón -con su presidente a la cabeza- se las había llevado el viento...
En el año 2002 oímos que las montañas había que protegerlas. Pero ¿de quién? Alguien, yendo un poco más al fondo de la cuestión, escribió: “Fundamentalmente hay que defenderlas de aquellos que desean hacer negocio con las montañas. De aquellos que buscan un lucro rápido, oportunista y muy minoritario a costa de degradar el medio ambiente”.
Y a finales del verano de 2003 quedó evidente que el Gobierno de Aragón tenía ya muy olvidados los retos del Año Internacional de las Montañas. La sospecha tomó cuerpo cuando se destapó la caja de los truenos con un artículo titulado “Perdón para Espelunciecha”, firmado por el Catedrático de Geografía Física de la Universidad Autónoma de Madrid, Eduardo Martínez de Pisón, quien movilizó a la sociedad aragonesa y española para pedir el indulto a un valle pequeño pero simbólico del Pirineo de Huesca, limítrofe con el Parque Nacional de los Pirineos Franceses... y señalado con el dedo de Aramón para instalar aparcamientos, telesillas, balsas de agua, pistas.
Enseñar una foto de excavadoras desguazando el valle.
Las máquinas pesadas entraron a arrasar la naciente vida del valle de Espelunciecha en la primavera del 2004.
Desde entonces, junto con otros colectivos y personas, nuestro empeño ha crecido y nuestro tesón de trabajar por un verdadero desarrollo sostenible en la montaña no ha cesado, sin olvidar en ningún momento un elemento crucial: la prosperidad de los pueblos y los habitantes de la montaña.
Necesitábamos recoger 15.000 firmas en seis meses para venir a esta cámara. Nuestras razones han sido más que suficientes para, sin un gran esfuerzo, recopilar el doble. Miles de rúbricas y DNIs para obtener estos pocos minutos que se nos ofrece de exposición ciudadana en este parlamento. Son la herramienta que tenemos el pueblo para hacerles comprender que la alta montaña aragonesa precisa de una ley que la proteja... y ya saben de quien.
Para pedir que nunca más vuelva a suceder lo mismo que en Espelunciecha en otros lugares que también están en el punto de mira como son Ruego en Bielsa, Punta Suelza en Gistaín, Ardonés y Castanesa en la Ribagorza, la Canal Roya o la Canal de Izas en Canfranc, o las sierras inigualables del Sistema Ibérico turolense.
Ustedes tienen el texto de la propuesta de ley. Pero permítanme que les haga una pequeña introducción y explicación de sus contenidos.
En un territorio tan montañoso como Aragón, resulta decisivo tener una legislación específica para las zonas de montaña. Tal y como el propio Gobierno de Aragón ha estado defendiendo durante la pasada legislatura.
No estaríamos hoy aquí si este patrimonio natural no tuviera riesgos importantes que aconsejan la existencia y aplicación de una Ley de Protección de las Montañas. Nos estamos refiriendo a nuevas grandes carreteras, presas, líneas eléctricas, explotaciones abusivas de los recursos, despoblación, urbanizaciones o un turismo pernicioso y mal enfocado, como es el caso destacado de la orientación que se está dando en la actualidad a las estaciones de esquí alpino.
Nuestra propuesta de proyecto de ley se puede desglosar en cinco apartados coincidentes con sus cinco artículos:
1º y 4ª.- Se quiere establecer un régimen de protección especial para la alta montaña del conjunto de Aragón, comprendiendo los territorios situados por encima de 1.500 metros.
2º.- Para la valoración de ciertas afecciones se tendrá muy en cuenta la participación pública de todos los sectores implicados.
3º.- Destaca este proyecto de ley por que quiere establecer una moratoria de dos años con carácter general para la aprobación de proyectos de creación, modificación o ampliación de estaciones de esquí y centros invernales que se pretendan ubicar en áreas de alta montaña. En ese plazo de dos años el Gobierno de Aragón deberá elaborar y aprobar Planes de Ordenación de los Recursos Naturales de los diversos territorios afectados.
5º.- Y último, este proyecto de Ley no quiere dejar de lado la necesidad de superar los desequilibrios territoriales existentes, promoviendo un desarrollo económico y social que sea equilibrado y sostenible. Para ello se indica la necesidad de potenciar y racionalizar las actividades humanas en el entorno de los espacios naturales protegidos y se subraya especialmente la necesidad de fomentar y modernizar las actividades agropecuarias y forestales en áreas de montaña, elaborando un Plan de Desarrollo Rural Sostenible con su correspondiente dotación económica.
Ahora bien, es posible, Señorías, pues somos una comisión promotora creada por iniciativa ciudadana, que haya aspectos y elementos de carácter técnico que puedan ser mejorados. Para eso estamos aquí, y son las Cortes de Aragón y los grupos parlamentarios quienes tienen el poder legislativo y, por tanto, quienes deben acabar, mejorar y añadir cuantos artículos deseen al texto.
Sabemos que los grupos parlamentarios presentarán enmiendas.
Manifestamos nuestro compromiso de trabajo común durante el proceso legislativo.
Y, evidentemente, si hoy pasa el trámite, también decimos públicamente en esta tribuna que no aceptaremos ninguna enmienda que modifique los aspectos fundamentales de la Ley.
¿Por qué y para qué es necesaria una ley más si ya hay mucha legislación, órdenes, normas y directrices?
Por que a la vista de lo sucedido en estos últimos dos años está claro que todo lo existente es insuficiente para frenar el deterioro de las montañas aragonesas y el urbanismo alocado que en ellas se vive. Por que hasta la fecha no existe tratado mundial alguno jurídicamente vinculante que se ocupe específicamente de las montañas. En Austria se aprobó en 1991 el Convenio para la protección de los Alpes, y desde entonces han promulgado leyes completas o sectoriales sobre las montañas: Cuba, Francia, Georgia, Grecia, Italia, Suiza o Ucrania.
Aquí, en Aragón, las diversas leyes y normativas creadas hasta ahora para la generalidad del territorio no tienen en cuenta las peculiaridades de los ecosistemas de montaña, por lo que es necesario hacer un esfuerzo y concretar aquellos aspectos