Los últimos coletazos del verano austral en Patagonia
siguen dejando destacadas realizaciones, esta vez en uno de sus grupos más
conocidos y visitados, el del Fitz Roy. Pero lejos de repetir alguna de sus
líneas clásicas, la cordada americana formada por Jonathan Cropp y Dylan
Taylor dirigió sus miradas el pasado mes de febrero a otras dos agujas en las que desatar sus
intenciones aperturistas en estilo alpino: el macizo Pierre Giorgo y la
espectacular cara este de la Aguja Poicenot, que según los americanos, hasta la
fecha no recorría de forma íntegra ninguna vía.
Sólo como objetivo secundario, sus vacaciones patagónicas incluían
también un intento de repetir íntegramente la ruta Maestri
a la cara noroeste del Cerro
Torre, que en 1959 dio al alpinista italiano y Toni Egger -fallecido durante
el descenso- la primera (y todavía hoy discutida) ascensión de esta mítica
aguja. Una línea que desde entonces nadie ha
completado. Y en contra de lo habitual en estas latitudes, lo americanos
acabaron rezando por el regreso del clásico mal tiempo de Patagonia, y poder
tomarse un respiro mental y físico.
Pero a pesar de la excelente climatología, el macizo Pierre Giorgo, primer
objetivo de los americanos, cerró el pilar de su cara oeste a través del que
Jonathan y Dylan pretendían realizar la primera ascensión en estilo alpino de
la pared, abriendo ruta justo a la derecha de Greenpeace. Un pequeño
incidente a pocos largos de la cima, tras haber escalado 700 metros de roca, les
dejó sin una primera que complica mucho la extrema verticalidad de la pared, y
su carencia en repisas para vivaquear. Prueba de ello es que todas sus vías han
sido abiertas tirando de cuerdas fijas.
De nuevo en tierra firme, y todavía empeñados en llevarse una primera,
Jonathan y Dylan se dirigieron al vecino Domo Blanco, donde ambos firmaban la
primera ascensión de su pared norte, que bautizaron como Son of Jurel, y
que en cifras y letras, se traduce como V+/5.11+/A1+.
Con el consuelo de llevarse una cima secundaria en el bolsillo, y animados
por una inusual y "extrañamente" estable climatología, los
americanos decidieron redondear sus vacaciones en la vertiente este-sureste de
la Aguja Poicenot (3.002 m), segundo objetivo su agenda patagónica. Y esta vez
sí hubo recompensa: Southern Cross, 350 metros abiertos a través de
fisuras de todo tipo -offwidth y fisuras de dedos- en estilo alpino, con
dificultades de hasta 5.11+ (6c/7a) y tramos de A1. Una ascensión que incluyó
dos vivacs sin material.
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
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