TECHO PATAGÓNICO
Segunda invernal al Cerro San Valentín
La expedición chilena 'Cumbres Australes' protagonizó en agosto la seguna ascensión invernal al techo de Patagonia por su arista sureste.
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Actualizado 13.09.2001 14:10
Nubes sobre el Cerro San Valentín Foto: Exped. Cumbres Australes
El objetivo principal era realizar una incursión en pleno invierno austral
en las inexploradas latitudes del Hielo Norte patagónico, como colofón a sus
experiencias previas en la cordillera Sarmiento, el volcán Melimoyu y la
cordillera Darwin. Dicho y hecho. Un equipo de la Universidad Católica de
Chile, culminaba el pasado mes de agosto la segunda ascensión invernal al Cerro San
Valentín (3.910 m), primera por su arista sureste, colocando a sus cinco integrantes en la cumbre. Este es su
relato.
Hacia el Cerro San Valentín Los Campos de Hielo patagónicos, año tras año reciben varias
expediciones, atraídos por la promesa de un lugar inexplorado y lleno de
hermosas cumbres vírgenes, sin embargo son extrañas las ocasiones en que se
intenta explorar durante el frío invierno austral. Es frecuente encontrar
especulaciones sobre el clima invernal del Campo de Hielo Norte, pero sólo una
expedición había entrado en él, en 1989, bajo la dirección del gran
andinista Casimiro Ferrari, recientemente fallecido. Su expedición fue un
éxito.
Así, sin más antecedentes decidimos intentar la ascensión invernal del
Monte San Valentín, en el corazón del Campo de Hielo Norte. Este cerro conforma la cumbre más alta de la Patagonia,
con casi 4.000 metros, y fue coronado por primera vez en 1952, depués de tres décadas de fallidas tentativas.
Remontando la arista sureste. Izquierda, el abismo de la cara este. Al fondo, el Cerro Cuerno de Plata (3.725 m)
Foto: Exped. Cumbres Australes
En Julio pasado, el equipo de 'Cumbres Australes', que ya habíamos
explorado las Cordilleras de Sarmiento y Darwin y el volcán Melimoyu, partimos
rumbo a la laguna San Rafael, donde un glaciar de casi cuatro kilómetros de
frente se desploma sobre el mar. Primero bosques, y luego hielo cristal y roca.
Los primeros diez días los utilizamos para acceder al Campo de Hielo, pues
la entrada es sobre un costado del glaciar, cubierto de grietas y paredes de
roca, que obligaban a escalar, jumarear y papelear frecuentemente. Tras una dura
marcha se accede al Nunatak, y con ello a una sucesión de varios platós que,
separados por marcadas subidas, conducen hasta la base de la montaña. Este
terreno, permitió un avance rápido, utilizando esquís y trineos.
Días muy cortos y noches muy frías (comúnmente por debajo de -10º C e
incluso llegando a -22º C) nos obligaron a realizar jornadas cortas, montando
un total de nueve campamentos a lo largo de 52 kilómetros. Desde el octavo
campo hicimos el primer intento de cumbre, abortado debido al mal tiempo y
fuertes vientos. Pensando en la posibilidad de que no encontráramos una ventana
de buen tiempo suficientemente amplia, subimos lo más alto posible, e
instalamos a 3.100 metros nuestro noveno campamento.
Cumbre en el Cerro San Valentín Foto: Exped. Cumbres Australes
Desde aquí, partimos a la cumbre a las seis y media de la madrugada,
remontando el filo sureste de la montaña -cubierto casi completamente de hielo
cristal-, que hacia el este se desploma casi verticalmente unos 800 metros por
terreno mixto. Subiendo y haciendo travesías por la izquierda de la arista, en
pendientes de hielo cristal de 45 º, y ocasionalmente pasos de hasta 65º,
llegamos a la enorme espalda de nieve que conduce directamente hacia el hongo de
hielo.
Tras sortear una rimaya, y en torno a la una de la tarde, los cinco
integrantes de la expedición llegamos a la cima de la Patagonia: El Monte San
Valentín. El día era hermoso, y teníamos una magnífica vista del Campo de
Hielo Norte, y gran parte de Patagonia. Sin embargo estábamos sólo a medio
camino. El retorno se hizo en cinco días de dura marcha, muchas veces con una
visibilidad inferior a 50 metros, y orientados sólo con el GPS,
avanzábamos en medio del blanco absoluto.
Un mes después del inicio, el 20 de Agosto, llegamos a la laguna San Rafael,
donde el barco nos abandonó, ya que vientos de hasta 160 Km/h hicieron
imposible el embarque. Dado que retornaría como mínimo siete días después,
el 21 de Agosto iniciamos su persecución mediante una avioneta, alcanzándolo
con bastante fortuna en Puerto Chacabuco. La conclusión final es que el Campo de
Hielo Norte, es un lugar maravilloso y goza de excelente clima en invierno:
sólo nos tocaron cinco días realmente malos, ya que durante los 25 restantes,
la Patagonia nos recibió con un tímido sol y un sin fin de bellezas.