‘BORDERLINE’
Martin Riegler, las dos paredes de Mont-rebei en 9 h
El alpinista italiano escala a vista la clásica Cade (550 m, 6c) en la pared de Aragón y Gritos y susurros (410 m, 6a+) en la pared de Cataluña en el día, con un salto base en medio hasta el agua del pantano que las separa.
El calor reinante en el Prepirineo este mes de julio no ha sido suficiente obstáculo para evitar
la última realización de los hermanos Riegler. Enamorado del bello paraje del Congost de
Mont-rebei y de sus grandes paredes, Martin Riegler ha enlazado en 9 horas la escalada a
vista de ambas paredes enfrentadas, con un obligatorio salto base en medio. El resultado
ha sido bautizado como Borderline, traducido como ‘línea de frontera’, en homenaje a esta
frontera natural entre Aragón y Cataluña.
El equipo que se desplazó hasta la Serra del Montsec estaba formado por los hermanos
Martin y Florian Riegler, además de Michael Maili, fotógrafo y compañeros de escaladas. Allí
se encontraron absolutamente solos, puesto que las altas temperaturas habían ahuyentado
a todas las cordadas. Las condiciones no eran las mejores, no sólo debido al calor, sino
también a causa del alto nivel que presentaban las aguas del río Noguera Ribagorzana y del
pantano de Canelles, que dificultaban el acceso a las vías.
Martin, Florian y Michael se tuvieron que ingeniar una precisa estrategia logística, que incluía una tirolina para cruzar material, varios depósitos de agua y una cuidadosa elección del
material de la escalada.
Gran Pared de Mont-rebei
Dos big walls a vista
La actividad empezó a las 6.30 h de la mañana, con Martin y Florian enfrentándose a la
primera vía. Eligieron la clásica Cade, en la pared de Aragón, de 550 m de recorrido y una
dificultad en torno a 6c. Después de 4 horas de ascensión, completaban el encadenamiento
a vista y salían por arriba con la mitad del éxito en el bolsillo.
Pero el planteamiento de la aventura exigía un descenso ultrarrápido. Así que Martin Riegler
no se lo pensó dos veces a la hora de lanzarse al vacío en un salto base que le llevó a un
húmedo aterrizaje en las refrescantes y represadas aguas del Noguera Ribagorzana.
El tiempo justo para que se secara la ropa –una pausa no demasiado larga- y volver a
escalar, ahora en la pared de Cataluña y con Michael Maili, que ya esperaba a pie de vía,
como compañero de cordada. En esta ocasión, los dos escaladores se lanzaron a por los
410 metros de Gritos y susurros, cotada en 6a+. A pesar de las altísimas temperaturas de
las horas centrales del día y del sol justiciero que les acribilló a lo largo de toda la ascensión,
Riegler y Maili encadenaron nuevamente a vista en otras 4 horas.
Disfrutaron tranquilamente de las últimas horas de la tarde, con la satisfacción de haber
completado su particular Borderline.
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
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