


Manolo Bara en la organización del rescate. |
Saber también si se están cumpliendo las promesas de las instituciones que prometieron colaborar y, sobre todo, analizamos la experiencia vivida en Peña Guara.
La conversación nos lleva a hablar, incluso, dado el costo y riesgo que representan estos rescates de la posible necesidad de que los alpinistas, antes de partir, hagan una especie de “testamento vital” explicando a sus familias los riesgos que asumen y hasta donde quieren se llegue en caso de que sea necesario rescatarles.
En qué situación económica se encuentra Peña Guara en lo que respecta a los gastos del rescate de Oscar Pérez en el Latok ¿Se han materializado las promesas que tuvisteis de los distintos organismos que prometieron hacerse cargo de estos gastos?
Aún no tenemos contabilizados todos los gastos pues nos faltan por recibir algunas facturas, sobre todo de las relacionadas con el robo de material que sufrió el grupo de rescate en el regreso a Skardú. También estamos negociando con el ejército pakistaní pues hay algunos conceptos que nos facturan con los que no estamos de acuerdo, pues no hicieron la “misión” que les habíamos solicitado.
En cualquier caso hemos mantenido algunas reuniones con las instituciones que nos prometieron ayudar y no hay ningún motivo para pensar que no se vayan a cumplir las promesas y las ayudas que nos prometieron para cubrir los gastos del rescate. Hay que tener en cuenta que son aportaciones que, normalmente, tardan en materializarse porque al trabajar con instituciones oficiales, hay que esperar a que se aprueban los presupuestos…
¿Cuál ha sido, aproximadamente, el costo del rescate?
Ahora mismo estamos en una cifra de 110.000 euros en total. Esto incluye el costo de los helicópteros, del viaje del equipo de rescate que salió desde España, los sherpas, porteadores, agencias, vuelos internos, comida y hospedajes en Pakistán, el material comprado allí… Además, está todo el tema de comunicaciones que también tiene un coste alto, porque hubo que utilizar dos teléfonos satélite y tres móviles.
¿Qué parte de este presupuesto cubre al final el seguro?
Los límites del seguro son 9.000 euros por accidentado. La aportación del seguro, en el Himalaya, da para sacar a una persona del campo base o de un poco más arriba. No da para mucho más pues un helicóptero a un campo base viene a costar aproximadamente 5.000 o 6.000 euros. Lo nuestro ha sido una situación excepcional, por eso la aportación del seguro se queda muy por debajo del coste del rescate.
En Peña Guara fuisteis muy previsores y, enseguida, para afrontar los pagos que supondría el rescate, pedisteis un crédito a nombre del club. Explícanos el motivo de esta decisión.
El día 8 de agosto, nada más recibir la llamada de socorro de Álvaro Novellón, el grupo que nos reunimos en Peña Guara para organizar el rescate realizamos un primer presupuesto de los costes que supondría el rescate. En ese momento calculamos ya lo que supondría desplazar a Pakistán un equipo de rescate con la máxima urgencia (comprar un billete de un día para otro supone pagar una tarifa muy alta). Finalmente los costos se han mantenido como esperábamos.
Es más, nosotros calculábamos que saldría más caro porque uno de los helicópteros que presupuestamos no se llegó a usar al tener que bajar el equipo andando pues el mal tiempo impedía volar. La cifra que nosotros manejábamos eran 120.000 euros, en los que habíamos incluido (como hay que hacer siempre en un presupuesto) un 10% de imprevistos.
Nos sorprendió el coste del helicóptero M17, pues no pensábamos que fuera tan alto. Fueron tres vuelos del M17, y esto nos supuso unos 7.000 dólares más de lo que nosotros teníamos calculado en este concepto.
Me parece realmente impresionante que nada más iniciarse el rescate ya hicierais un presupuesto…
Recibimos la llamada de Álvaro Novellón el día 8 por la tarde, y el día 9 ya teníamos este primer presupuesto.
Para afrontar los pagos que había que hacer, mientras recibimos el dinero de las aportaciones prometidas por diversas instituciones, Peña Guara pidió a un banco una cuenta de crédito que nos fue concedida.
Si se cumplen las promesas institucionales de ayudaros en el pago del rescate ¿Se cubrirán estas ayudas todo el coste o al final Peña Guara también tendrá que afrontar parte del gasto?
Peña Guara tendrá que afrontar una parte y, sobre todo, esos gastos que no se han contabilizado por ser difíciles de imputar, como llamadas telefónicas, comidas, material perdido… temas que asumirá el club.
Como es lógico, para el funcionamiento de nuestra tesorería y de nuestras actividades, cuanto menos tengamos que afrontar del rescate mejor. Pero Peña Guara sí tendrá que hacer frente a algún gasto. Al fin y al cabo los dos alpinistas que sufrieron el accidente llevaban el nombre de Peña Guara y el club debe seguir apoyando a estas dos personas.
Hay gente que se ha negado a pasar sus gastos de participación en el rescate, como los alpinistas americanos o Sebastián Álvaro, ¿no?
Sí, Sebastián Álvaro rechazó que se le abonaran sus gastos, y sólo en llamadas telefónicas ha gastado mucho dinero. Los cinco alpinistas de nuestro país que fueron allí abandonaron el trabajo de guía que estaban haciendo. La mayoría de ellos no tienen un trabajo estable y, sin embargo, lo dejaron todo y marcharon. Y solo les hemos pagado los gastos que tuvieron: gasolina para volver a España desde los Alpes, teléfonos personales que han utilizado en la expedición… Los americanos tampoco han querido cobrar el importe de sus gastos. En cuanto al material que nos robaron, en el caso de los españoles, en general nos ha dicho que no nos preocupemos, porque las marcas que los patrocinan normalmente se lo repondrán sin problemas. Aunque sí que habrá algún material personal que tendremos que comprar.
¿Qué consejo darías a una familia o un club que se encontrara en una situación como la que vivisteis vosotros?
¿Te respondo lo que diría antes del accidente ó lo que te diría ahora…?
Desde los dos puntos de vista….
Antes del accidente hubiera dicho sólo que los clubes nunca podemos dejar de apoyar a nuestros deportistas cuando adquieren compromisos deportivos de alta dificultad. Hay que seguir apoyando al deportista, al expedicionario.
Después del accidente nuestra actitud como club sigue siendo la misma, pero de cara a proyectos nuevos, de alta dificultad, en macizos extranjeros, y con posibilidades de que se repitan situaciones como esta, hay que buscar un seguro que cubra lo más posible de un operativo de estas características.
Hay que tener muy claro hasta dónde se puede llegar en caso de que sea necesario un rescate y dialogar, antes de la partida, de forma clara y con la cabeza bien fría con los alpinistas de las situaciones que pueden darse.
Hay varias reflexiones más. Por un lado pensar que aquellos países en los que los alpinistas aportan un dinero a su economía deberían facilitar los rescates. Los valles del



Campo Base 1 y helicóptero con Latok 2 al fondo. Este es el campo base instalado por Oscar Pérez y Alvaro Novellón. |
Himalaya son muy pobres, y las expediciones dejan dinero en esas zonas. Por otro lado, los expedicionarios deben ser muy conscientes de las situaciones a las que se enfrentan. Nosotros les vamos a ayudar todo lo que podamos en caso de accidente, pero ellos deben saber, cuando escalan en zonas donde donde el acceso es imposible, que hay que tener muy claro lo que puede ocurrir y el compromiso que se asume.
Un problema al que se pueden enfrentar los clubs, desde el momento en que prestan su nombre ó apoyan una expedición, es que están asumiendo también una responsabilidad…
Claro, asumes una responsabilidad moral. El club tiene la economía que tiene. Hay un momento en el que no pude dar más. Esto es algo a tener en cuenta en expediciones al Himalaya y otros macizos lejanos. En los Alpes, Pirineos, Estados Unidos, la Patagonia…el tema gastos rescate no es preocupante; pero el Himalaya sí que es un problema grave.
Llegados a este punto del costo (y del riesgo para otros alpinistas) que puede representar un accidente en determinados macizos, y la dificultad para clubs ó familias de asumir estos gastos, habría que plantearse la posibilidad de que los alpinistas hicieran una especie de “testamento vital” dando instrucciones de hasta donde desean se llegue en caso de sufrir un accidente.
Sí, los alpinistas deberían decir hasta que punto quieren que se llegue en caso de rescate, pero no para nosotros los clubes, sino para su familia más cercana y sus amigos, para que sepan lo que tienen que hacer.
Óscar ya es el sexto alpinista que Peña Guara ha perdido en el Himalaya, ya son muchos…. Desgraciadamente tenemos experiencia en accidentes en el extranjero. Y vemos necesario que los alpinistas dejen claro a las familias dónde van, y el riesgo que van a asumir.
¿Crees importante la creación de algún organismo internacional que se encargara de coordinar todo el tema de los rescates en estos países para que todo fuera más rápido y eficaz?
Uno de los mayores problemas que surgen en rescates como este, es el de quién paga. Si no hay aval, en estos países no mueven el helicóptero, por mucho que tú les digas que todos esos gastos se van a pagar. Necesitan un compromiso firme (en forma de aval bancario o similar) de pago, y eso te hace perder horas vitales, importantísimas, en el rescate.
Pienso que este tipo de expediciones tendrían que contar con un “salvoconducto” federativo. Al tratarse de una actividad oficial de una federación y que cuenta con un seguro. Esto debería estar coordinado a través de las embajadas en los distintos países, para que si ocurren situaciones como la nuestra, el helicóptero no tenga que esperar a ver si llega el aval, porque las compañías de seguros en algunos países trabajan a través de agentes indirectos, y todo se ralentiza….
Por esto digo que lo ideal sería que este tipo de salidas oficiales amparadas por un club deportivo de montaña, inscrito en su federación correspondiente, presentando la documentación que fuera necesaria pudieran recibir un documento de la embajada que le garantizara que en caso de accidente todo funcionaría rápidamente.
En cualquier caso, en nuestro país y en Europa tenemos una mentalidad distinta a la de los americanos. Fabricio Zangrilli me comentó que si va a la embajada americana en Pakistán y le dice que tiene un compañero a 6.500 metros de altura le dicen “Muy bien, gracias por la información”, pero no van a mover ningún recurso económico público para rescatar al alpinista. Esto diferencia la cultura española y europea del resto de culturas: tenemos un sentimiento más humano que nos lleva a plantear y asumir este tipo de operaciones de rescate.
Mirando para atrás, ¿hay algo de lo que te arrepientas en el tema del rescate de Oscar Pérez en el Latok?
Lo único que tengo claro es que si por desgracia nos vuelve a suceder una situación así, la experiencia de este caso nos ayudará a ser más rápidos porque en determinadas cosas ya sabremos cual es la vía ágil. Nos ha enseñado cuales son los hilos que hay que mover, las gestiones…
No nos arrepentimos de nada. Sólo tengo que decir que no hay que dejarse llevar por el corazón, hay que ser fríos, saber que tenemos entre manos, y sobre todo, y esto es muy importante, ser rigurosos en la información que se transmite a la familia y medios de comunicación.
Sí que es verdad que, durante todo el rescate, habéis trasmitido la información de forma muy clara tanto a los medios como a la familia, sin caer nunca en el sensacionalismo ni amarillismo.
Si, siempre hemos explicado qué hacíamos, porqué, cuáles eran las posibilidades. Nunca hay que olvidar que la información que estás dando es por una desgracia deportiva, es imprescindible no dejarte influir por posturas que no tienen que ver con la realidad de la situación deportiva; me refiero a que si te llaman de programas de corazón y cosas así, hay que decirles “No, creo que se ha equivocado …”.
El accidente, al ocurrir en el mes de agosto, cuando no hay noticias, hizo que los medios de comunicación se volcaran. Si nosotros hubiéramos entrado al trapo de algunos medios, nuestra actuación hubiera perdido todo el sentido deportivo. Nuestro deber era claro, teníamos un compañero en la montaña y teníamos que hacer todo lo posible para ayudarle sabiendo que era posible que todo lo que hiciéramos no sirviera para nada.
Nos quedamos con el sentido de solidaridad que el mundo de la montaña ha dado. Cuando recogí el reconocimiento de la Federación Aragonesa de Montañismo, estuve como ocho minutos dando nombres y grupos de gente que nos había ayudado, porque el equipo del Latok no eran los cinco alpinistas que estuvieron allí, sino toda esa gente que hubo en Pakistán ayudando, los medios de comunicación coherentes, las empresas que nos llamaron para colaborar, la gente que nos escribió cartas para dar apoyo…fuimos un equipo muy grande