"No tengo clientes, tengo verdaderos compañeros de cordada"
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El correo que nos envió tras su escalada no era precisamente técnico, sino pura poesía. Tras leerlo decidimos entrevistarle para que nos contará más de su escalada y, sobre todo, de su pasión por el alpinismo, el trabajo de guía, su familia… y la vida. También aprovechamos para hablar de muchas más cosas. Como su reciente experiencia en el intento de rescate de Oscar Pérez en el Latok.
Así decía el texto que nos envió:
“La vida nómada tiene aquellas cosas de perder la realidad de vista. De Córcega a los Alpes, una temporada de bloque con buenos frutos, vías duras encadenadas y actividad diaria desde hace... ufff... ya ni me acuerdo. Las escaladas y ascensiones sólo, en el bloque, o con mis clientes se siguen sin dar tiempo a darse cuenta del tiempo. Quizás es una protección que uno adopta ante esa necesidad, creciente, acuciante, casi demoledora de volver a casa con la familia. Dentro de ya, hace ya mucho tiempo que no los veo. Unas voces al otro lado del teléfono y... un océano de tiempo entre nosotros.”
“Y con esta conciencia deformada por el paso de cada día sientes formar parte de este mundo irreal de subir en la tercera dimensión. Un momento especial, un estar completamente en fase con la pared, un instante donde el mil por mil hace que escalar o no escalar sean la misma acción, donde el vacío y la cima se funden como decía Zarathustra. Y al final tus pies vuelven ya a pisar una cima, esta vez no hay cuerdas que bajar, no hay mochilas en la espalda. La estación de Eigerglechter sigue estado ahí abajo, como tantas veces la he visto. Esta vez la bajada es muy cómoda. No llevo nada. Tal como he escalado esta pared. Un arrebato de egoísmo que te arranca del suelo y te lleva,... hasta algún lugar. Esta vez ha sido aquí, otra vez el Eiger.”
¿Cómo se compatibiliza familia, alpinismo, trabajo de guía…?
Yo creo que como todo lo que es realmente importante en esta vida, no se compatibiliza, es natural. Sencillamente se produce. Me acuerdo mucho cuando iba a nacer Nil, mi primer hijo. La gente me decía que toda la montaña se iba a acabar. No ha sido así, y para mi, lo realmente importante es que si se hubiera acabado no pasaba nada. Deseábamos tener críos.
Por otro lado me siento muy afortunado de nomadear por el mundo disfrutando y trabajando con el alpinismo. Es una sinergia entre mi actividad deportiva o personal y mi actividad profesional. Creo que no tengo clientes, tengo verdaderos compañeros de cordada. Y luego, en la escuela de montaña, es excepcional poder enseñar a nuevos guías los secretos de esta bellísima profesión. En definitiva, no hay secretos cuando estás bien con la gente que te rodea y aplicas mucho amor en el tema familiar. Para ello es clave compartir muchísimo cada uno de los momentos que estamos juntos, para vivir todos aquellos en que hemos estado separados.
"En definitiva, solo sigues caminando pasos"
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¿Porqué el “Chant du Cigne” en solo?
El Eiger es una montaña que me apasiona, me cautiva desde que era un niño. Esta es mi quinta ruta en su cara norte. El año pasado, para ver como estaba antes de partir para el Lhotse, escalé “Griff ins Licht”, de Odermatt, en solitario. Es una ruta de más grado, pero poco mantenida en algunos tramos. No dudé ni un momento en que el “Chant du Cigne” podía hacerlo sin cuerda. Sencillamente me apetecía muchísimo, había escalado muchísimo desde finales de invierno. La compañía era buena y ya llevaba un par semanas trabajando en la zona del Oberland. No quieres, pero realmente todo esta en fase, es natural, sucede… no te planteas nada que no sea natural.
¿Conocías la vía? ¿La habías hecho antes?
Si, la conocía, ya la había escalado y además había escalado la que transcurre a su lado: “Les portes du chaos”. Esta segunda es importante, ya que hasta la mitad de la ruta podrías escapar por ella. Luego ya no. Y no solo la conocía, sino que durante la pasada primavera ya escale en este estilo la “Pilasta dels Voltors” en Mont Rebei y la vía del Jonathan [Larrañaga] en el Congosto del Ventamillo, la “Ternura Congosteña”. Luego, el viaje a Cerdeña, donde con Esteban estuvimos probando “Hotel Supramonte”. En definitiva, solo sigues caminando pasos.
Háblanos un poco de la vía
Cuando me la plantee sabía que lo duro estaba en la segunda parte de la vía. La primera parte, casi la mitad tiene viras, y lo más importante, es que puedes escaparte hacia la zona de la izquierda y salir en caso que quieras. Pero pasada la cueva del “Antro de Damocles” ya no hay más. Es una zona impresionante y son unos tres largos muy mantenidos, luego ya la pared cambia de nuevo.
Deje unas zapatillas arriba el día antes de subir, para ir sin nada. Miguel estaba conmigo ese día. Subimos juntos a la pared. A las nueve de la mañana habíamos hecho el primer largo. Rapelé y deje allí las cuerdas para el. Desde el suelo volví a subir, me despedí de el, le agradecí su cariño y salí hacia arriba. Son las pocas fotos que de la ascensión hay. No es muy normal que alguien comparta esos momentos, con Miguel y con Ana acabábamos de escalar la “Mittelegi”.
Tenemos fotos de la vía ¿cómo ha sido posible? ¿Cómo lo hicisteis para coordinar el “trabajo” escalador-fotógrafo?
Le engañe, lo disfrutó e hizo algunas fotos en los dos primeros largos.
¿Un riesgo excesivo… para un padre de familia?
Puede ser, pero… ¿quien puede evaluar el riesgo hasta ese extremo? La gestión de riesgo es algo muy dinámico. El alpinismo en el fondo no es más que ese juego sin reglas que te lleva a la tierra desconocida. Tu crees que esta en tus posibilidades, que darás el mil por cien de lo que tienes. Y en el solo, lo das de la forma mas natural del mundo, todo sucede, no haces nada, simplemente estás allí, subiendo por ese mundo, por esa dimensión especial. La familia esta muy cerca y a la vez muy lejos, pero sabes que lo que realmente quieres es volver a abrazarles. Y que cuando lo hagas no vas a poder ni hablar de esta escalada. En casa de estas cosas no se habla.
"El egoísmo es una parte importante del alpinismo"
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¿Siendo padre no es un poco egoísta hacer una escalada en este estilo?
Egoísta del todo. El egoísmo es una parte importante del alpinismo. Desde el momento en que alguien nos quiere y nosotros nos dejamos querer, el separarnos de esa persona y el hacerla vivir en la incertidumbre, es egoísta por nuestra parte.
Pero también pensemos que la gente que nos rodea comparte y empatizar con nuestra vida. Tampoco está bien que cambiemos nuestra vida por entrar en lo más normal. Quizás no hay nada normal cuando se es “outsider” en la tribu de los inconformistas.
Hace poco fallecía John Bachar, un fanático de la escalada en solitario ¿no te ha hecho reflexionar?
La muerte hace aparición demasiado a menudo. Forma parte indisoluble de nuestra vida. ¡Cuantos amigos ya no comparten cuerda! John había dedicado su vida a este estilo, era más fácil que le sucediera haciendo un solo a que se le partiera un puente de hielo o una cornisa. La reflexión es diaria, es a cada momento. La vida es tan especial e importante que no se puede malgastar. Pero indefectiblemente pasa por la muerte. Esa reflexión es metafísica, por más miedo o por más medidas que yo tome, mi último momento pasa por morir. Debo vivir lo más intensamente hasta ese segundo. Debo vivir, quizás egoístamente, para poder transmitir a los demás todo lo que les pueda hacer crecer.
¿Qué es la vida nómada? ¿Es lo mismo que vida pirata?
Una vez leí una frase, rezaba así: “Soy de aquellos que se ganan el pan y se lo comen en montañas de todo el mundo”. No pude más que hacérmela mía y con ella he vivido el resto de mi vida. Eres un niño, un niño que juega a ser pirata con corazón de poeta. Un niño que aun no ha aprendido a contar los muertos de cada guerra por la que cruza, un pirata que roba a los que tienen para dárselo a los que les falta. Un eremita que reniega del mundo, pero el mundo es su casa.
¿Sería yo capaz de vivir la sutileza del miedo?, ¿Cómo haría para vivir el calor de un sentimiento, o la oscuridad de la muerte que se acerca? Que increíble magia poder vivir el mundo, la realidad a través de los ojos, del corazón de los sentimientos.
Y la magia se hace dueña de nosotros cuando, con el tiempo, una gran dosis de ilusión, algo de trabajo y una pizca de humildad, vemos que los símbolos han hecho real aquello a lo que nombraban. Que como en “El País de Alicia” existen las sonrisas sin gato. Y que los piratas con corazón de niño siguen surcando el océano.
Defínenos en pocas palabras tu experiencia de este verano en el rescate del Latok
Aun hay cosas que me hacen seguir pensando que el hombre es bueno. Un grupo de personas fueron capaces de dejar sus trabajos, sus familias, viajar o no a miles de kilómetros, escalar o usar un teléfono, y todo porque un compañero, un amigo necesitaba ayuda. Me honra de verdad haber podido compartir el valor de esa gente. Porque de verdad que eso es valor, el hacer –cueste lo que cueste- lo que sabes que hay que hacer-.
“Soy de aquellos que se ganan el pan y se lo comen en montañas de todo el mundo”
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Algunos consejos para situaciones similares que puedan darse en el futuro.
Creo que ser conscientes que hoy por hoy en el alpinismo que se realiza en macizos lejanos la ayuda no llega. Por más voluntad que tengamos chocamos con gentes que viven en otro mundo. Y es lógico. ¿Cómo podemos atrevernos a hacerle entender a un pakistaní que una persona esta muriendo en la ladera de una montaña a la cual ha ido voluntariamente y pagando… cuando en el último atentado talibán varios niños han quedado destripados en el suelo?
Nuestro mundo de hombres blancos no sirve en todas partes. Y el gran alpinismo actual asume un riesgo muy importante.
Tienes muy buena relación con Jordi Corominas. Un gran alpinista y un personaje tremendamente discreto… ¿Qué es lo que más te gusta de él? ¿Y lo que menos?
No me atrevería nunca a juzgar a nadie. Jordi es una persona muy especial. No solo como alpinista, sino su calidad humana, y su amplia cultura. Con Jordi he crecido, he madurado y me ha mostrado mucho más de lo que puede llegar a creer. Sus silencios compartidos en tantas montañas dicen más que muchos libros. Pienso que Jordi ha jugado y sigue jugando un rol transgeneracional en nuestro país. Conjuga a varias generaciones de alpinistas y consigue que el conocimiento de la montaña fluya en vertical y horizontal entre nosotros.
Lo mejor y peor del trabajo de guía
Compartir con la gente que comparte tu cuerda. Y sin lugar a dudas alejarme de mi familia.
Lo mejor y peor de ser alpinista
Usare palabras escritas por Miriam hace ya algunos años: “la libertad del pájaro es la esclavitud del viento”
Lo mejor y peor de ser padre de familia
Que te quieran y que se dejen querer no puede nunca tener cosas malas.
¿Dónde ha quedado el Snowboard?
En los bellísimos inviernos del Pirineo.
¿Más arriesgado el snow extremo ó el alpinismo?
El snow en laderas de ciertas montañas no deja de ser alpinismo. Todo tiene un tiempo y un ritmo, el ritmo de la tabla me dio el tiempo de los solos.
Próximos proyectos
Posiblemente volver a la sur del Lhotse. Con alguien muy especial: Jordi
Defínete en pocas palabras…. Visión vida, alpinismo….
Un pirata con corazón de niño.
Algún hobby, pasión, además del alpinismo…
Estudiar, estoy estudiando matemáticas y filosofía.