Renovarse o morir. Explorar o rendirse. Carlos Suárez es de esos alpinistas que todavía encuentran en la honestidad con uno mismo la mejor forma de escalar una montaña. Y además siguiendo la filosofía del "más difícil todavía".
La palabra radical viene a definir el gusto por las formas extremas, pero
también es aquello perteneciente a la raíz. Aquello fundamental, que forma el
esquivo tejido de los sueños y, sobre todo, que le aleja a uno de las
convenciones (se practique lo que se practique). Mal interpretada, la palabra
puede dar origen a la tragedia. Bien entendida, a todo lo contrario. Y seguro
que Carlos Suárez tiene un diccionario en casa.
Carlos es uno de los baluartes de la actividad nacional más pionera.
Experimentó en solo integral, cuando la mayoría todavía lo consideraba una
negligencia (los que no conocían a Carlos, claro). Llegó al octavo grado y
cambio sus pretensiones. ¿Qué podía sacar más de sí mismo a todos los
niveles?¿Qué podía poner su pellejo en una situación en la que ese vacío,
esa incertudimbre, pudiese ser aprovechada para crecer? La respuesta contenía
cuatro siglas y uno de las viejas pretensiones humanas: volar. Conoció el salto
BASE y, como potencial le sobra, pronto empezó a descubrir las paredes de otro
modo. El cielo ya no era un lugar al que caer, era otro lugar que explorar.
Carlos explorando el vacío. Foto: col. Carlos Suárez
"El alpinismo en su origen era un mundo de exploradores y caballeros, siempre ha estado el honor, la honestidad y la solidaridad de los alpinistas por mucha competición que haya".
¿Por qué el salto BASE, compromiso y la montaña?
Tanto Berghaus como Boreal y Camp me han apoyado en el tema. Esto me permitió
introducirme en el paracaidismo. Ha sido una evolución a lo largo de los años,
desde que salte con "Al filo" desde la cumbre del Naranjo con Laureano
Casado en parapente biplaza he pensado siempre en el aire. El Salto BASE es lo
que necesitaba para explorar ese espacio que está siempre en la espalda de
nuestras escaladas, es como ir un poco más allá. Descubrir la velocidad,
sentir cerca el estrecho margen que hay entre la pared y tú y esa clásica
búsqueda de la perfección controlando el riesgo es lo que me ha acercado al
vacío.
En una actividad como el salto BASE al aumentar los desafíos aumentan
exponencialmente los riesgos. ¿Hasta dónde se puede llegar?
En mi caso, de una forma contradictoria, el salto BASE es el único deporte que
estas deseando abandonar en el momento en el que empiezas. El salto BASE hace
que la escalada sea un deporte seguro, pero como siempre, todo depende de como
practiques ambas disciplinas. Siempre hay gente que practica la escalada o el
paracaidismo sin la conciencia del riesgo al que se enfrentan, sin saber todo lo
que pueden perder en un momento como decía Whymper.
Y cada uno con su circunstancia...
Los límites son indeterminados, las paredes son las que son y no hay más,
pero se van a ver vuelos increíbles, vuelos de aproximación a las paredes
tocando la mano a más de un escalador o con el traje de alas pasando cerca de
los taludes de la montañas y aprovechar luego el valle hacia abajo donde
empieza el aterriza como puedas... Luego está el Free BASE que es la
concepción más moderna utilizando paracaídas súper-ligeros para poder
escalar con soltura y luego dejarse caer libremente...
Sin cuerda en Lobo estepario, 6b+ de Patones. Foto: desnivelpress.com
¿Quizá importa solo la belleza de un salto y la emoción de la cuenta
atrás?
Para mí, importa toda la emoción concentrada en segundos y salvar el pellejo.
Estamos viviendo una época dorada porque no hay nadie saltando y está todo por
hacer. Es redescubrir las paredes desde otra perspectiva totalmente diferente.
Las grabaciones son increíbles.
Comentaste que en Riglos se podían llevar a cabo escaladas de velocidad.
¿Crees que se llegará a implantar? ¿Qué hace falta para que así sea?
Creo que Riglos es un lugar ideal para batir tiempos espectaculares, Marcos
García de Paz y yo ya escalamos seis vías en el día hace unos años, aunque
destrepamos dos, que es diferente. Es muy divertido hacer dos Mallos en dos
horas o intentar los tres Mallos en menos de 4. Siempre habrá alguien más
rápido de eso no hay duda. Escalamos La Zulú con una cuerda de 15 metros en
ensamble y nos dimos cuenta que es mejor escalar con una un poco más larga…
luego está el problema de las cintas express tienes que llevar unas 50
súper-ligeras.
¿Que vías y agujas recomendarías?
Hay grandes vías que parece mentira que no tengan tiempos establecidos como la
Rabadá- Navarro del Naranjo, o en Ordesa, las posibilidades son infinitas. Hay
está La Zulú en 50 minutos y la Carnavalada en una hora y 10 minutos. Se
pueden hacer más rápido, seguro. No se trata de establecer principios en torno
a la escalada simplemente que siempre fue divertido salir en el día de ciertas
paredes como las Grandes Jorasses y es un buen entrenamiento. Si tardas 20 horas
en escalar ciertas vías también está bien, vives otras cosas. Eso sí, si
entras en el juego, el cronometro empieza con el pie en el suelo del primer
escalador y termina en el final de la vía con la llegada del segundo escalador.