PATAGONIA EN CADENA Hvit Linje, una primera a la aguja Poincenot
Marius Olsen y Bjorn Aartun establecían 600 metros en la aguja Poincenot de WI6 y tiradas sostenidas de 85 y 90º. Aartun aprovechaba una Patagonia benévola para repetir la Ferrari, la Supercanaleta y la Vela y viento.
Aartun durante la repetición de la vía Benitiers (6c, 500 m) a El Mocho. Foto: Cortesía de Cortesía de Bjorn-Eivind Aartun
En Patagonia hay ciertas cosas inevitables. Las tormentas, actuando a su
antojo, lo son. Aprovechar el único día de buen tiempo que te brinda, también
lo es. Así lo hicieron Marius Olsen y Bjorn-Eivind Aartun, quienes fijaban 600
nuevos metros en la aguja Poincenot, que han llamado Hvit Linje. Una
línea que el American Alpine Journal ha definido como "fenomenal ruta de
hielo" y que ha llamado la atención de figuras fundamentales de aquellas
latitudes como Rolando
Garibotti. Puede que sea por sus tiradas con verticales sostenidas de entre
85 y 90 grados, por sus dificultades de hasta WI5, o simplemente por la
elegancia e inteligencia del trazado.
Algunos son afortunados. Tocados por la luz de la montaña. Aartun no solo
tuvo la oportunidad de aprovechar su visita a la aguja Poincenot, pudo
ascender el Fitz Roy, vía Supercanaleta
(1.700 m ED-, José Luis Fonrouge y Carlos Comesaña), junto al argentino Ramiro
Greco, y repetir una clásica al Cerro Torre, los 1.200 metros de ED+ y WI6 de
la Ferrari,
en compañía del americano Cullen Kirk, en tan solo 15 horas. Aartun achacaba
su celeridad a una meteo benigna y a que "la sección del último hongo
había sido abierta por otros escaladores, por lo que progresamos rápido y
pudimos pasar la noche en la cima, saboreando cada instante de la
experiencia".
Tras cumpletar la Vela y viento a la aguja Mermoz. Foto: Cortesía de Cortesía de Bjorn-Eivind Aartun
"La Patagonia fue generosa" sigue Aartun, quien tentó una vez más
su benevolencia ascendiendo la Vela
y viento a la aguja Mermoz (600 m, 7b, Kurt Albert y Bernd Arnold),
junto al argentino Ramiro Greco. En esta ruta, y a propósito de un espit fijado
al lado de una fisura, Aartun dedicaría algunos de sus pensamientos a la ética
del primer ascensionista, mencionando después que Albert merece duras críticas
por algunas de sus actividades en Patagonia o Groenlandia.
Pero todo esto fueron actividades post-Marius Olsen. Antes de que el noruego
regresara a casa, él y Aartun ya habían disfrutado de muchas ambiciones que
cortejar.
Frente a la nueva línea que asciende la aguja Poincenot. Foto: Cortesía de Bjorn-Eivind Aartun
Post-Marius
Fue el 25 de noviembre cuando la cordada culminaba la brillante Hvit Linje
(85/90º, WI6, 600 m), un itinerario hasta la parte superior del serac "de
naturaleza sostenida, delgada y recta como un lápiz". "Ascendimos
aprovechando una ínfima ventana de buen tiempo" cuenta Aartun. "Probablemente
fuimos la única cordada que salió aquel día. La pared de hielo está
resguardada del viento por lo que es una excelente elección para jornadas de
meteorología mediocre".
La línea, además de tiesa y razonable, cuenta con esos detalles
patagónicos que a uno le ponen la piel de gallina. "El serac puede parecer
espantoso, pero no lo es tanto", comenta Bjorn-Eivind Aartun, que a su vez
también rememora un desprendimiento que pasó a su lado "explotando en
silencio sobre el glaciar". Aseguraron haber encontrado, por la izquierda,
una salida fácil hacia la cima y hacia "el magnífico panorama del Fitz
Roy y sus vecinos".
Durante la apertura de Hvit Linje. Foto: Cortesía de Bjorn-Eivind Aartun
"Desafortunádamente, esta era mi última escalada con Marius antes de
su partida". Ambos se separarían con buenos motivos para volver a reunirse
pronto, habiendo reforzado lazos durante aquellas jornadas en escaladas como la Exocet (VI
5.10 WI6, Smith-Smith-Bridwell, 1988), al Cerro Stanhard, o la Benitiers (6c,
500 m, abierta por M.Piola), a El Mocho.
"Las primeras dos semanas de diciembre fueron fantásticas,
continuamente con buen tiempo, un regalo que se ve raramente en esta zona. Solo
teníamos una cosa que hacer. ¡Escalar, escalar, escalar!".
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
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