Aprovechamos la reciente visita a Cercedilla (Madrid) del genial alpinista británico para charlar con él sobre el compromiso con la montaña, el espíritu de la escalada, la familia y el riesgo y el fair play british.
Mick Fowler, un aventurero inspector de Hacienda. Foto: Col. Mick Fowler
Mick Fowler se introdujo en la montaña gracias a su padre. Desde muy joven
acumuló experiencia en los Alpes franceses y suizos. Y es británico. Lo que
significa que su estilo y su filosofia en cuanto a la escalada es, por lo
general, diferente a la mayoría. Incondicional del juego limpio y de las rutas
extremas, ha vivido aventuras en el Changabang, el Hunza Peak, el Arwa
Tower, el
Spantik o el Taulliraju, entre otras cumbres ignotas, escondidas y brillantes.
Durante sus últimos veinte años como alpinista, Mick, ha colaborado con
numerosos medios de montaña y sus artículos, de reconocido prestigio en Gran
Bretaña, se han publicado en la India, Holanda, Francia, Alemania, España,
Estados Unidos... y, quizá, una de sus mejores referencias sea la que le
regaló Sir Chris Bonington: «Ha seguido la misma línea memorable de
Reinhold Messner, aunque nunca se ha preocupado por acumular records,
consiguiendo una extraordinaria colección de nuevas rutas con un denominador
común: la seriedad y la individualidad».
Actualmente, Mick, vive en Derbyshire con su mujer y sus dos hijas
(Tessa y Alec). Es vicepresidente del Alpine Club y miembro del comité de la
Mount Everest Foundation. Y sigue en activo: abrió, sin ir más lejos, una ruta
nueva en el recóndito Manamcho junto a Paul Ramsdem.
Vista del afilado Manamcho, última apertura del británico. Foto: Col. Mike Fowler
Me parece muy interesante el hecho de ser inspector de Hacienda, ¿no? Bueno, en realidad no es del todo cierto. Lo que hago es evaluar cosas para
la delegación de Hacienda y eso incluye casi todo. La mayor parte son
propiedades. Evaluamos empresas, propiedades intelectuales, etc... Todo lo que
esté orientado a fines de impuestos lo evaluamos. Proporcionamos este servicio
a la delegación de Hacienda.
No se trata de un trabajo muy duro, sino de un reto mental, porque se trata
de convencer a los propietarios de un negocio de que tienes razón, de que el
valor que le asignas a su inmueble es el correcto. La verdad es que me gusta y
disfruto con el trabajo.
¿Por qué no has querido ser nunca alpinista profesional? Hace algunos años sí que lo pensé. Me planteé ser guía o instructor,
pero al final decidí que no, que seguiría trabajando para la delegación de
Hacienda. Me gusta poder compaginar mi trabajo con mi familia y con el alpinismo
también.
Creo que si lo convirtiera en algo profesional, iría poco a poco perdiendo
el entusiasmo. Sin embargo, quiero seguir teniendo el mismo entusiasmo de
siempre por el alpinismo.
Pero es muy difícil compaginarlo todo, ¿no? Tienes libres 30 días de
vacaciones y los fines de semana para dedicarte a la familia y al alpinismo y
luego 5 días para trabajar. Sí, sí que es muy difícil, pero intento hacerlo lo mejor que puedo. Otra
de las razones por las que trabajo para Hacienda es porque es un empleo muy
flexible y eso ayuda mucho. Hay otros muchos trabajos a los que podría
dedicarme y ganar más dinero, pero no creo que tuvieran tanta flexibilidad con
respecto a estos temas. No creo que pudiera compaginarlos con la necesidad de
salir a las montañas y, al mismo tiempo, quedarme tiempo libre para pasarlo con
la familia.
Es una situación complicada pero creo que funciona. Tendrías que
preguntarle a mi mujer y a mis hijos, porque creo que lo llevamos muy bien.
Foto: Col. Mike Fowler ">
La "orgásmica" línea que siguieron Fowler y Ramsden en la norte del Siguniang (6.250 m) y que les valió el Piolet d´Or 2002. Foto: Col. Mike Fowler
Es lo que te iba a preguntar ahora mismo. Me parece muy difícil
compaginar una vida familiar con dos niños y seguir practicando un alpinismo
tan duro. Sí, pero creo que el compromiso lo tengo que adoptar yo. Además, ya no voy
todos los fines de semana a la montaña. Antes, hace unos 15 años, quizás
más, no me perdía ni un fin de semana. Sin embargo, ahora ya no, ahora escalo
dos o tres veces al año.
Creo que el mayor inconveniente para la familia, si lo podemos llamar así,
es cuando voy al Himalaya porque son tres o cuatro semanas lo que estoy fuera de
casa. Pero creo que mis hijos se están haciendo mayores y entienden que su
padre dedique tiempo a divertirse con sus amigos igual que ellos lo hacen. Mi
familia lo entiende muy bien.
Así que ahora sales muy poco a la montaña, ¿no? Sí, más o menos una expedición cada año y medio, más o menos. Estuve en
el Kajaqiao en octubre del 2005, también estuve fuera en abril y mayo del 2007,
y ahora estoy preparando el próximo viaje para octubre del 2008 y la siguiente
es muy probable que sea para octubre del 2009.
Creo que lo importante es que todo el mundo sea consciente del viaje con
antelación, y cuando digo todo el mundo me refiero a la gente para la que
trabajo, a mi familia, etc... Esto hace más fáciles las cosas.
Me gustaría estar más de un mes fuera, hacer más expediciones, más
alpinismo o actividades al aire libre con mi mujer pero... quizás tengamos que
esperar, porque no tenemos tantas vacaciones como para poder hacerlo.
¿Entrenas durante el año? Sí, pero no lo considero un entrenamiento. Suelo salir a correr por las
montañas y es lo que me gusta, con lo que disfruto. Me gusta llevar un ritmo
fuerte para mantenerme en forma.
En cuanto al alpinismo, creo que es mejor tener un conocimiento general de
todo. Con la experiencia se llega a aprender muchísimo: si las condiciones son
las adecuadas, si el material es bueno, etc...
¿Cómo lleva tu familia el riesgo de esta actividad? Creo que se trata de un balance entre riesgo, disfrute y elección de las
vías. Tengo que admitir que algunas de las rutas que he hecho conllevaban
cierto riesgo, pero intento elegir las que sean de dificultad moderada y creo
que todas las que tengo en mi lista no son demasiado peligrosas.
Se trata de pensar que lo que estás haciendo es seguro y también de
acompañarte de personas que lo que quieren es disfrutar de la montaña y no
llegar a la cima cueste lo que cueste. Creo que hay que valorar objetivamente el
riesgo que conlleva cualquier expedición y confiar en tu compañero.
Mick Fowler ha sido uno de los grandes innovadores del alpinismo en los últimos tiempos. Foto: Jorge Jiménez
«Principalmente, para mí se trata de disfrutar en un entorno lejano y
espectacular. No me interesa tanto la técnica sino pasármelo bien con mis
compañeros.»
¿Qué significa para ti el alpinismo? Principalmente, para mí se trata de disfrutar en un entorno lejano y
espectacular. No me interesa tanto la técnica sino pasármelo bien con mis
compañeros. Escalar en una zona en la que sabes que no hay más personas en un
montón de kilómetros a la redonda y que estás rodeado de paisajes
increíbles, que puedes visitar diversos valles (como, por ejemplo, hicimos este
año). Esas son las cosas que realmente me gustan: explorar, visitar lugares
aislados y, por supuesto, pasármelo bien y divertirme.
¿Nunca te han interesado los ochomiles? Sí, como a cualquier alpinista que ve el Everest. La razón es que me
encantaría estar en la cima. Sin embargo, luego pienso en todo lo que sé sobre
ese tipo de montañas y no creo que me gustara la experiencia. En primer lugar,
porque para nada son lugares aislados y vírgenes, totalmente lo contrario. En
segundo lugar, porque creo que se necesitan al menos 8 semanas para una
expedición así y volvemos al tema de compaginar la vida familiar con la
montaña.
Quizá cuando me jubile, podría ser, pero ahora mismo no me interesa.
¿Te gusta ir a la montaña con tanta gente, cuerdas fijas, sherpas,
etc...? No, no lo considero alpinismo. Lo veo una experiencia muy interesante, pero
no alpinismo. Yo prefiero subir sin ningún tipo de ayuda.
Lo que me gusta no es solo los objetivos que se consiguen, sino también las
satisfacciones culturales que me aportan este tipo de experiencias, lo
desconocido. Uno de los mejores viajes que he hecho es cuando estuve en Perú en
1992, donde viví experiencias increíbles.
¿Crees que la escalada que se practica en Gran Bretaña es distinta a la
europea? Es una pregunta difícil. Creo que allí respetamos más la escalada con
protección natural y la de aventura. Es mi opinión, aunque por supuesto puedo
estar equivocado.
¿No te gusta utilizar espits? No, nunca los he utilizado y estoy en contra de ellos en cualquier caso. Sin
embargo, también tengo que admitir que he visto algunas montañas en Gran
Bretaña que no podrían haber sido escaladas sin utilizarlos. Tenemos que
encontrar el punto medio.
Creo que la única excusa para utilizar los espits es porque no puedes
escalar la pared sin ellos. Y si éste es el caso, hay que plantearse dejarla y
dar paso a las siguientes generaciones.
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
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