El Tranco, zona del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares (Madrid), acogió el pasado sábado 27 de enero una marcha de protesta contra los destrozos causados por las recientes obras realizadas en la zona.
Un grupo de pedriceros durante la concentración. Foto: Mountain Wilderness
El sábado 27 de enero se realizó la marcha protesta que, como adelantábamos,
tenía como objetivo principal condenar los recientes destrozos por obras causados en La Pedriza; concretamente, en El Tranco (Garganta de la Camorza). La concentración reunió a cerca de un centenar de ciudadanos y montañeros preocupados por la brutal agresión ecológica sufrida por una zona tan emblemática para el montañismo madrileño y tan sensible en términos ambientales como es La Pedriza.
La marcha arrancó en la valla de entrada del parque, pasó por Canto Cochino y el collado de Quebrantaherraduras, y llegó finalmente a la presa de la Camorza. Al final del recorrido aguardaba un responsable de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que se prestó a explicar lo sucedido. Tras pedir disculpas por la situación creada manifestó la voluntad de las administraciones de paralizar las obras, enmendar el error cometido y recuperar las zonas dañadas.
Asociaciones como Mountain Wilderness consideran importante actuar de forma rápida ante estas situaciones ya que con ello ejercen una función de control y presión sobre las autoridades que ven así como desde los movimientos
sociales, ecologistas y ciudadanos, se vela por el cumplimiento de las leyes y
normativas medioambientales y que las actuaciones fuera de la ley no pueden
quedar impunes.
La asociación Mountain Wilderness, presente en el acto. Foto: Mountain Wilderness
Trasfondo de un problema
"Denunciar la dejación de responsabilidades y la falta de coordinación
de las distintas administraciones responsables del hecho, (la dirección del
Parque Regional, La Confederación Hidrográfica del Tajo y el Ministerio de
Medio Ambiente). La contratación de las obras de demolición de una presa
dentro del Parque, en estado semiruinoso, ha sufrido un proceso (por desgracia,
habitual): la concatenación de subcontratas que suponen la falta de control
técnico y de calidad de la obra, la ausencia de criterios ambientales en su
ejecución, además de la situación de precariedad laboral y de seguridad de
los trabajadores encargados. Pretender echar la culpa de lo sucedido al operario
encargado de la maquina, no es sino una mezquindad que intenta ocultar la
dejación de responsabilidad de las administraciones y su falta de interés por
el control medioambiental de una zona extremadamente sensible" declaran los
responsables de Mountain Wilderness, una asociación internacional, sin
finalidad lucrativa, fundada en 1987, que pretende defender el carácter salvaje
del medio alpino, luchar contra los procesos de degradación de la montaña e
incrementar el nivel de conciencia ecológica entre los usuarios del monte.
En cualquier caso se hace necesario llamar la atención de los políticos y
funcionarios a los que la ciudadanía ha dado su confianza para la conservación
de La Pedriza, sobre el hecho de que son muchos los amantes y visitantes de la
Pedriza, montañeros o no, que mas allá de considerarla un recurso turístico o
de ocio, ven en ella un entorno de excepcionales valores ambientales,
paisajísticos y culturales sobre los que se debe mantener una vigilancia
extrema, en orden a evitar desmanes similares al ocurrido.
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
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