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Debido al fuerte viento

Ninguna cima en la primavera 2018 en el Dhaulagiri

La expedición de Carlos Soria es la última que queda en el campo base del Dhaulagiri. Mañana, si todo va de acuerdo a lo previsto, el helicóptero le recogerá a él y a su equipo y esta gran morrena glaciar donde se monta el campo base del Dhaulagiri quedará desierta hasta el próximo otoño. Es el momento de repasar cómo ha sido esta primavera sin cimas en el Dhaulagiri.

Darío Rodríguez desde el campo base del Dhaulagiri - Martes, 22 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 17:45h.

Campo 2 del Dhaulagiri. 2018
Campo 2 del Dhaulagiri. 2018 (@Expedición Carlos Soria)

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  • Campo 2 del Dhaulagiri. 2018 Campo 2 del Dhaulagiri. 2018
  • Carlos Soria en el Dhaulagiri. 2018 Carlos Soria en el Dhaulagiri. 2018
  • Campo 1 del Dhaulagiri. 2018 Campo 1 del Dhaulagiri. 2018
  • Sito Carcavilla, Carlos Soria y Luis Miguel López Soriano en el campo base del Dhaulagiri, tras dascender desde el C3. 2018 Sito Carcavilla, Carlos Soria y Luis Miguel López Soriano en el campo base del Dhaulagiri, tras dascender desde el C3. 2018
  • Carlos Soria en el campo base del Dhaulagiri, junto a Luis Miguel López Soriano (izq.) y Sito Carcavilla. Carlos Soria en el campo base del Dhaulagiri, junto a Luis Miguel López Soriano (izq.) y Sito Carcavilla.
  • Carlos Soria en el campo base del Dhaulagiri. 2018 Carlos Soria en el campo base del Dhaulagiri. 2018
  • De derecha a izquierda, Carlos Soria, Luis Miguel López Soriano, Sito Carcavilla y Carlos Martínez en el campo base del Dhaulagiri. 2018 De derecha a izquierda, Carlos Soria, Luis Miguel López Soriano, Sito Carcavilla y Carlos Martínez en el campo base del Dhaulagiri. 2018
  • Sito Carcavilla y Carlos Soria en el campo base del Dhaulagiri. 2018 Sito Carcavilla y Carlos Soria en el campo base del Dhaulagiri. 2018
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Esta mañana marchaban los últimos alpinistas que han intentado el Dhaulagiri esta temporada. Unos caminando, otros en helicóptero. Cocineros, ayudantes de cocina y sherpas desmontaban las tiendas y la morrena perdía el color de las tiendas de campaña y volvía a adoptar su tono grisáceo. De cómo ha ido derritiéndose el terreno en el mes que las expediciones han permanecido en el campo base dan fe las terrazas de hasta un metro de altura que quedan en los lugares en donde durante todos estos días han estado montadas las tiendas donde dormían, comían o cocinaban los alpinistas, sherpas, cocineros…

Mañana, con la marcha de la expedición de Carlos Soria, que es la última en partir, y de los cocineros, personal de cocina, sherpas y porteadores de las distintas que expediciones, que hoy han dedicado el día a desmontar las tiendas que aún quedaban de pie, la morrena quedará silenciosa, abandonada y seguirá su lentísimo recorrido, lleno de crujidos, derrumbes, movimientos que harán que los alpinistas que vuelvan a ella en la próxima temporada de expediciones encuentren un lugar que nada tiene que ver con el que ahora dejan atrás quienes marchan.

Ha sido una primavera de menos expediciones y alpinistas que la temporada pasada (casi la mitad), en la que no ha habido ninguna cima, un accidente mortal (el del italiano Simone La Terra), 26 alpinistas han intentado la cima (entre ellos cinco mujeres), de 12 países, con una mayoría de españoles (12).

Cinco personas pasaron la noche en una tienda de tres.

El anuncio por alguno de los partes meteorológicos de que un buen día para alcanzar la cima sería el 18 de mayo hizo que prácticamente todos los alpinistas (excepto tres que partieron el día anterior) iniciaran la ascensión el día 15. Durmieron en el campo 1 aquel día, campo 2 al día siguiente y fue en la tarde el día 17, cuando la mayoría llegaron al campo 3, cuando el viento creó una situación muy complicada en la que, por suerte, no se produjeron accidentes.

El campo 3 hay que montarlo en una pendiente fuerte, con poco espacio para instalar tiendas. El fuerte viento que recibió a los alpinistas y sherpas cuando llegaron a este campamento creó una situación muy delicada. Eran nada menos que 23 alpinistas y 14 sherpas a pasar la noche allí. Quienes tenían ya montadas las tiendas no tuvieron mayor problema. Pero quienes intentaron montarlas con aquel fuerte vendaval o pasaron mucho tiempo hasta que lo consiguieron tuvieron que abandonar la idea y buscar quienes les acogieran en sus tiendas.

Esto fue, por ejemplo, lo que les ocurrió a los andaluces Fernando Fernández Vivancos, Pepe Saldaña y José Manuel Sánchez Galindo, quienes tras dos horas intentando montar la tienda y en estado casi de hipotermia, tuvieron que abandonar la idea. La dejaron casi instalada, precariamente, para que en ella al menos pudiera dormir uno de ellos (José Manuel) mientras Pepe y Fernando eran acogidos por Carlos Soria, Sito Carcavilla y Luis Miguel López Soriano. Cinco personas pasaron la noche en una tienda de tres.

Y lo mismo pasó en las otras tiendas en las que se acogió a quienes no pudieron montar las suyas, doblándose la capacidad de las mismas haciendo que pocos (quizás ninguno) consiguieran descansar.

La calma llegó tarde, a las doce de la noche

Aquella noche el viento sopló con mucha fuerza hasta alrededor de las doce de la noche. Carlos Soria, que recibió un parte de su meteorólogo pronosticándole vientos muy fuertes para el día 18 y 19, tomó la decisión de descender. Lo mismo hicieron los andaluces -Fernando, Pepe y José Manuel- y la mayoría de los alpinistas que se encontraban en el campo 3.

El chileno Juan Pablo Mohr y el vasco Jonatan García decidieron, cuando el viento perdió fuerza, a las doce de la noche, salir a intentar la cima. Partieron a las dos de la madrugada y ascendieron hasta las 9 de la mañana. A esa hora aproximadamente, cuando se encontraban a 7.650 metros, tomaron la decisión de abandonar.

Por un lado, Jonatan había cometido el error de no llevar nada para beber, por otro habrían llegado tarde a la cima. Según nos comentaba Juan Pablo, en contra de lo que habían anunciado los partes, “el día era bueno y las condiciones eran perfectas”. Eso sí, la calma llegó tarde, a las doce de la noche, lo que hizo que Juan Pablo y Jonatan, los únicos que se animaron a partir hacia la cima aquel día, partieran muy tarde, a los de la madrugada.

Lo ideal en el Dhaulagiri, donde el día de cima hay que salvar mil metros de desnivel por terreno complicado, es salir alrededor de las 8 de la tarde. Partir a las dos de la madrugada, como hicieron Jonatan y Juan Pablo, era salir con un retraso de seis horas, lo que hacía que la llegada a la cima fuera a una hora excesivamente tardía. Máxime cuando eran solo dos alpinistas quienes intentaban la cima aquel día, lo que suponía un gran esfuerzo abriendo huella. Además, por encima de los 7.650 metros ya no había cuerdas fijas.

Todos tomaron la decisión de no hacer más intentos a la cima del Dhaulagiri

Juan Pablo y Jonatan descendieron al campo 3. El chileno Juan Pablo Mohr, muy fuerte y motivado, estuvo dándole vueltas a intentar la cima en solitario en la ventana que se pronosticaba para el día 21. Finalmente, sus compañeros Nicolas Mena (médico) y Juan Luis de Heeckeren le convencieron para que abandonara la idea.

El día 19, un grupo de ocho alpinistas decidió intentar también la cima. El grupo lo formaban el coreano Mr Kim Mi Gon, el taiwanés Lu Chung Han, la china Zijun Han, el indio Debasish Biswas, el polaco Waldemar Kowalewski, las españolas Eva Zarzuelo y Lina Quesada y Pasan sherpa. A pesar del fuerte viento el grupo ascendió hasta, aproximadamente, los 7.900 metros, donde tomó la decisión de abandonar debido al viento y a que iban a llegar a la cima muy tarde. A destacar que tanto Eva como Lina realizaron este intento sin oxígeno (la mayoría del grupo sí que lo utilizó).

Este fue el segundo y último intento de alcanzar la cima del Dhaulagiri llevado a cabo esta primavera. Todos los alpinistas que se encontraban en la montaña descendieron al campo base y la previsión de los partes de la meteo para los siguientes días, así como las condiciones en que se encontraba la montaña, hicieron que todos tomaran la decisión de no hacer más intentos a la cima del Dhaulagiri. Un ochomil que un año más se ha revelado como una montaña complicada tanto por los peligros y dificultades del recorrido como por la climatología que la rodea.

Carlos Soria, una vida en la montaña:

Biografía de Carlos Soria. Por Darío Rdríguez

Carlos Soria. Alpinista

por Darío Rodríguez

Carlos Soria es una historia de pasión y superación. Una prueba de que si anhelas un sueño, aunque este sea tan exigente, duro y comprometido como ser alpinista, puedes hacerlo realidad en todas las etapas de la vida.

"Carlos es ternura y dureza. Carlos es sabiduría y curiosidad. Carlos es un gran corazón... Pero sobre todo es una gran expresión de vida esencial y auténtica." (Pedro Nicolás)

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