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CRÓNICA Y REFLEXIONES

El Everest, versión Ueli Steck

El alpinista suizo fue uno de los primeros en alcanzar la cumbre del Everest este año y lo hizo sin oxígeno. En un largo comunicado narra toda su aventura y reflexiona sobre temas candentes como la utilización de O2 y las aglomeraciones.

Desnivel.com - Jueves, 31 de Mayo de 2012 - Actualizado a las 00:04h.

Ueli Steck y Tenzing en la cumbre del Everest
Ueli Steck y Tenzing en la cumbre del Everest (Col. U. Steck)

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  • Ueli Steck y Tenzing en la cumbre del Everest Ueli Steck y Tenzing en la cumbre del Everest

Una de las primeras cumbres en el Everest de este 2012 fue la protagonizada por el suizo Ueli Steck, quien ascendió al techo del mundo el 18 de mayo por la vertiente sur sin necesidad de oxígeno artificial. De hecho, fue el primero de la temporada en alcanzar la cima sin utilizar O2 embotellado. Una lista muy muy reducida, con sólo un puñado de montañeros entre los que se encuentra también su compañero nepalí Tenji.

Ueli Steck ya estuvo en 2011 a menos de 200 metros de la cumbre por la vertiente norte, pero se dio la vuelta ante el riesgo de sufrir congelaciones. Unos días después de su ascensión, ha hecho un extenso resumen de su aventura en un largo comunicado en el que empieza apuntando las razones por las que se decidió a ir al Everest.

¿Por qué ir al Everest?

“Hay un puñado de cosas en la vida de un alpinista, que tienes que haber hecho. Para mí, una de ellas era la ascensión del Monte Everest. Este era uno de los objetivos que quería alcanzar como escalador y alpinista”.

“El Monte Everest es el punto más alto de la Tierra. En ningún otro lugar el aire es más fino que en el Everest. Es el Tercer Polo. Escalar la montaña más alta de este mundo siempre ha sido una idea que ha estado en mi mente.”

“A pesar de ello, estaba asustado. Esta montaña está, desde el punto de vista comercial, literalmente masacrada. Un gran negocio se ha desarrollado allí en los últimos años. Este negocio está hecho principalmente para sus clientes, que intentan hacer cumbre en el Everest a través de rutas fijadas con oxígeno. Sin oxígeno, hasta ahora se han registrado oficialmente 142 ascensiones. Esto es un pequeño porcentaje considerando que se han hecho cerca de 6.000 ascensiones hasta ahora”.

“Desde Loretan y Troillet, ningún otro suizo lo había hecho, subir el Everest sin usar oxígeno y regresar al campo base. Esto me fascinaba. Muchos alpinistas fuertes necesitaron varios intentos para hacer cumbre, sin tener que utilizar este espléndido doping de la botella”.

Para Stech, “es una decisión muy personal de cada uno cómo escalar el Everest. Para mí, una ascensión usando oxígeno nunca fue una opción. Desde el principio, tenía claro que quería pisar la cima de verdad, sin aire falso”.

Compañero nepalí y estrategia anti-masificación

“Tenji es un joven nepalí de 21 años, a quien conozco desde hace varios años y que también había trabajado para mí en el pasado. Ahora, él quería subir al Everest también sin usar oxígeno. Le ofrecí escalar juntos. No como mi sherpa cargando mi equipo. No. Quería que escálaramos el Everest como compañeros. Al principio, esta situación era difícil de aceptar para él. Asimismo, que yo hiciera algo de té para él también era una situación inusual. Pero de algún modo fue capaz de aceptar esta situación y pasamos un buen tiempo juntos. Muté de Sir a Dai. De señor a hermano.”

“Había estudiado de antemano la previsión del tiempo intensamente. Sabía que este sería un tema importante. Tenji y yo estábamos perfectamente aclimatados. Ya habíamos pasado una noche en el Collado Sur a casi 8.000 metros. Meteotest me mandó una previsión positiva para el 17 y 18 de mayo. Para el 19, ellos auguraban vientos más fuertes y desde el 20 en adelante la cosa se volvía crítica. Entonces se presentaba el siguiente problema”.

“La masificación. Para nosotros, el número de alpinistas que iban a estar en ruta al mismo tiempo que nosotros representaba un peligro potencial. No podíamos esperar allí arriba. Sufriríamos congelaciones muy deprisa. Pero no podíamos cambiar el hecho de estar en ruta con toda la multitud de alpinistas. La solución era muy simple. Como las cuerdas fijas no habían sido fijadas todavía, las expediciones comerciales no podían empezar. El denominado equipo de fijación, con 10 sherpas, habían planeado salir el 18 de mayo a instalar las cuerdas fijas hasta la cumbre. Esta era una situación afortunada para nosotros. Y además, sería el día menos frío del parte. Decidimos hacer cumbre con ellos”.

Crónica del día de cumbre

“Pusimos la alarma de nuestro reloj a las 11 de la noche. No la íbamos a necesitar. El equipo de fijación había salido ya junto con un par de alpinistas de Chile. Fueron lo suficientemente ruidosos como para despertarnos.  Bebimos bastante té y café. Comimos pan con miel. Estábamos listos a las doce y media de la madrugada. Vimos las luces delante de nosotros. Ellos habían empezado hora y media antes que nosotros. Los alcanzamos en un cuarto de hora.”

“Estaríamos en camino un largo tiempo. ¿También tenían que instalar cuerdas fijas en el balcón? Tuve que calmarme y pensé que no sería bueno ir demasiado rápido. Lo disfruté. Alcanzamos el balcón al despuntar el nuevo día. El grupo entero se detuvo a comer y beber. Yo cambié las baterías de mis botas. Un sistema brillante. Tuve siempre los pies y las manos calientes. El alpinismo de altitud no es tan malo…”

“Seguimos adelante. Desde ahora, se tenían que instalar cuerdas fijas. El terreno no es empinado. En realidad, podrías escalar sin cuerdas. Mi bastón especial de Leki, equipado con una especie de piqueta se reveló como la herramienta ideal en esta zona. Sin embargo, estaba nervioso a causa de la lentitud. No adelanté a los sherpas. Hubiera sido poco respetuoso por mi parte el adelantarlos mientras ellos hacían su trabajo. Y ellos hacían su trabajo realmente bien. Nunca antes había visto un equipo de sherpas trabajando juntos con tanta eficacia. Hice cola como debía y fue divertido. Tuvimos que esperar de nuevo y tuvimos la oportunidad de charlar. Tenji se había rezagado, pero continuaba. Éramos los únicos que no se escondían detrás de una máscara de oxígeno. Recibimos muchas muestras de respeto por ello de los sherpas. ¡Pero yo sentía tanto respeto o más por los sherpas y el trabajo que hacían allí arriba!”

“El camino hasta la cumbre era largo y nunca se acababa. De repente, el ritmo dejó de ser lento. Siempre miraba arriba pero la antecima no quedaba cerca. Finalmente, el primero desapareció. Eso significaba que había alcanzado la antecima, así que teníamos 100 metros hasta la cumbre. Desde la antecima, desciendes 20 metros y entonces la arista va hasta la cumbre. Consulté mi reloj. Era tarde. Sería por la tarde cuando llegaríamos a la cima. El tiempo era todavía perfecto, pero ¿qué pasaría si cambiara? Una tormenta sería improbable. Para el 19, el parte era todavía bueno. Confié en los sherpas; ellos habían estado en la cumbre muchas veces. Sabían lo que hacían. Yo sabía por mí mismo que podía descender rápido. Alcanzaría el Collado Sur en hora y media si descendiera ahora desde la antecima. Decidí afrontar el riesgo y seguir adelante”.

“En el Escalón Hillary tuve que esperar más. Al menos 40 minutos. Empecé a tiritar. La temperatura absoluta no era demasiado baja, quizás menos 20 grados. De todos modos tiritaba. Estuve contento cuando seguimos adelante. Me decepcionó un poco el Escalón Hillary; había imaginado que sería más impresionante, y no es ni tan siquiera empinado. De repente tuve la sensación de que los otros se movían rápido. No podía seguirles. Desde ahora en adelante tenía que luchar, me dije. Y quería alcanzar la cumber. Tenji iba tras de mí y no podía verlo; vendría. Me concentré en mis pasos. Cada paso era un paso más cerca de la cumbre. Pero, ¿dónde estaba la cumbre? Finalmente, pude también aceptar que los otros marcaran el ritmo. Mientras pudiera seguirles, todo iría bien. Podía pensar claramente, mis pasos eran controlados. Debía ser la altitud que me hacía sentir con menos fuerzas. No me sentía exhausto, sólo lento, terriblemente lento. Finalmente alcancé la cumbre. Las banderas de oración ondeaban al viento. Algunos sherpas ya estaban allí. No más cuerdas fijas allí arriba”.

Un descenso rápido

Eran la una y cuarto de la tarde cuando Ueli Steck alcanzaba su sueño de subir a la cumbre del Everest y empezaba el descenso. “Alcancé el Collado Sur a las cuatro y cuarto de la tarde. Casi no reconocía el campo 4. En este corto tiempo se había convertido en un pueblo. Estaba contento, lo había hecho. Pero una montaña está hecha sólo cuando estás de vuelta en el campo base. Esperé por Tenji en el Collado Sur. Llegó tres horas más tarde. En realidad, queríamos descender al campo 2, pero era demasiado tarde. Nos quedamos en el campo 4. Esa noche, otros 150 alpinistas empezaban su camino hacia la cumbre. Qué espectáculo. Tenji y yo pasamos una noche más a casi 8.000 metros. Durmimos muy profundamente, como osos hibernando. El son nos despertó a las 5.30 de la mañana. Después de desayunar, empaqueté mi equipo y descendí al CB. Tenji durmió un poco más. Justo a tiempo para comer alcancé el CB, entonces hice cumbre en el Everest”.

 

Fuente: Blog de Ueli Steck

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