Conversamos con el hijo de Edmund Hillary, durante la presentación en Madrid de la película de National Geographic sobre su conmemorativa ascensión al techo del mundo en 2002.
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Actualizado 09.04.2003 15:04
Peter Hillary. Foto: Sergio Prieto
A sus 49 años, Peter Hillary, hijo de Sir Edmund Hillary, primer
ascensionista del Everest junto a Tenzing Norgay, mantiene la montaña sencilla
con amigos entre los mejores recuerdos de su vida. Algo quizá sorprendente en
quien ha vivido bastante, y en tantos lugares. Descubrió el montañismo con su
padre en los Southern Alps de Nueva Zelanda a los 10 años. Después vino el
Monte Cook con quince, dramáticos intentos al Ama Dablan y K2, y entre casi 40
ascensiones en el Himalaya, dos al Everest en 1990 y 2002. A raíz de esta
última, una expedición conmemorativa del 50º Aniversario de su conquista, que
filmó para National Geographic junto a Jamling, hijo de Tenzing, estuvo en
Madrid, presentado la película en la Librería Desnivel.
¿En qué te gustaría que el espectador pensara cuándo vea la película? En primer lugar, en el acontecimiento histórico que supuso la primera
ascensión al Everest, cuando mi padre y Tenzing escalaron hacia lo desconocido,
y en condiciones de total aislamiento. Pero también queremos dar una especial
importancia a los sherpas, y cómo el escalar montañas ha cambiado su vida.
Antes muchos niños morían sin llegar a cumplir cinco años, ahora muchos van a
la escuela.
Peter Hillary visitó la Libreía Desnivel, incluido el Mural histórico, obra de José Luis Saura, que recoge la ascensión de Tenzing y su padre Edmund. Foto: Sergio Prieto
¿Cómo definirías la ascensión que hizo tu padre y Tenzing por su
significado para el alpinismo y para la humanidad? Lo que hicieron mi padre y Tenzing fue muy importante. Durante tres
décadas, once expediciones fracasaron anteriormente intentando pisar la cumbre.
De hecho, aunque hoy se conoce bien la parte final de la ruta, y está equipada
con cuerdas, subir al Everest sigue siendo peligroso. Cuando piensas ello,
comprendes porqué su escalada, subiendo por donde antes nadie lo había hecho y
sin saber qué encontrarían más arriba, fue algo épico. La primera escalada
al Everest pertenece a la Historia de la Humanidad.
Este año también se cumplen 25 de la primera sin oxígeno por Habeler y
Messner en 1978. ¿Qué significado tiene para la historia del himalayismo? Fue también muy importante, aunque personalmente creo que las ascensiones
sin oxígeno están sobrevaloradas en las grandes montañas. La gente cree a
veces que una ascensión con oxígeno permite escalar a esa altura como si
estuvieras muchos metros por debajo, y no es así, porque la presión también
es muy baja, no respiras igual.
¿Cuál de las ascensiones posteriores al Everest destacarías por encima
del resto? Técnicamente, la de Loretan y Troillet en 1986 (Corredor Horbein en treinta
y pocas horas), por su brillante e inteligente estilo de dormir de día y
escalar de noche.
Entrevista completa en el
próximo Desnivel de mayo 2003 (Nº 198), Especial Everest.