Una de las muestras más impresionantes de paisaje kárstico de toda Europa
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Actualizado 05.03.2001 14:17
La sierra del Torcal de Antequera es uno de los eslabones del arco
montañoso que, como un anfiteatro, circunda la hoya malagueña. Su extensión
es de unos 20 kilómetros cuadrados, aunque la parte más interesante sólo
alcanza la mitad.
La sierra es un conjunto de murallones calcáreos de formas muy caprichosas
que llegan a alcanzar los 1.300 metros de altitud y sus singularidades,
tanto geológicas como botánicas condujeron la Junta de Andalucía a calificarlo como paraje natural en 1989, aunque ya desde 1978 poseía la
calificación de parque natural.
La zona ha sido descrita, fotografiada y filmada en multitud de ocasiones y
sus extraños escenarios han servido fueron marco de películas de ciencia
ficción. No obstante, el viajero resulta invariablemente sorprendido: es un
paisaje que sólo puede ser contemplado con las tres dimensiones de la
realidad.
Fisuras, grietas, canales, simas dominan un terreno en el que la roca madre
se encuentra tan próxima a la superficie que en muchos lugares, los vegetales deben desarrollarse directamente sobre ella. Pero no ocurre lo mismo en el fondo de las dolinas o torcas que han dado su nombre a la zona: en ellas se acumulan los materiales y forman un suelo rico en nutrientes, donde la vegetación encuentra un buen asiento. El paisaje se compone así de un mosaico en el que el gris plateado de la roca desnuda se mezcla con el verde de las zonas más llanas. Los laberínticos recorrido del "núcleo" deben ser seguidos escrupulosamente por las señales de colores que los identifican, porque cualquier despiste puede hacer perder el rumbo al caminante. Las piedras, cubiertas de rajas, crean pasadizos, puentes, callejas, escondrijos o depresiones cerradas -las dolinas o torcas que dan nombre al lugar- y en cada una de ellas, las hiedras aportan tonalidades azules o verdosas que a la luz, el sol modifica
a cada hora del día.
Las autoridades del parque han habilitado un camino, llamado Senda Verde,
que permite observar la vegetación, la geología y las formaciones rocosas
más características del Torcal.
El sendero parte del aparcamiento del Llano de los Polvillares, junto al
centro de recepción. No son muy grandes las primeras formaciones que se
encuentran: Callejón Ancho y Pilar del Agradejo. El sendero serpentea entre
los amontonamientos blanquecinos de rocas por un terreno abrupto y
torturado que se recomienda no abandonar. Al llegar al Callejón Ancho,
amplia llanura rodeada por severos torreones, el itinerario regresa al
punto de partida y termina en el mirador de las Ventanillas, desde donde es
posible contemplar el magnífico paisaje de la comarca del río Campanillas.
La observación no está siempre asegurada, ya que algunas tardes las nubes
suben desde el mar y se introducen entre las rocas del Torcal, anulando la
vista.
Hasta hace unos pocos años existía un recorrido más largo marcado con
trazos rojos que se adentraba en lo más profundo del Torcal, pero con el
tiempo han sido borradas y es difícil orientarse sin conocerlo o sin
hacerse acompañar por un guía.
Para completar esta maravilla natural, la zona alberga una amplia
vegetación de montaña -matagallo, tomillo, candilera- y una gran colonia de
aves rapaces -buitres, halcones, águilas y gavilanes.
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
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