En su veraniega visita al Rätikon, el gasteizarra encadenó, en varios días, los siete largos de la vía, incluida la tirada clave de 8b+.
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Actualizado 04.09.2002 11:23
Iker Pou, durante su intento de repetición al Gran Cuchillo, en el Mount Proboscis, Canadá.
Foto: Aitor Bárez
"Nunca he pasado tanto miedo en una vía". Ésta fue la respuesta de Iker Pou cuando le preguntamos sobre su primera experiencia en las
paredes del Rätikon. Y es que el gasteizarra acababa de bajarse de una de las vías de pared más duras y expuestas del planeta, Silbergeier, 200
metros de caliza perfecta, largos de hasta 8b+, y 'alejes' de más de diez metros, incluso en las tiradas más duras, para una vía que lleva el sello
del austriaco Beat Kammerlander.
Comienza la sesión de vuelos
A principios del mes agosto, haciendo caso omiso de las predicciones del hombre del tiempo (recordemos las inundiaciones que afectaron a medio
continente europeo...), Iker y su hermano Eneko viajaban al Ratikon (Alpes Suizos) con la intención de enfrentarse a Silbergeier. El plan parecía
sencillo: 15 días por delante para resolver las siete tiradas de la vía. Nada más llegar pudieron hacerse una idea de lo que les esperaba: Los
franceses Yann Ghesquiers y Olivier Fourbet, dos especialistas del libre en pared, regresaban a la tienda cuando se cruzaron con los hermanos Pou. Fue
entonces cuando les contaron que la vía era muy expuesta, tanto que prefirieron retirarse tras completar varios largos y volver más tarde y mejor
preparados... La toma de contacto no podía ser más directa.
Otra toma del Gran Cuchillo.
Foto: Aitor Bárez
Tras el 'pateo' de dos horas que conduce a la vía, Iker y su hermano deciden ponerse manos a la obra. Instalan las cuerdas fijas y empiezan a
ensayar el primer largo, cotado como 8b. Un vuelo, y otro, y otro... el gasteizarra no consigue encadenar y decide retirarse, totalmente extenuado,
más por los vuelos que por la propia escalada. 'El primer día acabé con dolores de espalda a causa de los vuelos: 10 metros no es nada de otro
mundo, pero 15 vuelos seguidos de 10 metros ya es otra cosa."
Al día siguiente, sólo le dio tiempo a encadenar el segundo largo (7c+) ya que a la media hora de ponerse el arnés empezó a llover. Y esa
sería la tónica general del resto del viaje, lluvia y más lluvia. Tras un día de descanso, consiguió encadenar la tercera tirada (8a+), en dos intentos, pero nada
más: de nuevo la lluvia volvía a chafarles los planes.
El cuarto día de trabajo, el único en que pudieron escalar todo el día, se hizo con el cuarto largo a vista (7b), ensayó los movimientos de la
tirada siguiente (8b+), e intentó lo mismo con el sexto y último largo, un 7c+ que para Iker resultó ser lo más duro de toda la vía. " En la
guía pone 7c+, pero fui incapaz de resolver el paso clave entre chapa y chapa, que según los croquis es 7a". Ese día no consiguió llegar a la
reunión -situada 12 metros por encima del último seguro- y regresó a la furgoneta, más bien perplejo. 'O no entendí el movimiento o, como yo
creo, se ha roto un canto. A mí ese paso me pareció 7c o 7c+ de Fontainebleau". Está claro que no es normal que un escalador de 8b de bloque
con tanta experiencia en vías de similares características no logre superar un paso de 7a en una hora de intentos...
Para terminar, regresó un séptimo y último día para hacerse con el primer, quinto y sexto largo, 8b, 8b+ y 7c+ respectivamente aunque para Iker
este último le pareció más cercano al 8a+.
Nueve días de furgoneta para acabar
Iker se mostró muy satisfecho por lo que acababa de conseguir. "Tengo que decir que lo que ha hecho Kammerlander es alucinante, abrir esta vía
desde abajo es algo realmente espectacular. Yo estoy muy contento de haber repetido todos los largos, hacerlo en el día es otra cosa, necesitas
dedicarle muchos días y cuando vives a 2.000 km de la vía resulta bastante complicado".
Y ya cuando se disponían a marcharse, el mal tiempo les jugó otra mala pasada. El temporal que días antes afectaba al este de Europa, llegó finalmente a
Suiza y sumió la región en el caos: carreteras cortadas, derrumbamiento de las laderas vecinas, y un país totalmente paralizado, les obligaron a permanecer
¡nueve días! metidos dentro de la furgoneta: la lectura y el parchís les ayudaron a aguantar hasta que se restablecieron las comunicaciones por carretera. Como
dice Iker, "ha sido una experiencia muy alpina".
Ficha técnica
Nombre: Silbergeier Aperturista: Beat y Kuoni Kammerlander, en 1993. Primera ascensión en el día: Beat Kammerlander, en 1994. Altura: 200 m. Difcultad: 8b+ max. 7c obligatorio. Repeticiones: 1° Peter Shaffler en 1997; 2° Stefan Glowacz en 1998; 3° Pietro Dal Pra en 1999; 4° Andreas Jörg en 1999.
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