


Dani en la primera de Sta. Línea-Extensión, 8c+, en Santa Linya. Foto: Pete O'Donovan |
Nunca has tenido entrenador, ¿por qué?
No, pero creo que es realmente bueno. Quizá en mi caso habría conseguido
llegar antes al nivel que he alcanzado con el tiempo, pero entonces viajaba
mucho y llevaba una vida más hippy de un lado para otro, a mí no me
rentaba. Yo he llegado a competir en la Copa del Mundo de bloque después de
pasar el día anterior escalando en Frankenjura. Eso, hoy en día, la gente no
lo entendería.
Ahora compites esporádicamente, ¿por qué vas?
Por otras motivaciones, por jugar un poco. Lo mismo este año me da el punto y
voy a alguna, sobre todo a las de bloque que siempre, me han gustado más. Pero
sé que cada vez lo tengo más difícil. Lo de ganar el año pasado en Madrid
fue pura suerte. Hay que ser realista, si hay escaladores que se preparan sólo
para eso las posibilidades de quedar bien son muy difíciles.
¿Prefieres equiparlas o competir?
Pues si puedo equipar lo prefiero, porque incluso me lo paso mejor.
¿No te cansas de tanta carretera?
Hombre, estos dos últimos años he pasado temporadas más largas en Lleida,
escalando uno o dos días y volviendo a casa. Pero ya tenía ganas de volver a
pillar la autocaravana, siempre echo de menos estar por ahí, me canso poco.
¿Cuantos días al año estás por casa?
He tenido años de estar unos dos meses por casa en total. Ahora alguno más,
andaré por Lérida unos cuatro o cinco meses al año... y me parece bastante.
Suelo estar más en invierno.



Dani en la primera de Zepetano, 8c, en Santa Linya. Foto: Pete O'Donovan |
¿Y los grandes viajes?
Sí teníamos en mente Kalymnos, Chipre, pero al final.... También miramos ir a
Australia, pero viendo que sale caro, y teniendo la autocaravana. Teniendo
Europa tan a mano, Francia y España, estamos casi en el paraíso. No me
extraña que la gente viaje tanto por aquí, tenemos mucha y muy buena roca,
pero hay que moverse para abrir la mente, conocer gente, chapurrear otros
idiomas...
¿Piensas vivir de la escalada cuando no estés en primera línea?
Las historias relacionadas con la escalada no dan mucho dinero, pero es el mundo
en el que me muevo. Ya trabajé como representante, siempre estaba lo de ser
bombero... pero de momento es que ni me lo planteo. Estoy escalando, y no quiero
sacrificar la escalada, aunque igual dentro de dos años que no me encuentra tan
fuerte, o tan motivado ya me plantee cómo buscarme la vida.
¿Cómo va lleváis la firma de Blomu?
Pues lo llevamos tranquilito (risas). Hace falta dinero y meterle tiempo, dejar
de escalar un poco, así que de momento... La marca está, y poco a poco iremos
haciendo cositas, como empezaron otras firmas. Puede ser algo bueno para el
futuro.
A nivel deportivo... ¿cómo te planteas el cambio generacional?
Lo veo normal, porque en todos los deportes tiene que haber una evolución. Por
ejemplo, en el caso de Adam Ondra (13 años), que lleva entrenando desde los
ocho años, pesa muy poquito y además escala muy bien, no me parece raro que
haga 8b+ a vista. También es ley de vida, y aunque siempre me gustaría estar
en la línea de las vías más duras del mundo, va a venir una nueva generación
con gente cada vez más fuerte en compes y en roca. Si eso no lo ves desde el
principio, mal asunto.
¿Qué crees que aportan los más jóvenes a la evolución de la escalada?
Actualmente los escaladores más fuertes se dedican a la competición. No es que
el nivel de roca se haya estancado, porque se siguen haciendo vías duras, pero
si se le hubiera dedicado más tiempo, habría más evolución. En resina se
encadenan unas líneas de resistencia que en roca serían durísimas, pero no
cuentan, no dejan marca como las vías de roca.